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  • Un prestigioso centro de estudios analizó las mediciones oficiales y sostuvo que el Indec exagera la baja de la pobreza

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 05/04/2026 18:44

    Luego de la publicación del dato de pobreza por parte del Indec, un informe del Cedlas, de la Universidad de La Plata, identificó tres mecanismos clave que incidieron en la medición y que generaron una sobrestimación de la baja registrada entre 2023 y 2025. El estudio concluye que la baja de la pobreza es real, pero que su dimensión es mucho más pequeña de lo que muestran los datos oficiales. La tasa de pobreza mostró un aumento pronunciado seguido de una caída de magnitud: según la estadística oficial, pasó del 41,7% en el segundo semestre de 2023 al 52,9% en el primer semestre de 2024, para después descender al 38,1% en el segundo semestre de ese mismo año y continuar reduciéndose hasta situarse en 31,6% en el primer semestre de 2025. Variaciones tan abruptas suelen estar asociadas a modificaciones muy grandes en el producto, en el empleo o en el gasto público social; cambios que no parecen haberse producido en esos años, o al menos no lo hicieron con la intensidad necesaria para explicar las fluctuaciones observadas, sostuvo el documento elaborado por Iván Albina, Leopoldo Tornarolli y Leonardo Gasparini. Ocurre que el indicador puede verse condicionado por aspectos metodológicos que cobran especial relevancia en contextos de alta inflación y de reacomodamientos en los precios relativos, señaló el estudio. El Cedlas plantea un posible desfasaje temporal entre el período de referencia de los ingresos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y el utilizado para valorizar las canastas de pobreza; la evolución del subreporte de ingresos según su fuente, a partir de comparaciones entre la EPH y registros administrativos; y el impacto de incorporar patrones de consumo más recientes para determinar el valor de la línea de pobreza, mediante una reestimación del Coeficiente de Engel basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018. Estas dimensiones no solo tienen efectos sobre el nivel de pobreza, sino también sobre su evolución. Más en detalle, en cuanto al desfasaje temporal, el informe explica que los ingresos reportados en la EPH suelen referirse al mes anterior al de la entrevista, mientras que las canastas de pobreza se valorizan con los precios vigentes en el mes de la encuesta. Esta diferencia es poco relevante en momento de baja inflación, pero en escenarios de aceleración puede llevar a una sobreestimación, algo que impactó sobre todo entre fines de 2023 y principios 2024. Respecto al subreporte de ingresos, el estudio muestra que la evolución de los ingresos en la EPH no coincide con los registros administrativos. En ese sentido, parte de la reducción de la pobreza observada en las estadísticas oficiales puede atribuirse a una mayor captación por parte de la encuesta y no exclusivamente a una transformación real en las condiciones económicas de los hogares. Sobre este punto, el Cedlas destaca que incidieron tanto a ajustes en el cuestionario introducidos a partir del cuarto trimestre de 2023 vinculadas al empleo y a los ingresos no laborales como las fuertes variaciones en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que pueden afectar la capacidad de los entrevistados para recordar sus ingresos. Como resultado, se encuentra que la pobreza se sobreestimó entre el segundo semestre de 2021 y los primeros 6 meses de 2024, y se subestima antes y después de ese período. En relación a los patrones de consumo, el reporte resalta que la Canasta Básica Total (CBT) sigue definiéndose con ponderadores basados en la ENGHo 2004/05. Al actualizarla con los de la ENGHo 2017/18, donde los servicios tienen mayor peso, la pobreza estimada es más alta en todos los períodos analizados, con brechas variables y superiores a 5 puntos porcentuales (p.p). Al combinar las 3 correcciones, la trayectoria de la pobreza se modifica de manera significativa: entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, no habría caído 10 p.p, como sugieren las estadísticas oficiales, sino aproximadamente 2 p.p, al ubicarse en 41,5%, precisó el CEDLAS. En ese mismo lapso, el Indec registró una tasa de 31,6%. En este marco, vale mencionar que Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, dijo en Infobae en Vivo: Hay una paradoja entre la estadística de la pobreza y la capacidad de consumo. Y advirtió que la medición de la pobreza va perdiendo vigencia, fundamentalmente en su comparabilidad hacia atrás. Estamos mucho mejor, pero estamos tan mal como cuando salimos de la pandemia, en un momento de recuperación, consideró. Al mismo tiempo, un análisis del Ieral (Fundación Mediterránea) proyectó: La evolución futura del indicador de pobreza estará fuertemente condicionada por la dinámica de los precios. En un escenario en el que los alimentos crecen por encima del nivel general, incluso ajustes salariales alineados con la inflación promedio pueden resultar insuficientes para sostener el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables. En la misma línea, la consultora LCG señaló que existen factores concurrentes que pondrían un freno al descenso de la tasa de pobreza. Entre ellos, mencionó una inflación estancada en torno al 3% mensual y salarios formales con paritarias homologadas por debajo de ese nivel, lo que implica una caída real de los haberes. Se añade el deterioro en las condiciones del mercado de trabajo: la suba de la desocupación en el cuarto trimestre de 2025, junto con una mayor tasa de sobreocupación y mayor demanda de empleo por subocupación, ponen de manifiesto la necesidad de mayores ingresos.

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