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» La Nacion
Fecha: 03/04/2026 10:46
Rodolfo Rolo Zapata: espíritu nómade, hijo de un popular guitarrista y DT con destinos exóticos como Bután Rolo Zapata heredó de su padre, Rodolfo, la pasión por el fútbol y el apego que tenía al trabajo. Algo paradójico si tenemos en cuenta que fue de un reconocido músico y humorista fallecido en 2019 que ganó fama por componer e interpretar, entre otras canciones, aquella que se transformó en un himno y que perdura al paso del tiempo: No vamo a trabajar. Crecí acompañando a mi viejo a los shows en la televisión, a teatros y los fines de semana yendo a ver a Huracán. Mi papá era un apasionado del fútbol, pero sobre todo de su trabajo. Le dedicaba tres o cuatro horas por día a la guitarra, eso fue lo que nos enseñó y lo que hoy intento repetir como entrenador de fútbol, le dice a LA NACION Rodolfo Zapata (hijo). A mi viejo lo conocían como un músico cómico, pero era mucho más que eso. Diría que un guitarrista eximio. Tengo hermosos recuerdos de él, me acompañaba a todos lados. Vivíamos en una quinta en Bella Vista, donde teníamos una canchita de fútbol muy cuidada para esa época y era frecuente que gente del ambiente fuera a jugar ahí, a la cancha de Zapata. Fue papá el que me transmitió la pasión por el fútbol. Era muy, muy futbolero, rememora Rolo, con cierta nostalgia. Actual director técnico de Thimphu City, de Bután, pequeño país de Asia del Sur, lo que es propio de Rolo, y que no recibió de su padre, es el espíritu nómade. Porque este entrenador, de 59 años, hizo del mundo su lugar y ya suma 10 diferentes países donde dirigió, aunque lo más llamativo no es la cantidad, sino lo exótico de los destinos a los que lo llevó el fútbol. Me recibí de director técnico en 1998 en ATFA (Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino), luego de haber hecho inferiores en Huracán y de jugar en varios clubes del ascenso, como Racing, de Olavarría; Cipolletti, de Río Negro; Sportivo Italiano y San Miguel, dice el ex arquero que creció siguiendo al Globo campeón de 1973 dirigido por César Luis Menotti y que brilló en 1976. No fui un jugador destacado y enseguida me di cuenta de que no iba a ser una estrella, por lo que intenté aprender todo lo posible de los entrenadores que tuve y decidí ser director técnico. Pero el arranque fue complejo, porque en aquellos años era difícil que te dieran lugar si no habías sido una figura reconocida, explica Zapata acerca de sus comienzos y de los motivos por los que optó por abrirse paso fuera de Argentina. Mi hermano trabajaba como actor y modelo en Estados Unidos y fue el quién me consiguió un contacto para dirigir un equipo de juveniles en Beverly Hills, apunta sobre Guillermo, de gran parecido físico con otro actor: George Clooney. El paso por Nigeria Cuando estás lejos se sufre, porque uno sabe que Argentina es un lugar maravilloso, con recursos, con gente amable, con lindas costumbres. Pero a veces las noticias que llegan lo muestran como un lugar conflictivo y duele mucho que te encasillen y piensen que somos delincuentes o asesinos. Rolo Zapata transcurrió más de diez años entre Estados Unidos y Canadá entrenando divisiones formativas y como buscador de talentos. Primero para un equipo de Naciones Unidas y después en un programa de reclutamiento de talentos con mira a los Juegos Olímpicos. Cuando decidió dar el salto y dirigir equipos de mayores, surgió un destino poco frecuente para un argentino: Nigeria. Pero Rodolfo (h.), formado en la austeridad del fútbol de ascenso, no dudó: entendió que se trataba de una oportunidad y recaló en una de las potencias africanas. En Estados Unidos el fútbol es un pasatiempo y lo juegan para divertirse, pero con poco compromiso. Cuando llegué a Nigeria me encontré con algo parecido a lo nuestro porque lo viven con mucha pasión y con las ganas de triunfar a la que nosotros estamos acostumbrados, explica Zapata, que dirigió al Sunshine Stars nigeriano. En el oeste de África hay un enorme potencial porque combinan la ambición por progresar con condiciones físicas y técnicas. La contra es que no respetan el orden táctico y muchas veces eso les juega en contra. En Nigeria no era frecuente que los jugadores pasen por divisiones formativas como en Argentina, donde los chicos se van moldeando y eso les permite llegar a primera mejor preparados, sostiene Rolo Zapata acerca del fútbol nigeriano. El 95% de la población es pobre y el fútbol es un camino para salir de esa situación, por eso lo toman como una salvación y le ponen mucha energía. El periplo por África incluyó varias paradas, porque además de Nigeria dirigió en Sudáfrica, Botswana, Kenia y Ruanda. África es un continente muy diverso y las regiones tienen grandes matices. En el sur, en Sudáfrica y Botswana son más occidentales y viven el fútbol de manera más relajada. Los jugadores se conforman con vivir tranquilos y no les gusta sacrificarse, en contraste con los países del oeste, que son muy pasionales y sueñan con crecer para salir de la pobreza e ir a Europa. Al Mukura Victory Sports, de la Liga Premier de Rwanda, en 2021, lo tomé a mitad de temporada. Salvar a un equipo del descenso es un trabajo increíblemente hermoso. Puede que sea incluso más difícil que ganar un trofeo en otro club, pero no siempre es tan apreciado En Kenya, Zapata vivió una experiencia diferente, porque a pesar de lograr buenos resultados y casi coronarse campeón dirigiendo a AFC Leopards, tuvo una salida abrupta empujado por conflictos internos entre dirigentes: En Kenia hay mucha tensión entre las diferentes tribus que conviven y eso fue algo nuevo a pesar de que a esa altura tenía mucha experiencia interactuando con distintas culturas por lo que decidí dejar el proyecto, relata Zapata, que destaca que el fútbol es parecido en todos lados y que los entrenadores conviven con la necesidad de lograr resultados rápido. Siempre es complejo lidiar con los dirigentes que son como hinchas. Yo siempre les digo que soy el primero que quiere ganar... y después mi mujer, porque quiere que cobremos los premios. Menotti, Pep Zapata creció viendo el fútbol que desplegó el Flaco Menotti en Huracán y a partir de esa vivencia sostiene que lo que hoy se presenta como juego moderno, representado por entrenadores como Pep Guardiola, ya se practicaba en aquella época. El Lobo Carrascosa (NdR: Jorge, lateral izquierdo del Huracán campeón 1973) salía jugando desde abajo sin rifar la pelota y se buscaba mantener la posesión triangulando pases hasta encontrar el lugar para el pase filtrado. Lo que en esos tiempos llamábamos un loco era una manera de entrar en calor jugando a un toque. Yo tengo más de 30 variantes de ese ejercicio que hoy es la base del juego en muchos equipos europeos, opina Zapata. Según su mirada, en África tienen como referencia el fútbol europeo y copian la manera como en la actualidad buscan jugar en el Viejo Continente: Repiten lo que ven en equipos como Barcelona o Manchester City. Quieren salir jugando desde abajo, pero con eso hay que ser cuidadoso porque se puede hacer solo cuando tenés la técnica suficiente. El africano no tiene la picardía ni la maña del sudamericano porque su espejo es Europa, donde no se juega con tanta maña y a veces pecan de inocentes. Después de recorrer tantos países y culturas diferentes Zapata destaca que la capacidad para adaptarse y de entender el cambio son sus principales pasaportes: En Botsuana jugábamos con 42 grados en canchas de césped sintético que te quemaban las suelas de los botines y teníamos que entrenar muy temprano por la mañana para evitar el calor. En Kenia, la mayoría de los jugadores son musulmanes y hay que respetar situaciones como el Ramadán, en la que juegan en ayunas, con el estómago vacío; o se detienen entrenamientos para rezar, dice Zapata. El entrenador destaca, entre todos los aprendizajes, la manera que le cambió la valoración de algo tan simple como el agua. En Ruanda, el agua que se usa en las casas proviene de las canaletas que la colectan de la lluvia. Por la mañana ves a los chicos yendo a buscar agua y ramas para leña. El agua es un bien muy escaso y aprendí a darle un valor diferente, relata el entrenador de su vivencia en ese país, donde dirigió a Mukura Victory durante la pandemia de Covid. El recorrido de este particular técnico de fútbol continuó en Oceanía, dirigiendo a la selección juvenil de Fiji. Viven de una manera muy distendida, con pocas ambiciones, donde el futbolista tiene poca ambición y dedicación. En Fiji el fútbol es amateur y son trabajadores que a la tarde se juntan a jugar. El deporte de ellos es el rugby, que se practica en la calle como en Argentina se juega al fútbol. Su siguiente escala fue Jamaica, otro lugar con un entorno paradisíaco que, según su mirada, es maravilloso para disfrutar y vivir, pero que atenta contra el carácter de los futbolistas: El jugador de esos países no tiene el espíritu de lucha ni la ambición que vemos en Argentina y que nos hace diferentes. A nivel de selección, cuentan con muchos jugadores que vienen de segundas ligas europeas, pero llegan, juegan y se van. No hay pertenencia ni orgullo por vestir la camiseta de su país; tienen condiciones y buena técnica, pero con eso solo no alcanza, refiriéndose a la selección que disputó y perdió con Congo uno de los repechajes para el Mundial que arrancará el 11 de junio. Qué es dirigir de Bután La ambición de Zapata es dirigir en Europa, y por supuesto también en Argentina y mientras tanto sigue sumando experiencias y vivencias. Recibió varias propuestas para volver a África, pero las rechazó en la espera de una posibilidad que lo motive. Estuve cerca de ir a Malta, pero finalmente no se dio y fue cuando apareció la alternativa de ir a Bután. Me entusiasmó el proyecto porque Thimphu City FC está decidido a recuperar el título de la liga tras muchos años de dominio del Paro FC. El presidente está entusiasmado y vamos a traer algunos extranjeros para reforzar el equipo. Ya tengo a un delantero de Ghana y estamos a la búsqueda de varios refuerzos , afirma Zapata acerca de su nuevo desafío en Asia que lo tendrá ocupado durante los próximos meses dado que el torneo, extrañamente, se superpone con el Mundial 2026. Bután es un lugar muy tranquilo donde la gente es muy respetuosa. La religión que predomina es el budismo y tienen una manera diferente de vivir, mucho más calma. Acá no existen los semáforos y no se escucha sonar una bocina, explica Zapata, que ya dirigió en cuatro de los cinco continentes. Voy donde me necesiten, me siento orgulloso por representar al fútbol de nuestro país y com me apasiona lo que hago le dedico mucho esfuerzo, destaca Rolo, que sin quererlo contradice a esas estrofas que su padre hizo famosas en la década de los 70, cuando encontraba motivos para no ir a trabajar.
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