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  • La nadadora de 95 años que batió decenas de récords y sigue sumando más

    » La Nacion

    Fecha: 06/04/2026 13:36

    A sus 95 años, Jane Asher no es una abuela a la usanza. Además de estar atenta a sus cuatro hijos y a sus 11 nietos, de practicar tai chi, pilates y pintar, la británica no para de acumular medallas y galardones en natación. Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable, afirmó a la BBC. Tras haber conseguido en marzo su quinto récord mundial en las piscinas, Asher no parece tener intención de colgar la toalla. Ni siquiera el hecho de haber pasado por quirófano en los últimos años y haber visto cómo le reemplazaban ambas caderas logró hacerle vislumbrar el final de su trayectoria deportiva. Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda, le dijo a Marathon Swims, el sitio web del maratón de natación que se celebra en Londres cada año. Después de nadar, salís del agua y sentís que podés ir a cualquier parte, subrayó la atleta, quien forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y recibió la Medalla del Imperio Británico por su dedicación a este deporte. La nonagenaria nadadora tiene ahora en la mira intentar batir otro récord mundial en el próximo campeonato de Budapest (Hungría) y para ello sigue una rutina de entrenamientos que incluye sesiones de nado cuatro veces por semana. Una carrera inusual La carrera deportiva de Asher resulta cuando menos sorprendente, porque nada indicaba que la natación terminaría ocupando gran parte de su vida. Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y el agua de los ríos estaba llena de cocodrilos e hipopótamos, así que no nadé hasta que cumplí 7 años, declaró a TNT Sports, un canal especializado en deportes, hace unos años. Su primer encuentro con una piscina ocurrió cuando su familia se trasladó a Johannesburgo (Sudáfrica), luego de que la futura nadadora contrajera la malaria. La familia materna de Asher tenía una especial relación con el agua por tener raíces en Cornualles, la famosa región costera inglesa. A mi madre le encantaba nadar. Su mamá le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre, contó. Con 22 años, la mujer se mudó a Reino Unido, donde comenzó a incursionar poco a poco en el mundo de los deportes. En la Universidad de Mánchester formó parte del equipo de natación, pero al graduarse y casarse dejó las competencias, aunque no se separó totalmente de las piscinas. Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y, como algunos eran muy buenos, pues dije: deberíamos hacer algunas competencias, pero algunos de ellos tenían miedo, relató a BBC Sports en 2015. Vengan y vamos a competir, les dijo a sus estudiantes para quitarles el temor y darles confianza. Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños. Alguien que me vio me dijo: Sabes que hay competencias para adultos, evocó. No es por las medallas Sin embargo, Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, luego de que falleciera su marido. Cuando enseñas a otros a nadar, en realidad no podes entrenar mucho, dijo. Pero antes de morir mi esposo me dijo: Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta, agregó. Poco después, Asher viajó a Estados Unidos y batió su primer récord máster para nadadores mayores de 25 años en estilo libre dentro de su categoría de edad. Desde entonces no dejó de acumular galardones, dando la sensación de que está intentando recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, Asher aseguró que subirse a los podios y recibir reconocimientos no es lo que la impulsa. No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo dónde guardarlas, declaró al canal TNT Sports hace cuatro años. En la revista Swimming World se lee que ganó preseas doradas en los campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y los Países Bajos, al tiempo que estableció 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad diferentes. La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: podes tener 18 años o 90, y en un minuto y 21 segundos ya hablas el mismo idioma, explicó. Y tras asegurar que le avergüenza que la consideren una inspiración, Asher dijo que prefiere ser vista como una persuasora. Espero que otros digan: Bueno, si ella puede, yo también lo haré, lo intentaré, remató.

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