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Parana » Adn21
Fecha: 04/04/2026 15:23
La ministra de Capital Humano despidió fulminantemente a Leandro Massaccesi tras conocerse que recibió un préstamo millonario del Banco Nación. La medida marca un estándar ético que deja en fuera de juego al ministro de Economía, que protege a sus propios funcionarios beneficiados, y a Karina Milei, garante del asediado Manuel Adorni. La guillotina moral que sacude al Gabinete En un Gobierno cada vez más golpeado por las contradicciones de su relato anticasta, Sandra Pettovello decidió cortar por lo sano. La ministra de Capital Humano desplazó a su jefe de Gabinete, Leandro Massaccesi, al estallar el escándalo de los créditos VIP otorgados por el Banco Nación a funcionarios libertarios. La decisión administrativa, sin embargo, encierra un fuerte mensaje político interno. Al fijar una vara ética estricta, Pettovello dejó en absoluta evidencia al ministro de Economía, Luis Caputo, quien mantiene un silencio sepulcral sobre los créditos de 410 y 470 millones de pesos que recibieron sus alfiles Federico Furiase y Felipe Núñez. La onda expansiva de esta eyección también golpea a la cúpula de la Casa Rosada y a Karina Milei, quien sostiene el blindaje sobre el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, envuelto en un laberinto de sospechas patrimoniales y denuncias de enriquecimiento ilícito. Puntos Claves: El doble estándar libertario - Despido sin piedad: Pettovello echó a Massaccesi apenas se viralizó en la red social X que había recibido un crédito por más de 400 millones de pesos del Banco Nación. - El silencio de Caputo: El ministro de Economía, rápido para amenazar con patadas en el culo a los empresarios, protege a su secretario de Finanzas (Furiase) y a su asesor (Núñez), quienes cobraron préstamos millonarios estando de los dos lados del mostrador, ya que Hacienda ejerce control político sobre la entidad bancaria. - El archivo que condena: Felipe Núñez, beneficiario de casi 500 millones, había tildado al Banco Nación de ser una cueva de acomodados políticos que lo único que sirve es para timbearse los ahorros de la gente para salvar a inviables antes de asumir su cargo. - El factor Adorni: La postura implacable de Pettovello contrasta con el respaldo incondicional de Karina Milei hacia Adorni, quien no logra explicar la compra de un country, un departamento en Caballito ni sus ostentosos viajes en jet privado. - Guerra en la cúpula: La decisión de la ministra de Capital Humano le demuestra a Javier Milei que se puede exigir la renuncia de funcionarios corrompidos, tensando al máximo su ya conflictiva relación con la secretaria General de la Presidencia. Los caníbales del Banco Nación El listado circuló por las redes sociales y funcionó como un detector de cinismo. Cuando el nombre de Leandro Massaccesi apareció en la nómina de beneficiarios VIP del Banco Nación, Sandra Pettovello no dudó. Sin importarle que se tratara del hombre que manejaba los hilos políticos de su ministerio y con el peso histórico de ser el hijo del ex gobernador rionegrino Horacio Massaccesi, firmó el despido. Un crédito de más de 400 millones de pesos en una entidad pública fue suficiente para cruzar la línea roja de la ministra. Pero la onda expansiva de esta purga no terminó en los pasillos de Capital Humano; rebotó directo en el Palacio de Hacienda. Luis Caputo eligió el camino de la amnesia selectiva cuando se trató de sus propios despachos. Su secretario de Finanzas, Federico Furiase, y su asesor estrella, Felipe Núñez, embolsaron 410 y 470 millones de pesos respectivamente. El caso de los autodenominados halcones de la ortodoxia roza el escándalo absoluto: operan en un ministerio que tiene directores en el Banco Nación y define las emisiones de bonos del gobierno. Cientos de millones otorgados a funcionarios que pregonaban la privatización de la misma entidad que usaron como cajero automático. En Casa Rosada, la eyección decidida por Pettovello cayó como una bomba de profundidad. Le demostró al Presidente que existe una alternativa institucional al encubrimiento crónico. Una lección de gestión que deja en un rincón a la propia Karina Milei, obstinada en sostener a un Manuel Adorni asfixiado por las explicaciones imposibles sobre su súbita prosperidad inmobiliaria y sus lujos aéreos. El cajero de la casta El relato de la superioridad moral del Gobierno está crujiendo por la voracidad financiera de sus propios funcionarios. El escándalo de los créditos millonarios del Banco Nación desnuda la hipocresía letal de un sector del oficialismo que demonizaba a la banca pública para justificar su privatización, mientras hacía fila por la ventanilla de atrás para llevarse cientos de millones de pesos. La decisión de Sandra Pettovello de echar a su jefe de Gabinete es la única respuesta institucional válida ante el abuso de guante blanco. Sin embargo, su accionar aislado agiganta la sombra sobre Luis Caputo y la cúpula de Balcarce 50. El silencio del ministro de Economía frente al comportamiento predatorio de sus asesores, y el blindaje a un Manuel Adorni que no puede justificar su opulencia repentina, demuestran que la casta no fue destruida, simplemente cambió de modales y de red social. Cuando la impunidad y el doble comando ético se toleran en el despacho de al lado, el discurso de la transparencia muta rápidamente en una estafa política.
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