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Concordia » Hora Digital
Fecha: 06/04/2026 14:34
El presidente de Argentina, Javier Milei, volvió a utilizar sus redes sociales para lanzar un fuerte ataque contra algunos medios de comunicación, a los que definió como una asociación ilícita. En un extenso posteo dividido en cinco actos, el jefe de Estado denunció una maniobra coordinada para desacreditar su gestión mediante la difusión de información falsa relacionada con créditos financieros. Según Milei, esta estrategia involucra tanto a periodistas individuales como a la línea editorial de grandes medios. El mandatario señaló que el problema no se limita a las basuras inmundas que la van de periodistas, sino que alcanza a los editores y a los dueños del medio. Con este planteo, Milei profundizó la confrontación que mantiene con el sector periodístico desde el inicio de su administración. En su relato, el presidente describió una secuencia en la que un periodista mezcla de operador e imbécil publica datos financieros erróneos, seguido por un periodista corrupto que amplifica la información con gráficos para esparcir mentiras. A pesar de que los periodistas involucrados habrían reconocido el error, los medios continuaron sosteniendo la noticia, incluso dándole espacio en sus portadas principales. Para Milei, esta actitud no es un simple error profesional, sino una estafa deliberada al lector. Este nuevo ataque se produce en un contexto de alta sensibilidad, luego de que desde el entorno presidencial se mencionara la existencia de una presunta campaña de espionaje y desinformación de origen ruso destinada a dañar la imagen del Gobierno, según publicó la Agencia Noticias Argentinas. Aunque el posteo se centró en la dinámica interna de los medios locales, el presidente reforzó su narrativa de un asedio tanto externo como interno, calificando la situación como una opereta y una asociación ilícita. Milei enfatizó que la responsabilidad no recae únicamente en quien firma la nota, sino que involucra a toda la estructura jerárquica de los medios. En este Acto 5 de su exposición, dejó claro que no distingue entre un error técnico y una intención política, interpretando cualquier crítica o dato cuestionable como parte de un ataque coordinado por sectores que la van de periodistas pero actúan como operadores. Esta postura agrava la ya tensa relación entre la Casa Rosada y la prensa, que atraviesa uno de sus momentos más críticos. Mientras organismos de defensa de la libertad de expresión advierten sobre el efecto disciplinador que pueden tener estos ataques personalizados, el presidente continúa redoblando la apuesta, amparado en su comunicación directa con la ciudadanía. Así, Milei consolida una narrativa en la que cualquier cuestionamiento periodístico es visto como un intento deliberado de desestabilización.
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