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  • Propofol, fentanilo y fiestas con "viajes controlados": denuncian robos en otro hospital y habría más médicos involucrados

    » Clarin

    Fecha: 03/04/2026 15:12

    El dolor de la familia de Alejandro Zalazar (29), el anestesiólogo residente que falleció el 20 de febrero en su departamento de Palermo, fue la punta del ovillo para empezar desentrañar qué son las "propofest" y el robo de anestésicos del Hospital Italiano. Es que cuando Zalazar fue hallado muerto y con una vía conectada a su pie derecho, presumiblemente por el consumo de propofol y fentanilo, se rompió un pacto de silencio que se cree llevaba demasiado tiempo. La muerte de Zalazar derivó en una causa que investiga el fiscal Eduardo Cubría, de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°6, junto al Juzgado Nº60, interinamente a cargo del juez Santiago Bignone. Por estos días la apertura del teléfono del joven fallecido pone el foco en las circunstancias alrededor de la muerte. Pero hay una pieza que, todavía, falta. El anestesiólogo, residente de tercer año en el Hospital Rivadavia, hacía una rotación en el Hospital de Niños R. Gutiérrez. Si también podrían haber robado drogas de ese centro de salud es una pregunta que también se hace la Justicia y que está en plena investigación. El día del hallazgo de su cuerpo, Zalazar tenía que presentarse a trabajar en la Fundación Favaloro y, como no lo hizo, empezaron a buscarlo desesperadamente hasta encontrarlo en su departamento. Junto al cuerpo encontraron frascos que -presumiblemente- podrían ser de fentanilo y propofol, pero Zalazar murió de un edema pulmonar y todavía no están los resultados de los exámenes histopatológicos que confirmen que había consumido esas drogas. Tampoco el oficio que probaría la trazabilidad de los fármacos hallados que se sospechan podrían haber salido del Hospital Italiano. Entonces, sin este dato ¿Por qué el centro de salud realiza una denuncia tres días después del fallecimiento? ¿Qué conecta la muerte de Zalazar con la sustracción de sustancias en el hospital Italiano? Se trataría de una persona y es la clave para determinar si se trataba de situaciones de consumo problemático aislado o una realidad extendida entre distintos centros de salud. La causa derivó en una investigación en manos del juez Javier Sánchez Sarmiento, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°48, y del fiscal Lucio Herrera de la Fiscalía N°29. Fue el relato de compañeros de Zalazar y de Delfina Lanusse (29), otra residente de tercer año pero del Hospital Italiano, que fue indagada en la causa que investiga el hurto y la administración fraudulenta de anestésicos del centro de salud, lo que conecta ambos casos. Según pudo saber Clarín, son tres las compañeras que acudieron al subjefe del servicio de anestesiología del Hospital Italiano, Juan De Domini, para alertar que Lanusse fue vista en estado de sedación dentro del centro de salud y que les había reconocido el consumo de propofol junto a un superior: Hernán Boveri (45). La información fue reportada ante las autoridades del Hospital y fue Gonzalo Domenech, jefe del servicio de anestesia y miembro también de la comisión directiva de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), quien acudió a la asociación, que también intervino ante la gravedad de las denuncias. Boveri y Lanusse fueron citados por la asociación para realizar su descargo. Y esa fue la información que denunciaron ante la justicia el 25 de febrero. Esa denuncia, firmada por Martín Meriño y presentada junto a al abogado Eduardo Gerome, recayó en la Fiscalía N°47, pero ya fue unificada con la que tramita en el juzgado de Sánchez Sarmiento. Las declaraciones de Domench y Domini habrían sido refrendadas en sede judicial y esos testimonios habrían sido volcados en actas que fueron secuestradas este miércoles durante los allanamientos. En el encuentro concretado en sede de la AAARBA, Lanusse habría indicado estar "tratando el tema con su psicólogo" y reconoció haber tenido un "vínculo personal" con Boveri y, en ese contexto, haber tenido "episodios de consumo de propofol fuera del ámbito hospitalario". Boveri también participó de una reunión en la institución en la que, en principio, intentó negar los hechos que luego terminó reconociendo. Dijo que conocía a Lanusse y que iba a su departamento, pero con el supuesto objetivo de "entregarle libros", algo que sus superiores calificaron como "impropio" del vínculo profesional y del rol jerárquico que Boveri tenía sobre Lanusse. Fue en esa reunión que el anestesiólogo también reconoció haber consumido propofol junto a la residente. "Boveri manifestó que la participación de la residente se habría dado en un marco de consentimiento pleno, pero ello debe ser juzgado teniendo en cuenta la asimetría jerárquica existente entre un médico anestesiólogo con mayor trayectoria profesional y una médica en formación, lo que implica un grado de subordinación", expresaron desde la AAARBA en su denuncia. Estas declaraciones deben ser replicadas en sede judicial para ser valoradas como prueba. Boveri y Lanusse declararon el 25 y el 18 de marzo en una audiencia virtual. Boveri negó los hechos y manifestó que presentaría un escrito con su versión de los hechos. La residente respondió algunas preguntas pero también decidió que declararía por esa vía. Las fiestas La hermana de Zalazar fue quien, en medio del dolor por el fallecimiento de su hermano, se acercó a la AAARBA para contar lo que sabía. Y así la existencia de "fiestas" en las que se consumía propofol y donde, presuntamente, los residentes se administraban unos a otros estas drogas, fue denunciada formalmente. Según este relato, Zalazar habría empezado a consumir esta droga "hacía dos o tres meses" y que lo había hecho "instigado por alguien", algo que también está siendo investigado por la Justicia. La asociación amplió la denuncia con estas versiones que todavía están en plena investigación y que fueron incorporadas a través del un escrito presentado por AAARBA. La clave que uniría el robo de fármacos del Italiano con la muerte de Zalazar es -al momento- una joven identificada como Chantal Leclercq (27). Leclercq y Lanusse estudiaron juntas en la Universidad Austral, una hacía su residencia el Hospital Rivadavia y otra en el Italiano. Leclercq era compañera de Zalazar, ambos residentes de tercer año. El 9 de marzo se realizó una reunión en AAARBA, cuyas oficinas fueron allanadas este miércoles, en la que el jefe del servicio de anestesiología del Hospital Rivadavia se presentó junto a Chantal "Tati" Leclercq. En ese encuentro, la joven habría reconocido una situación de consumo problemático y manifestó haber consumido sustancias de uso habitual en el ámbito quirúrgico como "propofol, Ketamina, Fentanilo y Midazolam". En ese contexto también habría reconocido que obtuvo esos fármacos del Hospital Rivadavia, aunque las habría consumido fuera del ámbito hospitalario. Ese relato es el que derivó en una ampliación de la denuncia presentada por la asociación y que está en manos de la justicia. La investigación deberá determinar si el hurto de estos anestésicos se extendió a más centros de salud. Leclercq reconoció, además, haber consumido propofol en una oportunidad junto a Zalazar y también su amistad con Delfina Lanusse, aunque negó haber compartido reuniones de consumo junto a ella,. 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