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Gualeguay » Debate Pregon
Fecha: 05/04/2026 14:37
Pamela Terlizzi Prina: "La verdadera militancia debe ser pasional" La escritora presenta su último libro, "Proletaria" (Editorial Sudestada), el próximo sábado en la Biblioteca Mastronardi. En un ida y vuelta intenso, recorre su trayectoria, el cruce entre la oficina y la lucha obrera, y el placer como un gesto revolucionario. La literatura de Pamela Terlizzi Prina se abre paso desde hace años en los círculos literarios con un ida y vuelta entre la narrativa y el verso. La próxima semana la autora llega a Gualeguay para presentar su obra más reciente. En sus versos, la oficina se vuelve territorio obrero, y el erotismo, una forma de resistencia a la crueldad. ¿De dónde viene tu relación con los libros y la escritura? De muy chiquita, no sé por qué, tenía la impresión de que saber palabras difíciles era un superpoder. Entonces me gustaba mucho aprender palabras que mis amigos no supieran y saberme sus definiciones. Era muy fanática de las palabras y yo creo que eso fue lo que ineludiblemente me llevó a la pasión primero por la lectura. Lo primero que me fascinó fue la mitología griega y romana; me gustaba la épica y el drama. Después, de preadolescente, entré al mundo de Cortázar y de Alejandra Pizarnik. De Cortázar me fascinó Rayuela, que me permitió sentir una nostalgia sesentosa impropia por una época que no viví. De Alejandra me fascinó su oscuridad, su lamento y su drama. Empecé a escribir muy chica, mucha poesía cuando era adolescente. Después, más grande me animé a la narrativa y empecé a escribir metódicamente, digamos, con una sensación, si se quiere, de escritora, entre muchas comillas. Ya a partir de mi maternidad -y siempre recalco que no por una cuestión rosa e idílica, sino como el gesto más egoísta que podía tener frente al tren de frente que es la maternidad-, ¿no? Esta cosa de la pérdida absoluta de la individualidad. Eso fue un gesto desesperado de egoísmo y de unificación conmigo misma. Y ahí empecé a escribir y no paré más. Tenés un recorrido extenso con varios títulos. ¿Cómo fue ese proceso de empezar a publicar? Mi primer libro fue de poesía, Estado de espesura, y lo publiqué gracias a un concurso. Después publiqué Doce dientes, de cuentos, y mis dos libros de la editorial Santos Locos: No cuentes pesadillas en ayunas y Qué violencia perfecta la del mundo viejo. A ambos les fue muy bien, y me permitieron hacerme más conocida, por decirlo de una manera. Mi quinto libro fue Sarandí, de cuentos relacionados entre sí, que en alguna oportunidad han identificado como una novela fragmentada. Finalmente viene Proletaria con Sudestada. Tuve buenas experiencias porque desde el principio empecé a asistir a eventos; incluso desde 2015 tenemos con Agustina Bazterrica el ciclo de artes "Siga el conejo blanco". "Proletaria" parece una provocación desde el nombre. ¿Cómo fue el proceso de esta obra? En Proletaria hay un desprendimiento, pero lo divido en dos ejes temáticos: la política y el goce. Yo suelo comentar que el goce de alguna manera es también un gesto revolucionario. En la parte de "clase obrera", trato de trabajar con la idea de una mujer ejerciendo su rol dentro de la familia, el espacio laboral, el territorio y la política; en la dinámica de la lucha de poder. Me parecía que debían ir de la mano, porque pareciera que militar es un gesto desprovisto de erotismo y yo creo bien lo contrario. Creo que la militancia la verdadera militancia debe ser pasional. El título es una suerte de provocación porque el proletariado es un tire y afloje de conceptos permanente. Tanto la izquierda como el peronismo están como disputándose el botín de guerra del proletariado y me interesaba la ironía de ese término. Hablo mucho de la oficina, que pareciera que no es de obreros y, sin embargo, también es un espacio obreril. Y a la segunda parte la llamé "los hablantes" como una derivación de los amantes; creo que el lenguaje es un territorio amatorio. En tus versos aparecen denuncias con nombre propio. ¿A qué se debe esa decisión? Las denuncias con nombre propio tienen que ver con mi realidad. Yo soy asesora legal de la Secretaría de Transporte, o sea que soy asesora del ministro de Economía, nuestro ministro Luis Caputo. Es una tarea bastante ingrata. Me parece que ponerles nombre a las cosas las hace gobernables; poner el nombre de los traidores apela a la memoria y por qué no a la revancha. No sólo se trata de amor la revolución. Lo ideológico estuvo presente siempre. No tengo pretensión de que se tilde a mi libro de feminista, pero sin lugar a dudas yo vivo mi vida, mi trabajo y el ejercicio cívico de mi existir a través de una óptica feminista. La edición con Ignacio Portela y Natalia Bericat fue muy amena. La tapa, que es una foto de un fotógrafo polaco de mediados del siglo pasado, resume el libro: una mujer con ropa de fajina, de trabajo, y sin embargo con cara de picardía, de felicidad y de cierta provocación. ¿Qué significa para vos traer este libro a Gualeguay? Soy una ferviente militante de mis libros y trato de llevarlos a todos lados, sobre todo al interior. En esta oportunidad se dio porque Emilce Fernández, que comenzó siendo alumna mía y luego devino amiga entrañable, vive ahí. Ella es un poco la hacedora del milagro. Me gusta gestar estos encuentros más íntimos, sumado a lo lindo de presentar el libro en la Biblioteca Mastronardi, bajo una suerte de bendición de Juanele y Manauta. PRESENTACIÓN: · Libro: Proletaria, de Pamela Terlizzi Prina. · Lugar: Biblioteca Popular "Carlos Mastronardi". · Fecha: Sábado 11 de abril. · Hora: 20:00 hs.
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