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» tn24
Fecha: 06/04/2026 14:04
La misión Artemis II de la NASA atravesará este lunes la cara oculta de la Luna con cuatro astronautas a bordo y afrontará un periodo crítico de hasta 50 minutos sin comunicación con la Tierra, en una operación que combinará observación científica, récords de distancia y validación de sistemas clave para futuras misiones. Alrededor de las 15:00 (hora Argentina), la cápsula Orión cruzará la región lunar que no es visible desde la Tierra. A bordo viajan Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes realizarán observaciones directas y capturarán imágenes de zonas nunca vistas por el ser humano. El sexto día de la misión marca este momento clave. La nave se acercará a unos 6.500 kilómetros de la superficie lunar y, al mismo tiempo, alcanzará su punto más lejano de la Tierra: aproximadamente 402.000 kilómetros. Con esto, la tripulación superará el récord de distancia humana en el espacio establecido por la Apolo 13. ¿Qué podrán observar los astronautas? Durante una ventana de observación de seis horas, la alineación entre el Sol, la Luna y la nave permitirá visualizar cerca del 20% de la cara oculta. Entre los objetivos principales aparecen la cuenca Oriental y cráteres como Pierazzo y Ohm, formaciones que nunca fueron observadas directamente por humanos. Los astronautas utilizarán cámaras con lentes de 80-400 y 14-24 milímetros para registrar imágenes en alta resolución. El espacio reducido de la cabina (de apenas cinco metros de diámetro) obliga a coordinar cada movimiento para aprovechar al máximo el tiempo disponible. Desde la ventanilla, la Luna se verá como una esfera del tamaño de una pelota de básquet, mientras la tripulación dedica la jornada a documentar la superficie. ¿Cómo será el regreso a la Tierra? La misión utilizará una trayectoria denominada free-return, que permite rodear la Luna y volver a la Tierra sin maniobras complejas. Este sistema, heredado de la era Apolo, prioriza la seguridad y la eficiencia del viaje. El paso de Artemis II por la cara oculta representa un avance clave en la exploración del espacio profundo. La información obtenida servirá para planificar futuras misiones, incluidos nuevos alunizajes y la posible instalación de bases permanentes. La experiencia de operar durante un periodo sin contacto directo con la Tierra abre nuevas posibilidades para misiones más autónomas, un paso fundamental para futuras exploraciones hacia Marte y más allá.
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