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  • Bancos extranjeros esperan una menor inflación en mayo y un dólar más alto a fines del 2026

    » Clarin

    Fecha: 05/04/2026 18:24

    Pese a las proyecciones optimistas del gobierno, el proceso de desinflación se demorará más de lo previsto, el dólar subirá al ritmo de los precios y el crecimiento será menor y desigual. Así lo advierten dos bancos internacionales en sus últimos informes, en los que alertan sobre la capacidad del gobierno para sostener el programa y la "falta de claridad" en la política monetaria. Si bien el BBVA advirtió que la baja de la inflación desde el 117,8% anual de diciembre de 2024 "no ha sido lineal", con la inflación mensual acelerando desde mayo de 2025, esperan que vuelva a bajar en los próximos meses. "Proyectamos que desde mayo la inflación mensual retome una trayectoria descendente, beneficiada por una menor incidencia de las subas en carne y combustibles desde abril. En este contexto, esperamos una inflación anual en 2026 de 24%, con un sesgo de riesgos sesgado al alza por una eventual indexación salarial por encima de la inflación proyectada o un impacto mayor del conflicto con Irán", señaló la entidad. De cumplirse ese pronóstico, la inflación cumplirá 12 meses sin bajas. El Gobierno estimó una inflación del 10% anual en el Presupuesto 2026, pero el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó la semana pasada que la inflación de marzo podría superar el 3%, por la nafta y la educación, lo que implicaría una suba en los primeros tres meses similar a la estimación presupuestada para todo el año. Luego de la inflación del 2,9% en febrero, el Citi señaló que el dato "peor de lo esperado" muestra una persistencia elevada, lo que genera preocupaciones sobre un escenario de "estanflación" cuando se combina con la desaceleración económica en algunos sectores. La entidad ve una corrección de precios relativos, como tarifas y la "recuperación de márgenes", por lo que proyectó una inflación del 26% en 2026. En paralelo, el tipo de cambio aparece como otra variable seguida con atención ante las presiones externas. El BBVA prevé un dólar a $ 1.760 a fin de año, lo que representa una suba del 26% respecto del nivel actual de $ 1.394 -apenas por debajo de la inflación estimada por la entidad-, mientras que el Citi proyectó un dólar a $ 1.776, un aumento del 27% en el año. "La trayectoria supone que el peso no puede seguir apreciándose de forma persistente en términos reales. La economía requiere que el tipo de cambio actúe como amortiguador ante los shocks que puedan surgir y mantener cierta consistencia con la productividad del país", señaló el banco español. Para el Citi, el peso argentino se está apreciando frente a un dólar globalmente fuerte, una tendencia respaldada por un mercado cambiario estable, ingresos de capital puntuales y el regreso del "carry trade". "Dado que esto ocurre incluso antes del pico de liquidación de dólares por la próxima cosecha, se abre una ventana de oportunidad clave para eliminar los controles cambiarios restantes y acumular reservas de manera más agresiva. Estas acciones ayudarían a mitigar riesgos de cara a las elecciones de 2027, reducir la incertidumbre del mercado y fortalecer las reservas del BCRA", indicó el banco de Estados Unidos. Los bancos extranjeros también encienden alertas sobre la actividad. Tras el rebote inicial, las expectativas de crecimiento comenzaron a moderarse, por el endurecimiento de las condiciones monetarias, la menor capacidad de consumo y el ajuste fiscal. De ahí que proyectan un crecimiento del 3% (BBVA) y el 3,2% (Citi) en 2026, por debajo del 4,4% registrado el año pasado. Caputo dijo la semana pasada que le "preocupa" la velocidad de la recuperación y que febrero podría "dar para abajo". Las entidades financieras ven una expansión "altamente asimétrica" y "desigual", con el crecimiento de sectores vinculados a los commodities en auge (agricultura, petróleo y gas, minería), mientras se contraen los que generan mayor empleo (industria, construcción y comercio). La lectura es que el gobierno está enfrentando un dilema para definir el nivel de tasas de interés: por un lado busca contener la inflación y el tipo de cambio, para lo que necesita mantener tasas en pesos atractivas en términos reales, pero a la vez la actividad sigue débil, junto con una mora crediticia en su valor más alto desde la convertibilidad, lo que implica un techo a las tasas para no empeorar esa dinámica. En esa línea, el BBVA estimó que a corto plazo el gobierno está dispuesto a sostener tasas alineadas con la inflación pero no elevadas en términos reales, para sostener la actividad y el crédito en lugar enfocarse solo en la desinflación (como ocurría desde que el comienzo de la actual administración). "El BCRA monitorea los agregados monetarios, pero no existe una tasa de política explícitamente vinculada a un esquema de metas de inflación. Estimar la demanda de dinero es complejo, ya que sigue siendo inestable tras la reciente hiperinflación y la fuerte dolarización de portafolios. Esta falta de claridad se refleja en el debate de política: si priorizar la reducción de la inflación mediante un tipo de cambio controlado o acumular reservas y estimular la actividad con tasas de interés reales positivas y estables", dijo el Citi. Sobre la firma Newsletter Clarín

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