Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Siete hábitos que ayudan a reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular

    Parana » AIM Digital

    Fecha: 05/04/2026 10:25

    Un estudio mostró que pequeñas mejoras en sueño, ejercicio y dieta pueden disminuir hasta 57 por ciento la probabilidad de un infarto. Cómo cuidar la salud del corazón y el cerebro, según dos expertos. Varios factores inciden en el riesgo de padecer un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. Muchos de ellos están relacionados con hábitos y decisiones de estilo de vida que pueden modificarse, aseguran los expertos. En un estudio reciente liderado por la Universidad de Sídney, Australia, que comprendió a 53.242 participantes con una edad promedio de 63 años, un equipo de investigadores identificó que tres ajustes cotidianos en el estilo de vida dormir 11 minutos más por noche, realizar 4,5 minutos adicionales de actividad física moderada a intensa y agregar un cuarto de taza de verduras a la dieta diaria se asociaron con una reducción del 10 por ciento en el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca a lo largo de ocho años. El estudio también identificó una meta óptima: dormir entre 8 y 9 horas diarias, realizar 42 minutos o más de actividad física moderada a intensa cada día y mantener una dieta de alta calidad. Este perfil se asoció con una reducción del 57 por ciento en el riesgo de episodios cardiovasculares graves durante el seguimiento de ocho años. La dieta en cuestión priorizaba el consumo de frutas, verduras, pescado y cereales integrales, limitando el de carnes procesadas y bebidas azucaradas. Estos resultados, publicados en el European Journal of Preventive Cardiology, ofrecen una perspectiva novedosa sobre cómo pequeños cambios pueden traducirse en beneficios cardiovasculares duraderos, en un momento en el que las enfermedades cardíacas siguen siendo la primera causa de mortalidad en el mundo. En diálogo con Infobae, el doctor Matías J. Alet, médico neurólogo (MN 137234), director de Neurología de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública (Fsip), opinó que el estudio le pareció muy valioso porque transmite un mensaje útil para la población. No siempre hacen falta cambios drásticos para empezar a cuidar el corazón y el cerebro. El trabajo muestra que pequeñas mejoras combinadas en el sueño, la actividad física y la alimentación se asociaron con una reducción del riesgo de eventos cardiovasculares mayores, como infarto, ACV e insuficiencia cardíaca. Si bien son datos observacionales, es decir, muestran una asociación y no prueban por sí solos una relación de causa y efecto, aun así, refuerzan que dormir bien, moverse más y comer mejor son pilares esenciales de la salud cardiovascular", detalló. Por su parte, el doctor Mario Boskis, cardiólogo, especialista en Gerociencia y miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (MN 74.002), señaló que es muy importante seguir demostrando lo poderosos que pueden ser los cambios en el estilo de vida, en una época en la que muchas personas creen que con solo tomar una pastilla ya basta para preservar una buena salud del corazón o del cerebro". Desde hace varios años sabemos que hacer actividad física, dormir lo suficiente y mantener una alimentación saludable son conductas que reducen el riesgo cardiovascular. Sin embargo, el estilo de vida moderno conspira de forma significativa contra la posibilidad de alcanzar las metas que muchas veces los médicos recomendamos", afirmó el experto. Y completó: Este estudio, a mi entender, no solo refuerza que la combinación de estos tres hábitos saludables puede disminuir, en el mejor de los casos, hasta un 57% el riesgo de eventos cardiovasculares como el infarto de miocardio, el ACV o la insuficiencia cardíaca, sino que también aporta un dato muy novedoso: pequeños cambios adicionales generan beneficios concretos". El cardiólogo señaló que, por ejemplo, si se suman algunos minutos más de sueño, se aumenta un poco el tiempo de ejercicio diario o se incorpora una mayor cantidad de vegetales en la alimentación, podemos traducir estos pequeños logros en reducciones incrementales del riesgo cercanas al 10%. O sea, no se trata solamente de alcanzar un ideal perfecto, sino de entender que incluso mejoras muy modestas pero sostenidas pueden tener un impacto clínicamente significativo. De hecho, en este estudio, quienes lograban o superaban las recomendaciones estándar, alcanzaban una reducción del riesgo que yo diría asombrosa. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte a nivel mundial, cobrándose aproximadamente 17,9 millones de vidas cada año. Las ECV son un grupo de trastornos del corazón y los vasos sanguíneos, que incluyen la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la cardiopatía reumática y otras afecciones. Más del 80% de las muertes por ECV se deben a infartos y accidentes cerebrovasculares, y un tercio de estas muertes ocurren prematuramente en personas menores de 70 años. Cambios sencillos que logran un gran impacto en la salud cardiovascular De acuerdo con el científico en nutrición Nicholas Koemel, de la Universidad de Sídney, uno de los autores del estudio mencionado, la clave radica en la posibilidad de implementar modificaciones pequeñas y sostenidas que, al combinarse, resultan más factibles que alterar drásticamente un solo hábito: Combinando pequeños cambios en algunas áreas de nuestra vida se puede conseguir un impacto sorprendentemente grande en la salud cardiovascular, declaró Koemel. La relación entre sueño, ejercicio y alimentación fue observada como interdependiente: El ejercicio favorece un mejor descanso, y la mejora de ambos influye en la dieta, analizaron los autores. Este enfoque integral proporciona a los especialistas nuevos elementos para desentrañar cómo las rutinas saludables se refuerzan entre sí y actúan juntas en la prevención de enfermedades cardíacas. Koemel concluyó: Incluso cambios muy modestos en nuestras rutinas diarias pueden aportar beneficios cardiovasculares y abrir la puerta a futuras mejoras en la salud. No se debe subestimar el valor de modificar uno o dos hábitos, por pequeño que parezca. Los principales enemigos a evitar El doctor Alet señaló que los grandes enemigos de la salud cardiovascular son el tabaquismo, la presión alta, el sedentarismo, la mala alimentación, el exceso de alcohol, el sobrepeso y el mal control de la diabetes y del colesterol. Son factores que se potencian entre sí. Por ejemplo, una persona puede no fumar, pero si tiene hipertensión mal controlada, poca actividad física y una dieta alta en sal y ultraprocesados, también aumenta de manera importante su riesgo cardiovascular, advirtió. En coincidencia, el doctor Boskis señaló que la hipertensión arterial, el tabaquismo, el colesterol elevado y la diabetes no controlada no solo aumentan el riesgo cardiovascular por sí mismo, sino que además potencian el efecto de los otros, generando un impacto acumulativo". A estos adversarios se suman factores psicosociales y conductuales, dijo el doctor Boskis, como el sedentarismo, el sobrepeso o la obesidad, la depresión y el estrés, tan prevalente en nuestra sociedad actual. Estos factores no solo tienen un impacto directo en nuestras arterias, sino que también favorecen la adopción de hábitos nocivos, como el consumo excesivo de alcohol, el mal descanso nocturno y una alimentación inadecuada, como bien demuestra el estudio australiano. En conjunto, todos estos elementos configuran un verdadero cóctel de riesgo, que explica gran parte de los eventos cardiovasculares que vemos en la práctica clínica diaria", alertó. Cómo cuidar la salud cardiovascular, según los expertos El doctor Alet afirmó que la primera recomendación es pensar la prevención como algo cotidiano y no como una medida excepcional. Lo más importante es no fumar, controlar regularmente la presión arterial, mantenerse físicamente activo, priorizar una alimentación con más frutas, verduras, legumbres y alimentos frescos, dormir bien y hacer controles médicos periódicos. También es clave sostener un peso saludable y tratar adecuadamente problemas como diabetes, colesterol elevado o hipertensión". El doctor Alet concluyó: Cuidar la salud cardiovascular no depende de una sola gran decisión, sino de muchas decisiones pequeñas repetidas todos los días. Caminar más, sentarse menos, bajar el consumo de sal y ultraprocesados, sumar verduras, dormir mejor y no postergar controles puede tener un impacto enorme a largo plazo. Cuidar el cerebro y el corazón van de la mano". Por su parte, el doctor Boskis indicó que es fundamental adoptar desde jóvenes un estilo de vida saludable. Tratar de mantener una alimentación muy equilibrada, que sea rica en frutas, verduras y proteínas de calidad, como el huevo o el pescado, y baja en grasas saturadas y alimentos ultraprocesados. También es esencial no fumar ni vapear, hacer actividad física en forma regular. No menor, es asegurarnos un buen descanso nocturno, durmiendo entre 7 y 8 horas por noche", dijo el doctor. Y añadió que es muy importante conocer y controlar los principales indicadores de salud: Saber nuestros valores de presión arterial, los niveles de colesterol, la glucemia y el peso corporal. Estos parámetros permiten detectar a tiempo factores de riesgo y actuar de manera preventiva. Por último, el manejo del estrés debe ser un objetivo no menor, y hay que trabajar para disminuirlo", alertó. Finalmente, el médico concluyó: La evidencia es clara: la mayoría de los infartos y accidentes cerebrovasculares son prevenibles. No depende solamente de una medicación, sino de decisiones diarias, que sostenidas en el tiempo, nos ayuden a vivir más y mejor. Nuestro objetivo final es lograr una longevidad saludable y como me gusta repetir a mis pacientes'Hay que morirse joven, pero lo más viejo posible. Siete recomendaciones para la prevención 1. Mantenerse físicamente activo. El ejercicio mantiene la presión arterial en un rango saludable y promueve la salud de los vasos sanguíneos, dijo el doctor Srihari S. Naidu, profesor de medicina en el New York Medical College en Eating Well. Un buen objetivo, según las Pautas de Actividad Física para Estadounidenses, es al menos 150 minutos de actividad de intensidad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa por semana. 2. Reducir el consumo de sal. En su lugar, utilizar condimentos sin sodio, como el ajo y la cebolla en polvo, y las especias, que son opciones saludables para darle más sabor a las comidas. 3. Evitar fumar. El tabaco daña los vasos sanguíneos y aumenta la probabilidad de que se formen placas de colesterol y obstrucciones, lo que puede disminuir el flujo sanguíneo al cerebro, afirmó Naidu. Y recomendó consultar con el médico para realizar tratamiento para dejar de fumar, si es necesario. 4. Seguir una alimentación equilibrada. La Academia Americana del Corazón recomendó seguir una dieta sana rica en verduras, frutas y cereales integrales. Incluir productos lácteos bajos en grasa, aves de corral sin piel, pescado, legumbres, aceites vegetales no tropicales y frutos secos. Limitar el consumo de grasas saturadas y trans, carnes rojas y procesadas, azúcares añadidos, bebidas azucaradas y sodio. Para mantener un peso saludable, equilibrar la dieta con actividad física para quemar tantas calorías como las que se consumen, aconsejó. 5. Consumir pescado graso dos veces por semana. Los pescados ricos en ácidos grasos omega-3 de cadena larga DHA y EPA aportan muchos beneficios a la salud cardiovascular, incluyendo la protección contra los accidentes cerebrovasculares. Un análisis de 29 estudios reveló que las personas con mayor consumo de EPA tenían un 17 por ciento menos de probabilidades de sufrir un ACV. Del mismo modo, quienes consumían mayor cantidad de DHA tenían un 12 por ciento menos de probabilidades de sufrirlo. Los pescados ricos en grasos omega-3 de cadena larga EPA y DHA son: el salmón, la caballa, las anchoas, las sardinas y el arenque. Si no gusta el pescado, consultar con el médico para incorporar omega-3 según las necesidades de salud. 6. Limitar el consumo de alcohol. Según la Academia Americana del Corazón, beber demasiado alcohol puede producir los siguientes efectos: Aumentar la presión arterial Aumentar la cardiomiopatía, los accidentes cerebrovasculares, el cáncer y otras enfermedades. Contribuye a tener triglicéridos altos Provoca latidos cardíacos irregulares Contribuye a la obesidad, el alcoholismo, el suicidio y los accidentes. 7. Reducir el colesterol alto en sangre. La Academia Americana del Corazón recomendó reducir el consumo de grasas saturadas, evitar las grasas trans y ponerse en movimiento. Si la dieta y la actividad física por sí solas no logran reducir esos niveles, entonces podría ser necesario tomar medicamentos.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por