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Concordia » El Entre Rios
Fecha: 06/04/2026 12:43
Por Pablo Presas, economista y concejal En los últimos días participé de un encuentro organizado por Agenda CdelU junto a vecinos y profesionales de distintas áreas. El objetivo era simple, pero profundo: entender qué pasa con la gestión de los residuos en nuestra ciudad y, sobre todo, qué deberíamos estar haciendo. La conclusión fue tan clara como incómoda: el problema de la basura no es técnico. Es de gestión. Y esto no es opinión. Es algo que está estudiado, legislado y probado en múltiples ciudades. Incluso en Entre Ríos contamos con un marco normativo claro -la Ley Provincial Nº 10.311 de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU)- que define exactamente qué hay que hacer. El desafío no es inventar soluciones, sino implementar correctamente las que ya existen. ¿Qué es el sistema GIRSU y por qué es tan importante? Cuando hablamos de GIRSU no hablamos solo de basura. Hablamos de un sistema integral que abarca toda la cadena: separación en origen, recolección diferenciada, transporte adecuado, clasificación en planta, recuperación y reciclado, y disposición final segura.Es decir, no se trata de juntar y tirar, se trata de gestionar. Y esto es clave, porque cada eslabón depende del anterior. Si no hay separación en origen, el sistema se vuelve ineficiente. Si no hay control en la planta, el relleno sanitario termina funcionando como un basural. Si no hay planificación, los costos se disparan y los impactos ambientales se multiplican. Por eso, gestionar bien los residuos no es solo una cuestión ambiental, es una cuestión sanitaria, económica y de calidad de vida. La educación: el punto de partida que depende de todos Ningún sistema GIRSU funciona sin un cambio cultural profundo, y ese cambio empieza mucho antes que en la planta: empieza en la casa y, sobre todo, en la escuela.En el encuentro de Agenda CdelU hubo ejemplos que muestran que esto no solo es posible, sino que ya está pasando en nuestra ciudad. La directora del Jardín BUMPI contó cómo vienen trabajando hace tiempo con los más chicos en la separación en origen y el reciclado, incorporando estos hábitos como algo natural desde edades tempranas. También recordé una experiencia de mi hijo en el Colegio Belgrano, donde organizaban competencias entre alumnos para juntar botellas de plástico (PET) destinadas al reciclado. Más allá del juego, lo que se generaba era conciencia, compromiso y aprendizaje práctico. Esas acciones son las que hacen la diferencia, las que construyen una cultura distinta. Porque reducir, reutilizar y reciclar no son consignas abstractas, son hábitos que se aprenden, se practican y se sostienen en el tiempo, y ahí es donde el rol de las instituciones educativas y de la sociedad civil se vuelve central. Estas iniciativas no pueden quedar aisladas, hay que visibilizarlas, acompañarlas y multiplicarlas. El costo de gestionar mal (y la oportunidad que estamos perdiendo) Para dimensionar el problema, también hay que hablar de números, aun con una limitación importante: hoy la ciudad ni siquiera cuenta con un sistema preciso de pesaje y control de los residuos que ingresan a la planta.Sin embargo, existen parámetros técnicos ampliamente utilizados que permiten estimar la generación. En ciudades como la nuestra, se calcula entre 0,7 y 1 kilo de residuos por habitante por día, lo que nos ubica en un orden de magnitud cercano a las 90 toneladas diarias, es decir, más de 30.000 toneladas al año. Gestionar ese volumen dentro de un sistema GIRSU tiene costos significativos. Las licitaciones en Argentina muestran valores de entre 25 y 60 dólares por tonelada para la operación de planta y disposición final, es decir, para que el sistema funcione día a día sobre una infraestructura que ya demandó una inversión millonaria previa. Si se considera el sistema completo -incluyendo recolección, transporte y tratamiento- el costo total se ubica más bien en un rango de 80 a 150 dólares por tonelada, lo que implica que una ciudad como Concepción del Uruguay puede estar destinando en el orden de 2.500 a 4.500 millones de pesos anuales a la gestión integral de sus residuos. Es decir, estamos frente a una de las políticas públicas más costosas del municipio, y aun así, una de las menos medidas y controladas. Pero hay otra cara de ese mismo problema: el valor que hoy estamos perdiendo. Si lográramos recuperar apenas un 20% de esos residuos, estaríamos hablando de unas 6.000 toneladas anuales de materiales reciclables que, incluso tomando un valor mínimo de 50 dólares por tonelada, representan cientos de millones de pesos que hoy literalmente se entierran. Es decir, no solo estamos gestionando mal un costo: también estamos desperdiciando una oportunidad económica concreta. El rol del Estado: coordinar, controlar y sostener Ahora bien, aunque todos tenemos responsabilidad, alguien tiene que ordenar el sistema, y ese alguien es el Estado municipal.La Ley GIRSU es clara: la responsabilidad es indelegable. Incluso cuando hay empresas concesionarias, el municipio sigue siendo responsable de que el sistema funcione correctamente.
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