06/04/2026 15:40
06/04/2026 15:40
06/04/2026 15:37
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
06/04/2026 15:36
Concordia » Diario Junio
Fecha: 06/04/2026 13:45
Es muy difÃcil describir la sensación de saber que eso que vos hiciste está en órbita y pasa por arriba de tu cabeza, cuenta Marcos Actis, ingeniero aeronáutico y decano de la Facultad de IngenierÃa de la UNLP, quien de niño soñaba con ser astronauta. El USAT 1 es un CubeSat desarrollado por investigadores del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT). Ya superó todos los ensayos y el próximo paso es trasladarlo a España, donde la empresa UARX lo integrará a un contenedor en el que viajará al espacio. Luego, irá a Estados Unidos para su lanzamiento por SpaceX, previsto para junio. Si USAT no hubiera existido, Atenea no se podrÃa haber hecho en el tiempo en el que se hizo, apunta Ramón López La Valle, investigador del SENyT. Si bien Atenea fue fabricado por siete instituciones argentinas, la propuesta presentada para ganar la competencia de la NASA estaba basada en el diseño y los avances del USAT. Según sus desarrolladores, construir un satélite propio permite tener soberanÃa espacial, reducir costos -la inversión fue de casi 70.000 dólares, mientras que comprar uno afuera sale unos 200.000-, formar profesionales altamente calificados y brindar servicios tecnológicos a otros paÃses de la región. Si alguna institución educativa de Sudamérica quiere entrar al mundo de los CubeSat, podrÃa adquirir nuestro desarrollo a un precio mucho más bajo de lo que hay en el mercado, señala López La Valle. Asà que lo veo como un fortalecimiento regional de acceso al espacio. El primero de cinco El satélite universitario comenzó a gestarse en el 2021, por la tesis de la ingeniera Sonia Botta, integrante del CTA y coordinadora del proyecto. Luego de explorar las necesidades de posibles usuarios, decidieron hacer una serie de cinco CubeSats, cada uno de los cuales llevará distintas cargas útiles para probar en el espacio. El USAT 1 pesa cuatro kilos, mide 10x10x34 centÃmetros y tiene la forma de tres cubos apilados. Buscará testear técnicas de observación de la Tierra que, utilizando señales de GNSS -posicionamiento geoespacial-, que permitirán recopilar datos como la presión atmosférica, la humedad del suelo y caracterÃsticas de la vegetación. El grupo del CTA fabricó la estructura, la ingenierÃa de sistemas y las baterÃas, mientras que en el SENyT confeccionaron la computadora de a bordo, los sistemas de comunicaciones y el control de orientación del satélite. También tuvieron ayuda de otras instituciones públicas, como la Comisión Nacional de EnergÃa Atómica (CNEA) -que hizo los paneles solares- y el Instituto Argentino de RadioastronomÃa (IAR). Lo mejor era cuando unÃamos las partes y tenÃamos la incertidumbre de ¿esto va a funcionar?, ¿se va a quemar algo?. Y ver que todo funcionaba era, para mÃ, el momento de mayor felicidad, cuenta Santiago RodrÃguez, investigador del SENyT. Facundo Pasquevich, integrante del CTA, resalta: El grupo humano es fundamental porque son muchas horas de ponerle el cuerpo y de aprender de los errores. Para que estos proyectos lleguen a buen puerto, es imprescindible que haya un buen equipo. Un largo camino al cielo Fabricar un satélite no es algo que se logre de la noche a la mañana. Son proyectos a largo plazo, que requieren una importante inversión de recursos económicos y humanos. En los paÃses latinoamericanos, sostener esa inversión a través de los cambios de gobierno es todo un desafÃo. Con la presidencia de Javier Milei, el sistema cientÃfico y universitario argentino atraviesa una fuerte crisis presupuestaria. Según un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, TecnologÃa e Innovación (CIICTI), en los dos primeros años de gobierno, el sistema cientÃfico perdió siete investigadores por dÃa. A su vez, la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada en octubre, sigue sin cumplirse. USAT 1 pudo sortear las dificultades porque fue financiado con recursos que genera el CTA a través de trabajos de transferencia, mientras que el lanzamiento -que costará 100.000 dólares- se pagará con recursos de la UNLP y un subsidio del ex Ministerio de Ciencia, hoy degradado a SubsecretarÃa. El contexto es malo. Los chicos se están yendo afuera porque los sueldos son bajos y no se abren convocatorias. Sonia es un recurso humano extraordinario, la humildad y la pasión que tiene por su universidad hace que hoy la tengamos acá, pero cada vez es más difÃcil retener a los profesionales, se lamenta Actis, quien espera que a la industria espacial no le suceda lo mismo que a la aeronáutica. El próximo paso en la carrera espacial del USAT 1 es viajar a Galicia, España, donde la empresa UARX -fundada por los ingenieros aeroespaciales argentinos Yanina Hallak y Andrés Villa- lo montará en un VehÃculo de Transporte en Órbita llamado Ossie. Es como si fuera un colectivo (bus) que lleva adentro muchos satélites. Eso se coloca en el cohete y, cuando se lanza, el colectivo va largando los satélites, explica Pasquevich. Mientras aguardan el lanzamiento, previsto para junio, los investigadores de la UNLP comenzarán a trabajar en el USAT 2 y pondrán a punto una estación terrena que montaron en la Facultad. Tenemos que tener lista nuestra antena para poder recibir sus comunicaciones, señala RodrÃguez. Lo primero es eso: tratar de escucharlo y ver que esté bien, que esté haciendo todo lo que tiene que hacer.
Ver noticia original