05/04/2026 16:57
05/04/2026 16:57
05/04/2026 16:57
05/04/2026 16:57
05/04/2026 16:56
05/04/2026 16:56
05/04/2026 16:54
05/04/2026 16:53
05/04/2026 16:50
05/04/2026 16:49
Concordia » El Entre Rios
Fecha: 05/04/2026 15:13
Salvia explicó que existe una brecha significativa entre la estadística y la capacidad de compra cotidiana. "Hay cierta ficción en los datos o cierta levedad. Es muy difícil decir un sí rotundo", afirmó, aclarando que el problema reside en las herramientas de medición y no en una manipulación política del organismo estadístico. El impacto del costo de los servicios y el consumo Uno de los puntos más críticos señalados por el sociólogo es el cambio en la estructura del gasto de los hogares. Mientras que los números oficiales pueden indicar que menos familias son pobres, la percepción en la calle y en los comercios de proximidad de nuestra provincia es de un ajuste constante."La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad de consumo que hace un año. Por el contrario, se te bajan los consumos de lácteos, de yerba, cae el consumo general", describió Salvia. El especialista detalló que el dinero disponible se ve absorbido por el aumento de las tarifas: "La luz, el agua, el gas, el transporte y la comunicación ocupan una parte importante del gasto, y el componente disponible para otros consumos baja significativamente". Canastas desactualizadas: el núcleo del problema La crítica técnica de la UCA se centra en que el Indec utiliza parámetros de consumo que tienen dos décadas de antigüedad. Según Salvia, se están considerando valores con "parámetros del 2004 y 2005", época en la que el peso de los servicios públicos en el presupuesto familiar era ínfimo comparado con la actualidad."Se actualiza con un índice que también está desactualizado, con ponderadores del 2004 y no con los actuales", advirtió. Esta distorsión provoca que el índice de pobreza baje de manera "extraordinaria" en los papeles, pero que en la realidad las familias sigan postergando necesidades básicas. Al respecto, sentenció: "La gente deja de ser pobre porque puede pagar servicios, pero no porque tenga más capacidad de consumo". Estancamiento y pobreza estructural A pesar de que el sociólogo reconoció una mejora en la medición de ingresos y una desaceleración en la inflación de alimentos lo cual hace que "la caída de la indigencia sea más realista que la caída de la pobreza", el panorama a largo plazo sigue siendo preocupante para la región.Salvia alertó sobre la consolidación de un núcleo de exclusión difícil de revertir. "No hay una crisis alimentaria, pero tampoco hay una tendencia a mejorar. Estamos cristalizando un 25% o 30% de pobreza estructural", concluyó, vinculando esta situación al estancamiento del empleo privado y al crecimiento del trabajo informal y precario en todo el territorio nacional.
Ver noticia original