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Fecha: 06/04/2026 18:01
La crisis en Lácteos Verónica sumó en los últimos días un nuevo capítulo de tensión y polémica. Mientras alrededor de 700 trabajadores continúan sin percibir sus salarios desde diciembre, crecen las denuncias sobre un posible vaciamiento de la empresa por parte de sus propios dueños, la familia Espiñeira. Leé también: SanCor: la Justicia ordena deudas millonarias y redefine el mapa de acreedores La advertencia fue formulada públicamente por la diputada nacional Julia Strada, quien expuso una serie de movimientos empresariales que, según sostuvo, podrían evidenciar una estrategia deliberada de desarticulación de la firma. Vaciamiento con nombre y apellido, sintetizó la legisladora al describir la situación en X. Sospechas sobre el destino de los activos Uno de los puntos centrales de la denuncia apunta a la firma Las Becerras S.A., un tambo perteneciente a la misma familia propietaria de Lácteos Verónica. Históricamente, esta empresa proveía una parte significativa de la materia prima para la producción láctea. Sin embargo, en el actual contexto de crisis, habría dejado de abastecer a Verónica para comenzar a vender su producción a otras compañías del sector. Leé también: Un fallo ordena reliquidar la tasa vial en Daireaux y abre un nuevo frente en la provincia de Buenos Aires El dato encendió las alarmas no solo por el impacto productivo, sino también por el trasfondo empresarial: los mismos dueños que controlan la láctea estarían redireccionando los insumos hacia otros destinos, en un momento en que la firma atraviesa severas dificultades financieras. Para Strada, esta decisión no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un esquema más amplio. En ese sentido, otro elemento clave es la constitución de nuevas sociedades anónimas durante septiembre de 2025, en plena crisis de la empresa. Según detalló la legisladora, se trata de tres firmas con un objeto social prácticamente idéntico al de Lácteos Verónica: explotación agropecuaria, producción tambera y comercialización. Leé también: EE.UU. gastó US$ 4600 millones en indemnizaciones, alertan por el costo de no vacunar contra gripe aviar Las empresas señaladas son Kawsay S.A., radicada en Rosario; Agro Prada S.A. y Grandal Agropecuaria S.A., ambas con domicilio en la Ciudad de Buenos Aires. En todos los casos, aparecen integrantes de la familia Espiñeira como autoridades y accionistas, lo que refuerza las sospechas sobre una posible reconfiguración del negocio por fuera de la estructura original. Las preguntas que emergen de este entramado aún no tienen respuestas oficiales. ¿Se trata de una estrategia de diversificación empresarial o de un traslado de activos? ¿Existe una investigación en curso que permita esclarecer el destino de la producción y los recursos? Por ahora, el escenario está atravesado por la incertidumbre. Leé también: Drones y algoritmos permiten bajar más del 50% del nitrógeno aplicado En paralelo, la situación social se agrava. Los trabajadores, que llevan meses sin cobrar, reclaman definiciones urgentes y mayor intervención estatal. La falta de ingresos impacta de lleno en la economía de las familias, mientras se dilatan las soluciones concretas. En ese contexto, también crece la presión sobre las autoridades. Desde distintos sectores se reclama la intervención de organismos provinciales y nacionales, tanto en materia laboral como judicial. La posibilidad de que exista un vaciamiento deliberado obliga a activar mecanismos de control y eventualmente determinar responsabilidades. Leé también: El alza del gasoil tensiona al transporte de granos y pone en jaque al sistema de cargas Mientras tanto, la actividad productiva y comercial de la empresa permanece bajo un manto de incertidumbre. El futuro de Lácteos Verónica, una firma con peso en el entramado agroindustrial, parece depender no solo de variables económicas, sino también de definiciones políticas y judiciales que aún no llegan. En un escenario donde se cruzan intereses empresariales, derechos laborales y posibles irregularidades, el caso se perfila como un conflicto testigo de las tensiones que atraviesa el sector. Y, sobre todo, como una historia abierta que todavía espera respuestas.
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