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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 07/04/2026 10:45
El precio internacional del petróleo volvió a subir este martes, luego de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, impusiera a Irán un ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula casi una quinta parte del suministro global de crudo. A las 10.24 hora local, los futuros del Brent cotizaban, con una leve suba, a USD 110 el barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) en Estados Unidos tocó un máximo en cuatro semanas de 116 dólares el barril para luego retroceder a 115,28 dólares. El WTI suele cotizar con un descuento respecto al Brent, pero el contexto de tensión llevó a que los contratos de entrega más temprana alcanzaran precios superiores. El contrato de referencia del WTI corresponde a mayo, mientras que el del Brent está fijado para junio, lo que generó una distorsión en los valores habituales del mercado. Según explicó Reuters, este fenómeno reflejó la urgencia por asegurar barriles de entrega inmediata en un escenario de incertidumbre. La tensión se intensificó después de que el presidente Donald Trump impuso a Irán una fecha límite para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro global de petróleo. Trump exigió a Teherán que permitiera la navegación antes de las 20:00 horas de Washington (0000 GMT del miércoles) y amenazó con destruir puentes y centrales eléctricas en Irán antes de las 0400 GMT del miércoles en caso de incumplimiento. Estas advertencias impactaron en las expectativas del mercado y contribuyeron a la suba de las cotizaciones. El origen de la crisis se situó en el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron ataques en la región. Como respuesta, las fuerzas iraníes cerraron el estrecho de Ormuz, bloqueando el paso de buques petroleros y afectando directamente el flujo de una quinta parte del crudo mundial. El cierre efectivo de esta vía estratégica influyó en la decisión de compradores y vendedores e incrementó la volatilidad en los precios internacionales. La postura de Irán ante la presión internacional se mantuvo firme. Teherán rechazó una propuesta de alto el fuego presentada por Estados Unidos a través de Pakistán y exigió el fin permanente de la guerra como condición para reabrir el estrecho. Esta negativa endureció la crisis y prolongó el bloqueo sobre una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio internacional de hidrocarburos. Consecuencias económicas Las consecuencias económicas de la situación en Ormuz se reflejaron rápidamente en las exportaciones de los países del golfo Pérsico. Las restricciones redujeron de forma abrupta los envíos de crudo, lo que generó una suba de los precios y beneficios inesperados para Irán, Omán y Arabia Saudita. Por el contrario, los países sin rutas de transporte alternativas sufrieron pérdidas de miles de millones de dólares, según un análisis de Reuters. La falta de alternativas logísticas dejó a varias economías expuestas y dependientes de la evolución del conflicto. El comportamiento del mercado evidenció cambios significativos en la relación entre el WTI y el Brent. La prima del WTI sobre el Brent resultó inusual, ya que históricamente el crudo estadounidense cotizó con descuento. Este cambio respondió a la mayor demanda de entregas inmediatas en un contexto donde la incertidumbre sobre el suministro desde Oriente Medio condicionó las decisiones de compra. Refinerías de Asia y Europa aceleraron sus adquisiciones de crudo estadounidense para sustituir los flujos de la región afectada, lo que llevó las primas al contado del WTI a máximos históricos. El conflicto también tuvo impacto en el plano diplomático. El Consejo de Seguridad de la ONU agendó una votación para una resolución orientada a proteger el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, la propuesta se presentó en una versión suavizada debido a la oposición de China, que cuenta con derecho de veto y rechazó autorizar el uso de la fuerza en la zona, según diplomáticos consultados por Reuters. Esta limitación influyó en las expectativas de resolución del conflicto a corto plazo. Mientras tanto, la atención de los mercados se centró en la fecha límite establecida por Trump y en la respuesta de Irán. El mandatario estadounidense reiteró que la reapertura del paso marítimo era condición imprescindible para evitar ataques adicionales contra infraestructura crítica del país persa. Irán insistió en su negativa a aceptar soluciones temporales y exigió garantías de paz permanente antes de permitir nuevamente el tránsito de buques petroleros. Las restricciones sobre el estrecho de Ormuz afectaron especialmente a los países que dependen exclusivamente de esta vía para exportar crudo. Aquellos sin rutas alternativas sufrieron caídas significativas en sus ingresos, mientras que Irán, al controlar el paso, mejoró su posición negociadora y obtuvo ventajas económicas inmediatas. Reuters indicó que países como Omán y Arabia Saudita lograron redirigir parte de sus exportaciones por rutas menos afectadas, aunque el impacto global se mantuvo elevado. En paralelo, la prima al contado del crudo estadounidense alcanzó valores récord, ya que refinerías asiáticas y europeas buscaron activamente reemplazar los envíos de Oriente Medio. Esta tendencia consolidó la ventaja del WTI sobre el Brent y modificó los patrones tradicionales de comercio petrolero, con un impacto directo en los precios internacionales y en las estrategias de abastecimiento de las grandes refinerías.
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