Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Del apoyo masivo al silencio: el relato de un excombatiente sobre Malvinas

    Concepcion del Uruguay » La Calle

    Fecha: 05/04/2026 03:13

    En el marco del acto por el 2 de abril, el veterano de guerra Eduardo Parada dialogó con la redacción de La Calle y reconstruyó su experiencia en el desembarco de 1982. Habló del secreto de la misión, del apoyo inicial de la sociedad y del silencio posterior, y dejó un mensaje para las nuevas generaciones. Por: Matías Dalmazzo Concepción del Uruguay conmemoró el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas con un acto cargado de emoción frente al monumento ubicado en inmediaciones del cementerio local, donde participaron autoridades, excombatientes, instituciones educativas y vecinos. En ese contexto, la redacción de La Calle dialogó con el excombatiente Eduardo Parada, integrante de la Armada Argentina, quien participó del desembarco del 2 de abril de 1982 en el marco del Operativo Rosario. Su testimonio aportó una mirada directa sobre lo vivido en las islas y sobre el paso del tiempo en la construcción de la memoria colectiva. Parada reconstruyó no solo el momento de la guerra, sino también el impacto posterior en la sociedad argentina. Recordó el fuerte acompañamiento inicial y cuestionó el prolongado silencio que, según expresó, atravesó la causa Malvinas durante décadas. ¿Qué edad tenías cuando fuiste a Malvinas? En ese momento tenía 21 años. Desembarqué el mismo 2 de abril de 1982 en la recuperación de las Islas Malvinas, en lo que se llamó el Operativo Rosario. Muy joven. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando supiste que ibas a ir? Paradójicamente, te podría decir que nunca supe que iba a ir. Como yo integraba el escuadrón de recuperación, la fuerza que recuperó las islas, todo se armó con un extremo secreto. Al punto de que nosotros, que fuimos los participantes, no sabíamos. Zarpamos el 28 de marzo en un movimiento naval, con destino desconocido. Recién el 1° de abril a la noche, antes de desembarcar, nos dijeron cuál iba a ser nuestro objetivo. O sea que hasta ese momento no sabía cuál era mi destino ni lo que iba a pasar al otro día. ¿Qué es lo que más recordás del día a día allá, cuando desembarcaron? De la misma forma que te digo que no sabíamos, tampoco tuvimos tiempo para prepararnos. Incluso hoy, a 44 años, hay muchas imágenes confusas. Si bien tengo claro lo que hicimos, por suerte gran parte de nuestro grupo no sufrió bajas. Solo hubo que lamentar la pérdida de un jefe de comandos, que en una incursión para lograr que los ingleses depusieran su actitud fue abatido. También hubo un par de heridos que fueron a asistirlo. Luego de esa acción bélica, que en términos reales duró poco aunque un minuto de guerra puede sentirse como horas, el tiempo se vuelve extremadamente cruel. No hay muchas imágenes claras. No llegué a dimensionar lo que estaba pasando. Me limité a cumplir con la función que me habían asignado. Todo lo demás vino después. Con todo esto que contás, ¿sentís que fue un momento que te marcó para siempre? Sí, pero esa sensación apareció muchos años después. Pasaron más de 20 o 25 años hasta que la sociedad empezó a reconocer que la gesta de Malvinas no había sido solo una decisión de la Junta Militar. El mismo 2 de abril hubo un fuerte apoyo de instituciones civiles. Incluso sectores que no estaban de acuerdo con el proceso militar acompañaban la recuperación de las islas. Todas las instituciones dieron su apoyo: políticas, sindicales, deportivas. Hubo delegaciones que viajaron a Malvinas antes del inicio de los combates directos. Es una parte de la historia que muchas veces no se conoce. Está bueno escuchar esta otra mirada. ¿Qué reflexión te gustaría dejarle a los jóvenes? Me gustaría que separen la causa Malvinas de las cuestiones políticas. La recuperación de un territorio es algo que nos pertenece a todos. Nosotros fuimos a la guerra en nombre del país, sin pensar en ideologías. Nunca se nos cruzó por la cabeza defender un gobierno en particular: defendíamos a la Argentina. Durante el conflicto, a través de los medios, veíamos cómo la sociedad acompañaba: madres, abuelas, familias enteras que tejían ropa o enviaban encomiendas. El país estaba involucrado. Después, cuando terminó la guerra, se generó una gran confusión. Durante 20 o 25 años, la causa Malvinas quedó relegada. En las escuelas no se hablaba del tema. Fueron los propios veteranos los que comenzaron a organizarse, a contenerse entre ellos y a difundir lo que realmente había pasado. ¿Y hoy qué es lo que esperás? Hoy los veteranos ya tenemos una edad avanzada. El más joven ronda los 60 años. En algún momento nos vamos a ir. A mí me gustaría que las nuevas generaciones puedan transmitir este mensaje de primera mano, que continúen con la causa. Por eso apuntamos mucho a las escuelas. Los jóvenes son nuestra esperanza. ¿Sentís que ese mensaje está llegando? Sí, y eso nos da mucha satisfacción. Hoy Malvinas está presente en la sociedad. Hay murales, actos, homenajes. Ves chicos que eligen Malvinas para sus remeras escolares, instituciones que colocan placas, colectivos con la leyenda Las Malvinas son argentinas. Tal vez no tuvimos éxito en lo bélico, pero sí logramos algo muy importante: instalar la causa Malvinas en la conciencia social. Y eso, para nosotros, es impagable. Para cerrar, ¿qué mensaje te gustaría dejarle a la gente? Que no abandonen la causa Malvinas. Que la transmitan a las nuevas generaciones: hijos, nietos, bisnietos. Y, sobre todo, que no se olviden de quienes dieron su vida y no pudieron volver. A ellos los vamos a recordar siempre. Muchas gracias.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por