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Fecha: 05/04/2026 06:00
Dentro del mercado inmobiliario premium de la Ciudad de Buenos Aires, pocos desarrollos sostienen valores elevados con el paso del tiempo sin depender de modas. En Palermo, uno de esos casos mantiene precios de hasta US$2.000.000 y una demanda constante, incluso frente a proyectos más nuevos. Se trata del edificio Panedile, ubicado sobre la Avenida del Libertador al 3700, frente a los Bosques de Palermo y el Rosedal, en un sector estratégico de Palermo Nuevo. Su vigencia no responde solo a la localización, sino a una combinación de factores que hoy escasean en el mercado. Leé también: La pobreza bajó a 28,2% en el último semestre de 2025 y afectó a cerca de 13 millones de personas El dato no responde solo a la ubicación. La clave aparece en una combinación poco frecuente en la oferta actual: superficies amplias, calidad constructiva y una concepción arquitectónica que priorizó luz natural y visuales abiertas en todas las unidades. Se construyó entre 1964 y 1969, y tras 60 años, mantiene el interés de la demanda por vivir en un inmueble de categoría. Pablo Valencia Neira, CEO de Valencia Neira Real Estate, explicó que el diferencial central radica en una decisión de origen: construir menos metros de los que permitía la normativa. Según indicó, esa estrategia aseguró mejor orientación, mayor ingreso de luz y vistas despejadas, atributos que hoy resultan difíciles de replicar". El proyecto se implantó sobre la Avenida del Libertador, frente a los Bosques de Palermo y el Rosedal, en una zona que combina acceso, entorno verde y cercanía con los principales corredores urbanos. Esa localización consolidó su atractivo dentro del segmento de alta gama. Desde el punto de vista urbano, el diseño evitó la típica torre compacta. En su lugar, propuso una composición de volúmenes que generó un acceso más amplio y una mejor relación entre el espacio público y el privado. Esa resolución impactó de forma directa en la calidad espacial del conjunto. El arquitecto Fabio Grementieri, especialista en preservación del patrimonio y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella, sostuvo que el edificio representa una síntesis entre arquitectura moderna y lectura precisa del tejido porteño. Señaló que mantiene estándares elevados en iluminación, proporciones y relación interior-exterior, incluso frente a desarrollos recientes. Diseño y arquitecto de lujo La obra llevó la firma de Mario Roberto Álvarez, uno de los arquitectos más influyentes del país, junto a un equipo integrado por José Aslan, Héctor Ezcurra, Alfredo Joselevich y Alberto Víctor Ricur. El proyecto se convirtió en una referencia dentro de la vivienda en altura en Buenos Aires. La estructura de hormigón armado, con plantas libres y sin vigas visibles, permitió una organización clara de los espacios y una flexibilidad que todavía hoy sostiene su vigencia en el mercado. En ese sentido, Grementieri señaló: El diseño retoma principios de la tradición académica europea, con cuerpos laterales y un volumen principal que organiza las visuales. Esa lógica permitió maximizar la relación con el entorno y reforzar su presencia urbana sin recurrir a gestos formales excesivos. En términos constructivos, la estructura de hormigón armado sin vigas visibles facilitó plantas flexibles y ambientes amplios. Esa característica permite adaptar las unidades a nuevas necesidades sin comprometer la calidad del edificio. Valencia Neira comentó que esa flexibilidad resulta clave para compradores actuales, que buscan refaccionar sin resignar ubicación ni escala. La posibilidad de actualizar interiores sin alterar la estructura suma valor dentro del segmento premium. Cómo son las viviendas Las tipologías también marcan una diferencia. El edificio ofrece semipisos, pisos completos, dúplex y tríplex, con baja cantidad de unidades por planta. Esa configuración favorece privacidad, silencio y una experiencia residencial más cercana a la de una casa. Joaquín de Cristóbal, de JDC Propiedades Real Estate Boutique, afirmó que la propuesta nunca apuntó a un público masivo. Indicó que se diseñó para quienes priorizan superficie, calidad y permanencia, por encima de la lógica de inversión de corto plazo. Detalló que los semipisos se ubican entre 180 y 230 m2, mientras que los pisos completos superan los 350 m2. En los sectores laterales aparecen unidades en dúplex y tríplex, con configuraciones poco habituales en la oferta actual. En cuanto a valores, el rango varía según estado, altura y vista. Valencia Neira indicó que las unidades a refaccionar parten desde US$700.000, mientras que las recicladas y mejor ubicadas alcanzan hasta US$2.000.000. En alquiler, los valores se ubican entre US$3000 y US$4000 mensuales, con demanda sostenida por parte de familias y ejecutivos. De Cristóbal señaló que las unidades en mejor estado sostienen precios con escaso margen de negociación. Escenario El comportamiento del segmento premium muestra una dinámica distinta al resto del mercado. No presenta rotación alta, pero sí una demanda constante y específica, orientada a calidad urbana más que a amenities o tendencias. Leé también: Las acciones argentinas subieron hasta 12% en Nueva York, pero el riesgo país sigue arriba de 600 puntos Grementieri explicó que el edificio se inscribe en una tradición que evita depender de modas. Según sostuvo, su vigencia se apoya en decisiones de proyecto vinculadas a la luz, las visuales y la relación con la ciudad, más que en recursos formales. Esa lógica permite que, seis décadas después de su construcción, continúe como referencia dentro del segmento alto. De Cristóbal concluyó que se trata de un producto que mantiene identidad a lo largo del tiempo y que, en cada ciclo inmobiliario, vuelve a posicionarse entre las opciones más valoradas dentro de Palermo".
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