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  • Inflación: la carne vacuna se desacelera tras el fuerte salto de febrero y podría aliviar el IPC de marzo

    » La Nacion

    Fecha: 03/04/2026 14:56

    Cuando faltan pocos días para que se conozca el dato de inflación de marzo, la mirada del mercado está puesta en la carne vacuna, que en febrero tuvo una incidencia determinante en el índice de precios al consumidor (IPC), con una suba promedio superior al 7% que presionó con fuerza sobre el rubro alimentos y llevó el indicador general al 2,9%. Ese fuerte incremento, que superó ampliamente el promedio general, convirtió al producto en uno de los principales motores del alza inflacionaria. Sin embargo, en marzo el escenario mostró un cambio relevante: la hacienda en pie registró una caída de entre el 10% y el 12%, lo que podría reflejarse en una desaceleración del índice del mes pasado. En este contexto, referentes de la cadena cárnica coincidieron en que el comportamiento de los precios responde a una combinación de factores estructurales: menor stock, consumo interno debilitado, tensiones en la exportación y una demanda internacional que se mantiene firme. A este cuadro se suma una señal que el sector esperaba: hay un gran avance en las negociaciones con China para habilitar las menudencias vacunas y porcinas muy valoradas en ese mercado, donde la parte técnica estaría totalmente salvada. En este contexto, en la industria dijeron que lo que está faltando ahora es la visita de algún funcionario importante de China. Abre una puerta muy importante para la hacienda vacuna y los cerdos porque cambian los números para la industria, dijeron. Fuentes oficiales confirmaron a LA NACION que hubo una reunión bilateral en donde continuaron avanzando en las negociaciones para la apertura del mercado chino para distintos productos argentinos. Esperamos concretar pronto esas aperturas, indicaron. El eventual acceso para menudencias vacunas y porcinas aparece como una vía para aliviar la presión sobre los números de la industria, en un momento en que los márgenes se encuentran ajustados. Según explicó el consultor ganadero Víctor Tonelli, la fuerte suba de precios de la hacienda registrada previamente tuvo como origen una marcada caída en la oferta. Lo que ha pasado es que efectivamente hubo una suba muy pronunciada, derivado de una caída enorme de la oferta, afirmó. El especialista ubicó el inicio de ese proceso en el cambio de expectativas tras el escenario político de fines de octubre, momento que arranca la retención de hacienda en un giro en la estrategia de los productores. Señaló que la previsibilidad generó un cambio de comportamiento. Ese escenario de pronto se transformó en previsibilidad y largo plazo, sostuvo, en relación con un contexto sin restricciones a la exportación. A partir de esa señal, los productores decidieron retener animales para recomponer rodeos, luego de varios años de liquidación. Ese proceso tuvo impacto directo en la faena. La faena cayó 10% en número de cabezas, indicó, y proyectó una reducción significativa de la oferta total para este año. Vamos a tener más de un millón menos de oferta de cabezas de ganado, advirtió, lo que implica una baja desde los 13,5 millones promedio a cerca de 12,5 millones o incluso menos. Para Tonelli, esa contracción explica la dinámica reciente de precios. Esa brutal caída de la oferta hizo que toda la demanda tuviera que convalidar valores por encima de lo esperado por encima de lo que hubieran esperado para un margen bruto positivo, explicó. El traslado a precios impactó tanto en el mercado interno como en la exportación y el consumo interno tuvo que convalidar los nuevos precios porque la oferta cayó de manera brutal. En ese sentido, hubo exportadores que pagaron esos valores para, en el mejor de los casos, empatar. Y, si bien el mercado internacional siguió hacia arriba y les fue resolviendo en parte el problema, muchos están trabajando para cambiar la plata, para seguir en carrera. Sin embargo, el nivel de precios también tuvo un límite y el consumo interno comenzó a resentirse frente a los nuevos valores. El mercado le dijo que no a estos valores y bajó el consumo de carne vacuna. En marzo, el consumo interno va a estar en 45 kilos, indicó, al describir la reacción de la demanda. No obstante, de cara a los próximos meses, el analista consideró que la reciente baja sería transitoria y anticipó que los precios retomarán la tendencia alcista. De acá a un mes, los precios vuelven a subir, afirmó, al considerar que la caída de la oferta es estructural. Incluso relativizó la reciente baja. Probablemente esto que se está viendo sea un inviernito corto. La caída de la oferta va a ser brutal, la demanda va a estar muy firme y el que quiera seguir en carrera va a tener que convalidar estos valores, sostuvo, al proyectar una recuperación en el corto plazo. Por último, puso el foco en la firmeza de la demanda internacional y en los valores externos que acompañan la tendencia alcista. El 1º de mayo en la Unión Europea ya no se paga el 20% de arancel, la cuota Hilton está en torno a los US$20.000 la tonelada y un 20% de ahorro son US$4000, donde una parte se le quedará al importador, otra al exportador y otra al mercado interno, y eso va a presionar la suba de la hacienda, explicó. Desde la Cámara Argentina de Feedlot, el directivo Juan Eiras también analizó el comportamiento reciente del mercado, donde lo que hubo fue una baja importante de los precios de la hacienda en pie de entre el 10% y 12%. Según detalló, el ajuste respondió más a una retracción de la demanda que a un aumento de la oferta. Fue por un tema que aflojó la demanda, precisó. En ese sentido, destacó que el Mercado Agroganadero (MAG) no mostró un ingreso elevado de animales. Para Eiras, esta dinámica debería reflejarse en el indicador oficial de la inflación. Tendría que haber una desaceleración del rubro carne, claramente, señaló en relación con el IPC de marzo. En esa línea, dijo que, de trasladarse la baja de la hacienda en pie al mostrador, el impacto podría empezar a percibirse en el consumidor en las próximas tres semanas, en un contexto de demanda debilitada. Ya en algunas zonas se ven ofertas bastante acomodadas. En el IPC de marzo, con la base de muestreo de las carnicerías habituales, tendría que haberse reflejado una baja, del mismo modo que se registró una suba en febrero y enero. Debería observarse claramente una desaceleración del rubro carne, afirmó. Por su parte, Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), coincidió sobre el escenario actual, donde no sería un desplome ni derrumbe de precios, sino que consideró que se trata de un reacomodamiento tras valores récord. La lógica es que luego haya un retroceso, explicó. Pese a la corrección, destacó la rentabilidad del negocio del productor ganadero que hoy obtiene muy buena rentabilidad. Sin embargo, alertó sobre la situación de la industria. Sigue siendo muy bueno el año para la actividad ganadera, pero muy difícil para el sector frigorífico y comercial [por precios de la materia prima y la marginalidad de la cadena], indicó. En este escenario, Miguel Schiariti, de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), puso el foco en lo productivo, en el comportamiento del consumo y el impacto del clima. El consumidor no está para convalidar ningún precio que esté por encima de lo que está ocurriendo hoy, advirtió. Además, señaló factores coyunturales que inciden en el mercado. Los precios se derrumbaron producto del exceso de agua. Los factores climáticos son los decisivos en este momento del año, explicó, al vincular la caída con dificultades logísticas. Con este escenario, el mercado de la carne vacuna se mantiene en el centro de la discusión inflacionaria, entre una baja reciente que podría aliviar el dato de marzo y fundamentos estructurales que anticipan precios firmes hacia adelante.

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