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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 04/04/2026 21:13
La convocatoria reunirá mañana a referentes de educación, salud y niñez para abordar el aumento de situaciones de violencia, bullying y problemáticas de salud mental en las escuelas de Gualeguaychú. Buscan unificar criterios de intervención y fortalecer redes de contención ante una demanda creciente que supera los recursos disponibles. La salud mental en las escuelas de Gualeguaychú dejó de ser un tema secundario para convertirse en una de las principales preocupaciones del sistema educativo, sobre todo luego del asesinato de un alumno en manos de su compañero en San Cristobal, Santa Fe. Frente a este escenario, la Dirección Departamental de Escuelas convocó a una reunión interinstitucional que se realizará este lunes a las 8 de la mañana en el Hospitalito Baggio. El objetivo será reunir a distintos actores para analizar la problemática de manera integral y coordinar estrategias de prevención e intervención. Marta Irazabal, directora Departamental, aclaró que el encuentro estaba previsto antes del episodio en San Cristobal, pero por una cuestión de agenda de los participantes no pudo concretarse con anterioridad. Las más leídas Situaciones de violencia, autolesiones, aislamiento, conflictos vinculares y consumos problemáticos emergen con fuerza en las aulas, en un contexto atravesado por secuelas de la pandemia, crisis socioeconómicas y nuevas dinámicas sociales asociadas a las tecnologías. Desde que tomé la gestión, me contacté con todos los supervisores para ver cuáles eran las principales problemáticas institucionales. Ahí determinamos la necesidad de esta reunión por situaciones de bullying y violencia, tanto dentro como fuera de las escuelas, explicó Irazábal en diálogo con Ahora ElDía. La funcionaria detalló que el encuentro involucrará a muchos actores del estado: Van a estar profesionales de salud mental, equipos del Hospital Centenario, del Hospitalito Baggio, del SAIE, de ANAF, de Copnaf, supervisores de todos los niveles y también de gestión privada, enumeró. El propósito, sostuvo, es claro: Poner en común cómo se está abordando la temática desde cada institución, qué recursos tenemos y qué necesitan las escuelas. La idea es acompañarnos interinstitucionalmente y ver qué programas de prevención podemos aplicar. El diagnóstico describió la directora Departamental de Escuelas es contundente. Después de la pandemia, tuvimos que abordar a nuestros alumnos desde otro lugar: los encontramos más solitarios, más individualistas, más aislados. Costó mucho integrarlos nuevamente a los grupos, señaló Irazábal. En ese sentido, remarcó que fue necesario un fuerte trabajo desde la psicología para reconstruir los vínculos sociales. Pero los desafíos no se agotan allí. Hoy el docente no solo enseña contenidos. Hace de padre, de madre, de psicólogo. Escucha, contiene y trata de prevenir distintas situaciones que atraviesan los chicos, afirmó. En paralelo, advirtió sobre una limitación estructural: la falta de profesionales en salud mental. Nunca alcanza el personal. Sabemos que los turnos están colapsados y que los especialistas atienden las emergencias. Son pocos profesionales para una demanda muy grande, indicó. Incluso, destacó que algunos equipos se ofrecieron a trabajar de forma voluntaria para poder ampliar la cobertura. Las problemáticas se presentan tanto a nivel individual como grupal. Hay situaciones que requieren proyectos individuales de acompañamiento, con horarios reducidos y un seguimiento particular. Y también hay conductas grupales que se analizan y se abordan con determinados cursos, explicó. La dimensión social tampoco queda afuera del análisis. La situación socioeconómica del país impacta directamente en las familias y eso repercute en los chicos. Un alumno con hambre no aprende, pero tampoco aprende sin contención, sostuvo la directora, quien subrayó la importancia de la educación emocional: Es fundamental para poder enseñar y aprender. En cuanto a los hechos de violencia más extremos, Irazábal llamó a la reflexión. Lo que ocurrió en Santa Fe nos genera tristeza y dolor. No es justificable, pero hay que analizar qué situaciones encadenaron ese hecho para poder prevenir. Siempre hay algún detonante, muchas veces vinculado a lo intrafamiliar, expresó. Marta Irazabal adelantó que después, tenemos una reunión pactada con la Justicia, por situaciones de violencia intrafamiliar y abuso sexual, para saber cómo abordarlos. Por su parte, la coordinadora de Educación Sexual Integral (ESI), Situaciones Complejas y Consumo Problemático, Alejandra Nahir Fripp Lozano, aportó una mirada desde el trabajo cotidiano con las instituciones. El aula es la caja de resonancia de la sociedad actual. La convivencia está compleja, aseguró. Desde su área, trabajan con escuelas secundarias y primarias en todo el Departamento. Nuestro objetivo es fortalecer los equipos institucionales, que son la primera línea de intervención. No todo llega a la coordinación porque las escuelas tienen autonomía y ya vienen trabajando muchas situaciones, explicó. Entre los principales emergentes, mencionó las autolesiones, los pedidos de ayuda explícitos e implícitos y los conflictos derivados del uso de tecnologías. A veces encontramos notitas debajo del banco. Son pedidos de ayuda. Una persona que está pensando en la muerte no necesariamente quiere morir, sino dejar de vivir así, afirmó. También describió indicadores más sutiles que requieren atención. Un chico que no se saca el buzo con 30 grados puede estar ocultando algo. Puede ser autolesión, puede ser un trastorno alimentario. Los indicadores son inespecíficos, por eso es clave el vínculo con los docentes, resaltó. El protocolo de actuación prioriza la escucha y el trabajo conjunto con las familias. Primero se genera un espacio de diálogo con un referente adulto. En paralelo se da aviso a la familia para garantizar el acceso al sistema de salud. Ese estudiante tiene que llegar a un profesional, remarcó. El impacto de las pantallas y el mundo digital aparece como otro factor de riesgo. El aislamiento que genera el celular es importante, sobre todo en edades tempranas. También vemos casos de chicos que se duermen en clase porque pasaron la noche jugando o apostando online, advirtió. Para Fripp Lozano, la clave está en una mirada integral: La escuela sola no alcanza. Se necesita una red que incluya salud, familia, espacios recreativos. Es una corresponsabilidad institucional y comunitaria. Para la coordinadora, estos números reflejan la urgencia de reforzar la prevención. Tenemos dos grandes objetivos: evitar que estas situaciones ocurran y detectarlas a tiempo. Eso implica capacitación constante y acompañamiento sostenido, sostuvo. Finalmente, destacó el valor de los vínculos como factor protector. La integración social, los vínculos saludables y el apoyo familiar son claves. La escuela tiene que ser una pausa frente a la aceleración de las pantallas, un espacio de encuentro y de construcción. ¿Qué dicen las estadísticas? Según la organización Argentinos por la Educación, en Entre Ríos el 35% de los alumnos de sexto grado afirmó haberse sentido discriminado en la escuela, de acuerdo a datos de las Pruebas Aprender de 2023. Entre las causas más mencionadas aparecen el aspecto físico (36%), los intereses y gustos (31%), la orientación sexual o identidad de género (26%) y el lugar de origen (21%). Además, el 64% de los estudiantes aseguró haber sido víctima de al menos una situación de agresión o violencia. Un 49% indicó que dijeron mentiras sobre ellos o fueron amenazados o agredidos física o verbalmente, mientras que el 25% reportó episodios similares en redes sociales. También, el 40% afirmó que le quitaron o rompieron sus pertenencias. En cuanto a la resolución de conflictos, el 88% de los alumnos señaló que se recurre al diálogo con docentes o directivos, el 57% a la comunicación con las familias mediante notas y el 55% a reuniones. Solo el 25% mencionó la realización de talleres o charlas reflexivas. La reunión de este lunes buscará detenerse, analizar y coordinar las herramientas necesarias para hacer frente a estas situaciones. En un contexto donde los emergentes crecen y los recursos escasean, el desafío será transformar la preocupación en acciones concretas que permitan sostener y cuidar a las infancias y adolescencias del Departamento.
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