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  • El basural de Bariloche: una bomba medioambiental a punto de estallar

    » Clarin

    Fecha: 06/04/2026 06:39

    No está a la vista como los cerros, los lagos de agua cristalina o el chocolate artesanal. La mayoría del millón de turistas que la visitan por año no conoce su existencia. Pero Bariloche tiene uno de los basurales a cielo abierto más contaminantes del mundo. Una bomba medioambiental que lleva más de cuatro décadas y que en 2026 vuelve a dividir a la política municipal. Un ranking elaborado por la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA, por sus siglas en inglés) ubicó al vertedero de Bariloche entre los 50 más peligrosos del mundo. Ese dato estadístico resume una problemática que la política, más de una decena de intendencias, no logra encauzar. Los vecinos de los barrios linderos coinciden: la situación no da para más. Están cansados de esa vida junto a médanos de bolsas de nylon, incendios frecuentes, nubes de humo tóxico, olor a podrido, bandadas de gaviotas que comen y llenan el aire de ruido, roedores y perros callejeros que se pelean por algún resto de comida. "La situación actual del vertedero no cumple con ninguna de las medidas de ingeniería ambiental y sanitarias que están indicadas para la disposición final de residuos sólidos urbanos", explica a Clarín el ingeniero ambiental, y residente de Bariloche, Ignacio Sagardoy. Fuente: D-Waste Atlas (2014) | Infografía: CLARÍN La historia del basural es una historia de acumulación de basura. La redundancia explica la falta de planificación. A comienzos de la década del ochenta, las obras de la famosa Ruta Nacional 40 demandaban grandes cantidades de ripio. El gobierno de facto del intendente Osmar Héctor Barberis autorizó la construcción de una enorme cantera para extraer el material de asfaltado. Esa cantera comenzó a ser rellenada con basura. Los vecinos iban y tiraban. Por entonces, la zona era puro descampado y las autoridades no le veían proyección urbana. Pero la explosión del turismo y el crecimiento de la ciudad contradijeron los pronósticos. Hoy, el basural ocupa 37 hectáreas y está rodeado por más de diez barrios. "Seguir enterrando basura en el Siglo XXI es un sinsentido. Y, te diría, un crimen. El problema es la solución. La basura no existe. No tenemos que tener más vertederos. Hay tecnología de sobra para reconvertir eso que llamamos basura en materiales reutilizables. La solución es pasar a una economía circular donde el descarte sea reutilizado", opina Iván Espeche, vocero de la Fundación Impacta y embajador de Basura Cero. Está ubicado en la ladera sur del Cerro Otto, en una zona donde el agua de lluvia escurre hacia el Lago Gutiérrez y el Arroyo Ñireco. Sin barreras de contención, los líquidos contaminantes pueden filtrarse en el suelo y alcanzar napas y cursos de agua. Esto lo vuelve especialmente riesgoso en una región donde esas fuentes son clave para el abastecimiento humano. En 2024, residentes del Hospital Zonal Dr. Ramón Carrillo elaboraron un informe, en base a su práctica diaria, sobre las afecciones que se registran entre los vecinos de los barrios cercanos al basural. Enfermedades gastrointestinales, problemas respiratorios y afecciones en la piel son las complicaciones más observadas. También se reportan irritación en ojos y vías respiratorias, dolores de cabeza y de pecho. A esto se suman cuadros infecciosos asociados a la exposición sostenida a residuos. "Vivir cerca del basural es acostumbrarse a vivir con dolor de cabeza. Acostumbrarse a las moscas y los olores. Por más que cierres bien las ventanas, el humo siempre entra", relata Romina, que tiene su casa a veinte metros del basural. El intendente Walter Cortés heredó un problema de décadas. Incluso la oposición reconoce que la actual gestión no figura entre los principales exclusivos del asunto. Es imposible que alguien resuelva en dos años lo que viene sucediendo hace casi cincuenta. Ahora bien, lo que un amplio sector de la oposición le cuestiona al gobierno es lo que, esas mismas voces críticas, definen como patear el problema hacia adelante. "Si bien todos somos responsables, porque todos generamos basura, la responsabilidad de gestionar esa basura es del Estado. Estamos en una situación de colapso. Se necesitan acciones inmediatas que no están llegando por parte de los que hoy gobiernan", asevera Julieta Wallace, concejal de Bariloche por el Bloque IB. A fines de marzo de 2026, en el Concejo Deliberante de Bariloche tuvo lugar un debate intenso, una sesión plagada de acusaciones cruzadas. El oficialismo presentó un pliego para licitar por diez años un nuevo relleno sanitario del basural. El basural de Bariloche lleva más de cuatro décadas y en 2026 vuelve a dividir a la política municipal. Fotos: Alejandro Barreda. Las discrepancias en torno a esa licitación ocupan el presente del problema. En diálogo con Clarín, Martín Domínguez, asesor del intendente Cortés, aseguró que la actual gestión ubica al basural entre sus temas prioritarios. "Una licitación de diez años es una licitación corta en lo que refiere a la gestión de residuos. La licitación es el primer paso para llevar a cabo nuestra idea, que es mudar el vertedero. Nosotros no ponemos excusas y sabemos lo que representa para los vecinos que viven en la zona del basural, pero lo que ocurre en Bariloche es un problema común a casi todos los municipios del país. La falta de planificación demográfica hizo que estos basurales quedaran en medio de barrios y asentamientos", analizó Domínguez. La intendencia alega que trasladar el basural es una tarea que demanda más tiempo del que ellos llevan en el poder. Hay que encontrar un lugar apto, hacer las obras, cerrar el vertedero actual y montar una nueva logística de traslado. Y que la licitación, bajo el estricto cumplimiento de normas medioambientales, dará tiempo para definir todas esas cuestiones. Pero los adversarios políticos de Cortés no coinciden con este punto de vista. Creen que el gobierno se ampara en el drama de la herencia para no resolver. "Hay muchas cosas que se podrían estar haciendo y no se hacen. Campañas para concientizar a los vecinos, separación de residuos en origen y una recolección diferenciada para que la cantidad de basura que llegue al basural sea mucha menos", argumenta Wallace.

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