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» La Nacion
Fecha: 04/04/2026 19:25
Fin de semana XXL: popurrí climático para disfrutar de la playa y la gastronomía en la costa MAR DEL PLATA.- La costa atlántica vive su Semana Santa con turismo y popurrí climático: jueves de lluvias tempranas y sol más calor por la tarde, viernes que también amaneció con chaparrones y habilitó disfrutar de la playa desde mediodía y este sábado bien fresco, que reclama abrigos, traslada paseos a distancia del mar y marca picos de demanda en la gastronomía, con epicentro en los restaurantes próximos a su puerto donde abundan platos con pescados y mariscos. Lejos de los extremos que esta fecha supo lograr hasta hace algunos años, en particular cuando era casi una exclusividad en el formato de fin de semana extralargo con cuatro jornadas consecutivas, los arribos logrados en Mar del Plata en estos últimos días cubrían casi el 55% de los servicios de hotelería y algo menos en plazas inmobiliarias. Esta vez cargó además con algunos contratiempos: se ubicó en el almanaque apenas 10 días después del último fin de semana largo XXL y, en particular para complicar la oportunidad de escapada de los asalariados, justo en el inicio de mes. A favor: un pronóstico que aquí garantizaba un par de jornadas bien soleadas, toda una tentación para los viajeros que llegaron desde Capital Federal y Gran Buenos Aires, afectados durante estos días por el mal tiempo. Los números de ocupación eran mejores en otros destinos de la zona, bastante más limitados en su oferta. Los de la costa, en particular de Villa Gesell a San Clemente del Tuyú, con mayor ocupación en los siempre exclusivos Cariló, Costa Esmeralda y Mar de las Pampas. Y quizás alcanzaban los mejores resultados en Tandil, con su tradición y habitual programación litúrgica que es muy elegida por quienes celebran las Pascuas con ánimos de paseo, pero algo más abrazados a la religión. Por ruta 2, desde el miércoles hasta el viernes, se contabilizaron casi 55.000 vehículos en sentido a la costa. Entre viernes y sábado previos a feriados de Carnaval, por lejos el fin de semana largo favorito en los últimos años, fueron unos 72.000, según registros de Aubasa, concesionaria de ese corredor vial. Los que vinieron a buscar una última oportunidad de playa la encontraron. Tanto jueves como viernes se vio buena concurrencia en el frente de balnearios, tanto públicos como privados. Hubo picos de 27°C, aunque mucho más se celebra la temperatura del mar: se mantiene en casi 20°C, una bendición para nadadores y los que siempre están dispuestos a un chapuzón más cuando el verano ya quedó atrás. Por lo menos en el calendario. Trabajamos muy bien, pero el sábado explota, confirmaban en Santa Rita, tradicional marisquería del complejo gastronómico del puerto donde hoy se concentró la mayor demanda de gente, favorecida también por el primer día de este fin de semana no apto para playa: estuvo fresco y el sol apenas dejó unas pocas pinceladas. Otoño puro en su versión más amigable. Rabas entre $28.000 y $34.000 la porción y empanadas de atún, salmón o langostinos desde $3.500 a $5.000 la unidad hicieron punta en el menú que, según se decida entre clásicas paellas y cazuelas, pesca de mar del día o algún clásico pescado a la plancha con guarnición o fideos con calamares, rondó los $25.000 a $35.000 por cubierto. La versión económica fue por allí la de porciones de cornalitos o papas fritas para comer al paso, en recorrida por el paseo de la Banquina de Pescadores, donde abundan las conservas de pescado y los souvenires. Un verdadero desfile de gente de cara a las clásicas lanchas amarillas de pesca, con poco más de una decena que siguen en actividad y mantienen viva tanto tradición como la histórica postal de este puerto. Como los lobos marinos, por decenas apiñados unos metros más debajo de donde se acumulan cientos de turistas, miles al cabo del día. El sector turístico está aprendiendo a leer estos cambios en la dinámica turística, sin los desbordes de aquellos tiempos. Un poco por la economía, otro por ritmos distintos en este modelo de escapadas. Las expectativas son siempre altas, pero el fin de semana largo ya no explota, comenta Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG). El año pasado, en estos mismos feriados, la ocupación fue del 65%. Esta vez uno muy cerca del otro y la demanda se reparte, explicó a LA NACION en referencia a la cercanía del anterior fin de semana largo, por el Día de la Memoria. En cuanto al consumo en gastronomía refirió que se vio concentrado en determinados circuitos, pero también afectado por la situación económica general y el volumen de arribos, que asoma moderado con respecto a mismo momento de años anteriores. La fecha marca también el fin de la temporada teatral de verano, que mantuvo títulos en cartel hasta este sábado y sumó algunos de refuerzo durante este fin de semana. Las mayores expectativas estuvieron puestas en el polideportivo Islas Malvinas, donde se presentó Ecos, con el regreso de Soda Stereo. Fue una noche sold out, con más de 7.000 espectadores. Otro ejemplo es Tandil, donde en tiempos no tan lejanos había que mirar a las localidades vecinas para buscar alojamiento durante el cierre de Semana Santa. Con gran actividad, la ocupación a este sábado rondaba el 90% y era muy celebrada, ya que al turista que pernocta se suma otro gran lote que llega desde las cercanías para pasar el día. Ha venido mucha gente y está muy bien organizado todo el circuito de ferias, dijo a Rodrigo Inza, empresario del rubro turístico que se mostró muy conforme por la cantidad de turistas que se está moviendo por Tandil durante estos días. Tenemos que hacer números finos, pero no creo que vengamos por debajo de años anteriores, aseguró a LA NACION. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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