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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/04/2026 16:34
La casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el esperado ingreso de Tamara Paganini. La jugadora, que marcó historia en la primera edición argentina del reality, no tardó en convertirse en protagonista de un verdadero escándalo tras un fuerte cruce con Pincoya, una de las finalistas más populares de la edición chilena. La convivencia, marcada ya por las diferencias de carácter y costumbres, llegó a su punto más álgido luego de una discusión doméstica que terminó con gritos, escupitajos y hasta una taza de agua caliente lanzada en plena casa. Todo comenzó con una pelea aparentemente menor por el uso del lavarropas. Según los relatos dentro de la casa, Paganini habría retirado la ropa de Pincoya del electrodoméstico, generando la furia de la chilena. El conflicto escaló rápido: Pincoya le lanzó un escupitajo a la argentina y Tamara respondió tirándole encima una taza de agua caliente. Esta escena, presenciada por varios compañeros, desató el caos y dejó a toda la casa en vilo. La situación se tornó más grave cuando Pincoya, visiblemente alterada y dolorida, comenzó a pedir ayuda médica a los gritos por toda la casa. Estaba tomando café caliente..., se quejaba mientras buscaba atención. Andrea del Boca, también participante, intervino preocupada. ¿Te lo tiró todo?, preguntó, a lo que Pincoya asintió. No me voy a poner agua, que me salgan ampollas, agregó la chilena, refiriéndose a las ampollas que temía le salieran por la quemadura. En medio de la conmoción, otros participantes intentaron entender lo ocurrido y calmar los ánimos. Brian Sarmiento, recordando el clima tenso de la noche anterior, comentó: Ya ayer me callaron. Después de la pelea que tuvimos anoche.... El intercambio de versiones y los nervios aumentaron, mientras Pincoya insistía en que necesitaba atención médica urgente. Jefe, ábrame la puerta porque la taza estaba caliente. Necesito un médico. Gran Hermano, lo necesito porque me quemaron con agua caliente, expresó, a los gritos, ante la puerta del confesionario. Daniela de Lucía fue una de las que se acercó para socorrer a Pincoya y tratar de entender el origen del conflicto. ¿Qué pasó?, preguntó al ver el estado de su compañera. Me tiró la taza de agua hirviendo, respondió Pincoya sin dudar. ¿Quién?, repreguntó Daniela. La Tamara, porque yo le mandé un pollo, le escupí..., reconoció la chilena, admitiendo que su reacción había sido en respuesta a una provocación previa. La situación, lejos de calmarse, continuó escalando. Sí, pero yo no me voy a hacer primeros auxilios, que venga el personal, exigió Pincoya, negándose a cualquier intervención de sus compañeros y esperando la llegada del médico. La secuencia siguió sumando testigos y preguntas. ¿Por qué no te tirás agua fría?, sugirió Daniela, buscando un alivio rápido. Pero Pincoya se negó: No, no me voy a tirar agua, que salgan ampollas. Que venga el médico y que me atienda, porque me tiró agua caliente mientras estaba tomando café, insistió mientras tosía y seguía pidiendo atención. Solange Abraham también se acercó alarmada: ¿Qué pasó?. Me tiró agua caliente, así que... Eso, repitió Pincoya, visiblemente afectada. Pero, ¿qué pasó? ¿Cómo empezó la pelea?, quiso saber Solange. La chilena explicó: No, porque ella me va a sacar el lavarropas. Todas las veces me va a tirar. Yo estoy secando ropa y me la tira del lavarropa. Y yo la fui a pescar y le fui a decir que pare su weá. Y ella después me saca la lengua para darme un beso y yo le escupí. Así, la convivencia en Gran Hermano vuelve a demostrar que, más allá del formato y las generaciones, las pasiones, los roces y los estallidos están siempre a la orden del día, y que cualquier pequeño desencadenante puede convertirse en el centro de la escena y cambiar el rumbo de la competencia.
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