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» Clarin
Fecha: 06/04/2026 18:20
La comunidad universitaria tucumana vive momentos de hondo dolor por la muerte de Carlos Kirschbaum, profesor emérito de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y referente en el área de la luminotecnia. Su fallecimiento provocó una fuerte conmoción en el ámbito académico tucumano, en particular en el Departamento de Luminotecnia, Luz y Visión de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Tucumán, donde dejó una marca profunda como investigador y docente. Carlos Federico Kirschbaum había nacido el 11 de setiembre de 1944 en Tucumán. Se licenció en Física en 1973 en la UNT. En 1981, se graduó de doctor ingeniero en la Universidad Técnica de Berlín, Alemania. Además, fue secretario de Ciencia y Técnica de la UNT y secretario provincial de Innovación y Desarrollo Tecnológico y director de la Escuela de Posgrado en Luz y Visión de la UNT. La doctora Elisa Colombo, docente de la UNT e investigadora del Conicet, lo recordó como la persona más generosa que conoció, tanto en lo profesional como en lo humano. No solo compartía el conocimiento, sino que estaba atento a todo lo que nos pasaba como equipo, siempre presente, le dijo al diario La Gaceta de Tucumán. La especialista evocó uno de los trabajos más trascendentes que lideró: el diseño de iluminación de más de 60 museos y monumentos del norte argentino. Podría haber contratado especialistas de afuera, pero eligió formarnos, organizarnos y hacernos protagonistas, explicó. Tras la Guerra de Malvinas, Kirschbaum participó en un programa orientado a recomponer vínculos académicos con el Reino Unido. En lugar de aprovecharlo individualmente, hizo que todo el equipo viajara para formarse: tesis, posgrados, postdoctorados. Todos crecimos gracias a esa decisión, recordó Colombo. Su legado, sin embargo, excede la producción científica. Colombo destacó que Kirschbaum incorporó una concepción integral de la iluminación, no limitada a lo técnico, sino vinculada con las personas, el arte, la arquitectura y la salud. Trabajábamos con ingenieros, arquitectos, artistas, médicos, psicólogos. Él nos enseñó a pensar la luz desde una perspectiva interdisciplinaria, mucho más amplia. Esa mirada también se expresó en su impulso a la articulación entre la universidad y el Conicet, donde promovió la creación y consolidación de espacios de investigación de alto nivel. Siempre estaba un paso más adelante. Veía más allá de lo que nosotros podíamos imaginar, resumió Colombo. Hasta el final, Kirschbaum sostuvo intacta su vocación por el conocimiento. Poco antes de morir, concluyó un libro en el que repasa su trayectoria, que será publicado próximamente por la editorial de la UNT. Mirá también Mirá también Newsletter Clarín
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