03/04/2026 12:54
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
03/04/2026 12:51
Chajari » Tal Cual Chajari
Fecha: 03/04/2026 11:13
Por Ernesto Artigas. Nota del editor: los nombres de los y las funcionarias policiales han sido cambiados deliberadamente para protegerlos de una vetusta reglamentación anticonstitucional que les prohíbe expresar sus ideas respecto de la Institución Policial. Hasta el momento ha resultado difícil pensar y organizar un esquema de horarios que supla las 24 horas de servicio por las 48 horas de descanso o mejor dicho franco de servicio. No sólo porque el estado policial, de acuerdo a lo normado en el Reglamento General de Policía, está vigente los 365 días del año, en todo momento y en todo lugar, sino porque el verbo descansar está muy alejado de la realidad. En un sondeo imperfecto e informal, dado que la Policía de Entre Ríos no cuenta con un espacio de reflexión y estudio sobre sus propias prácticas, realizado con suboficiales de la Policía de Entre Ríos, se registró que más del 80% realiza servicios adicionales en la fuerza y alguna tarea extra (oficios, profesiones, changas) para llegar a fin de mes. Luego de sus horarios habituales matutinos de oficina, Laura se dedica a la estética personal y toma pedidos para hacer uñas y pestañas. Dos de sus compañeras policías ya se encuentran realizando cursos para cabello y depilación. Rubén cubre guardias de 24 horas en una dependencia. Durante sus francos, instala aire acondicionados. Si bien siempre fue una práctica usual, la búsqueda de nuevos ingresos estaba dirigida a complementar el salario, comprar un terreno, ampliar o restaurar la casa, cambiar el auto, fiesta de 15 de sus hijas Sin embargo, hoy la situación resulta más apremiante. Un número superior a la mitad reconoce que la realización de trabajos extra policiales representa una instancia de supervivencia. Esto concuerda con las estadísticas nacionales con respecto al endeudamiento familiar y el destino de los ingresos, en su mayoría destinados a alimentación, alquiler y vestimenta. Un Oficial Jefe comparte con otro de similar jerarquía la información para bajar y utilizar la aplicación UBER.[1] Ambos han puesto a disposición sus vehículos particulares para manejar entre 4 y 6 horas para hacerse de unos pesos más. Los que no poseen un oficio o profesión son la reserva de seguridad de oficinas públicas, bancos y negocios. Los servicios de adicional muchas veces no solo compensan salarios de hambre, sino que significan el único ingreso disponible para su uso ya que los haberes percibidos en sus recibos de sueldo permanecen embargados o destinados a las cuotas familiares (correctamente devengados). Un servicio de policía adicional ordinario paga casi 7.000 pesos la hora, mientras que los feriados y fines de semana 10.345 pesos. Con un total de entre 6 y 8 horas por servicio, los funcionarios que salieron de guardia y luego realizan adicionales, suman un total de 32 horas de trabajo ininterrumpido. Un sacrificio que todos están dispuestos a realizar y del cual no disponen de muchas herramientas para rechazar. Juan es chofer policial, tarea específica que implica mantener el móvil en condiciones óptimas y conducir en situaciones de alto riesgo y peligrosidad. El pedido de apoyo a un compañero, la orden de acudir a un hecho irradiada por la División 911 enciende las alertas, Juan prende las balizas y las sirenas, conoce los alcances de la Ley Nacional de Tránsito, sabe que a pesar de la urgencia no puede circular en la ciudad como si eso fuese lo único que ocurre. Una colisión siempre es inminente. Juan cobra un código extra para tal tarea que, en el espíritu de la norma buscaba, fortalecerlo como profesional de la conducción y constituir un resguardo ante eventualidades. Sin embargo, sabe que en un incidente de tránsito donde tenga responsabilidad el chofer, significará hacerse cargo de los gastos de reparación (y se sabe reparar cualquier daño medianamente serio es muy costoso). Juan hace adicionales y luego ingresa a su turno ordinario. A la siesta un compañero lo suple al volante. De no ser así, las horas de la noche y madrugada serían imposibles de realizar con los grados de atención que requiere. En un reconocido banco, en una sede ubicada sobre la peatonal Paraná, la bienvenida de los clientes la realiza un policía. Correcto en su modales, indica y sugiere los pasos a seguir ante la consulta del civil. Los bancos en Argentina no han perdido ni perderán nunca frente a las crisis económicas, pero aun así tercerizan el servicio de primera atención a un funcionario policial que ganas dos y hasta tres veces menos que un empleado bancario. Iván es Oficial con poca antigüedad. Su tarea es de sumariante y Oficial de servicio. En su jornada ordinaria se ve desbordado. El personal siempre es escaso. Una vez de franco, aparecen los trabajos extra: debe finalizar una información sumaria y por la tarde acudir al recargo. Hay partido y allí todos están citados. El tiempo para profesionalización, estudio y dedicación a su tarea deberán esperar. Con el tiempo, el ascenso no mejorará mucho. Llegar a Jefe de Comisaría implicará más tiempo, más responsabilidades y una paga que no se condice con las mismas. Está pensando seriamente en abandonar y montar algún emprendimiento comercial. Estos rebusques tienen el no desdeñable mérito de ser legales. Hay casos, menores y todavía insignificantes, donde la alta remuneración y escaso tiempo requerido, tientan a los funcionarios a las tareas ilegales. Rosario es una muestra de ello. La venta y tráfico de estupefacientes en la provincia de Entre Ríos está totalmente naturalizada. No hay ciudad ni pequeño pueblo en donde no exista. Los montos de dinero que circulan en torno a dicha actividad, resultan una opción para muchos con pocos escrúpulos y demasiadas deudas (hay que sumar los problemas cada vez más serios de endeudamiento por casinos digitales y juego clandestino en general). [1] https://www.revistaanfibia.com/policias-uber-el-gatillo-al-volante/
Ver noticia original