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  • El informe inédito de la final de la Copa Africana entre Senegal y Marruecos: espionaje, denuncias de corrupción y jugadores intoxicados

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 06/04/2026 14:56

    El desenlace de la final de la Copa Africana de Naciones 2025 persiste como un caso sin precedentes en la historia y sin campeón oficial. Dos meses después del partido disputado en Rabat, tanto Marruecos como Senegal se reivindican como ganadores, con la Confederación Africana de Fútbol (CAF) atrapada en un revuelo legal y reglamentario que puso al fútbol del continente en jaque. Hoy, la organización dirigida por Patrice Motsepe mantiene silencio sobre la adjudicación final del título y remite la última palabra al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), cuya decisión podría demorar meses. El portal francés Le Monde realizó un extenso análisis sobre la disyuntiva. Los informes oficiales, a los que accedió el portal mencionado, recopilan hechos que incluyen: el abandono del campo por orden del entrenador Pape Thiaw, la intervención de la policía antidisturbios por disturbios en la grada, y la reanudación del encuentro con la única presencia de Sadio Mané entre los jugadores senegaleses. El árbitro Jean-Jacques Ngambo Ndala declaró que en el minuto 97 hubo una interrupción temporal del juego y que los jugadores sólo regresaron tras ser convencidos por su capitán. El punto central de la controversia es la decisión del comité de apelaciones de la CAF, del 17 de marzo, que declaró a Senegal perdedor por incomparecencia y le concedió la victoria por 3-0 a Marruecos, pese a que el seleccionado senegalés había celebrado su triunfo deportivo tanto dentro como fuera del campo. Un dato inusual amplificó la excepcionalidad del caso: la CAF llegó a transferir el premio de USD 10 millones (8,7 millones de euros) destinado a los campeones a Senegal, mientras la federación presidida por Bassirou Diomaye Faye entregaba el trofeo a la nación, que hasta fue llevado a los reclusos de una prisión en Dakar. La serie de apelaciones y contrademandas entre ambas federaciones nacionales dejó el resultado oficial en suspenso. Después de que la CAF publicara la victoria administrativa de Marruecos y relegara a Senegal al segundo lugar un podio que poco después desapareció del sitio web de la organización, la Federación Senegalesa de Fútbol elevó su reclamo al TAS. Los dirigentes alegan haber sido objeto de el robo administrativo más flagrante en la historia de su deporte, enfrentando a la CAF con la mayor crisis de credibilidad de su historia moderna. Bajo una intensa lluvia, el partido se decidió en la prórroga tras una secuencia de episodios caóticos: Marruecos se encontró con un penal en el tiempo añadido que posteriormente falló Brahím Díaz, protestas senegalesas derivaron en el abandono temporal del equipo, y tras la reanudación, Pape Gueye anotó el gol definitivo que parecía asegurar el triunfo senegalés. SIMULADOR Juega y simula el camino de las selecciones hasta la final del Mundial El partido, observado por 66.526 asistentes, terminó bajo lluvia y en un estadio vacío. Hubo enfrentamientos verbales y físicos en los pasillos, además de una rueda de prensa interrumpida tras los reproches mutuos de los entrenadores y la prensa. Tres futbolistas senegaleses sufrieron una intoxicación alimentaria, y 18 aficionados fueron arrestados y condenados a prisión en primera instancia, según los reportes analizados por Le Monde. El título continental se convirtió en motivo de reivindicación popular e institucional para ambos bandos. El seleccionado senegalés llegó incluso a presentar el trofeo en el Stade de France de Saint-Denis ante 68.000 espectadores, mientras la diáspora marroquí respaldaba a su equipo en Lens, aunque sin exhibir la segunda estrella en sus camisetas, aludiendo a la indefinición reglamentaria: Por ahora, no hay nada que celebrar: estamos esperando la decisión del TAS, relató una fuente cercana a la Real Federación Marroquí de Fútbol a Le Monde. De acuerdo al portal, el trasfondo de la discordia se remonta a desacuerdos logísticos previos al partido: la selección senegalesa protestó por el alojamiento en el Rihab, considerado insuficiente para la preparación de una final, y por la obligación de entrenar en el complejo Mohammed VI, base marroquí. La federación de Marruecos, dirigida por Fouzi Lekjaa, defendió la planificación logística y acusó a Senegal de buscar un pretexto para denunciar irregularidades. El nombramiento del árbitro congoleño Ngambo Ndala alimentó la controversia. Senegal exigió su recusación por antecedentes conflictivos en una eliminatoria previa, alegando falta de imparcialidad. El informe disciplinario de la CAF admite que las declaraciones previas al partido no fueron tranquilizadoras y resalta la ausencia de una campaña de comunicación preventiva para evitar una escalada de tensiones ante decisiones arbitrales dudosas. Tras la final, la Real Federación Marroquí de Fútbol alegó infracción reglamentaria por el abandono del campo senegalés, citando los artículos 82 y 84 del torneo. La defensa senegalesa sostuvo que el árbitro nunca suspendió formalmente el partido ni consideró su actitud como una incomparecencia. El comité disciplinario de la CAF, reunido el 27 de enero, sancionó a Senegal con una multa de USD 715.000 y suspendió a su entrenador Thiaw por cinco partidos, pero mantuvo la validez de la victoria deportiva. Marruecos interpuso una apelación el 19 de febrero. En su argumentario, denunció un precedente extremadamente peligroso y acusó a la CAF de haber dado instrucciones específicas para evitar sanciones que hubiesen supuesto la expulsión de dos jugadores senegaleses. Durante el proceso, el presidente de la CAF expresó públicamente dudas sobre la composición del panel disciplinario al descubrir la presencia del presidente de la federación tunecina, Moez Nasri, como miembro del jurado. La indefinición del campeón de África causó un enfrentamiento diplomático y deportivo que trasciende el ámbito futbolístico. Ambas federaciones denuncian la incompetencia y la falta de responsabilidad de la CAF. Las acusaciones cruzadas de corrupción y presiones políticas pusieron en tela de juicio la transparencia de los órganos rectores. El caso suma elementos de inestabilidad política: la federación senegalesa acusa conflictos de intereses dentro del panel disciplinario, y el presidente Motsepe ha cuestionado públicamente la legitimidad del proceso, señalando: ¿Qué demonios es esto?, según Le Monde. La Copa Africana de Naciones 2025 sigue sin ganador oficial.

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