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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/04/2026 19:56
El Ministerio de Salud de la Nación comunicó este miércoles por la tarde que se activó un operativo de emergencia para reforzar las acciones frente al brote de la fiebre chikungunya en el noroeste argentino. En la provincia de Salta, el número de personas afectadas se multiplicó en pocas semanas, convirtiendo a la región en el epicentro de un brote que ya alcanza a otras provincias del noroeste argentino. Según datos oficiales, 348 casos confirmados y probables se notificaron hasta la semana epidemiológica 11, con Salta concentrando casi el 80% de los contagios. El avance de la enfermedad, transmitida por el mosquito Aedes aegypti, disparó la alerta sanitaria en todo el país y obligó a las autoridades a implementar medidas urgentes para frenar la propagación. El aumento de casos en Argentina ocurre en un contexto regional preocupante, con incrementos similares en Brasil y Bolivia. A esto se suma la reciente confirmación de un caso autóctono en la provincia de Buenos Aires, que llevó a activar protocolos de bloqueo y vigilancia intensiva fuera del tradicional ámbito norteño. Brotes activos y alerta sanitaria en el país A través del Malbrán enviamos test rápidos a las zonas con mayor circulación del virus y sostenemos el apoyo en localidades en la frontera con Bolivia, para eliminar criaderos y detectar casos. Además, publicamos una guía abreviada de abordaje de la enfermedad para fortalecer la respuesta de los equipos de salud en todo el país", informaron desde el Ministerio de Salud de la Nación. Y recomendaron sostener las medidas de prevención en los hogares y en la comunidad para eliminar criaderos, reducir la circulación del mosquito y disminuir la transmisión. El avance de la fiebre chikungunya no se limita al norte argentino. En la provincia de Buenos Aires, una alerta sanitaria fue emitida tras confirmarse el primer caso autóctono en la localidad de Ingeniero Budge, partido de Lomas de Zamora. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, el caso índice corresponde a una mujer que presentó síntomas el 5 de marzo y cuyo diagnóstico activó un operativo de bloqueo de foco en el área. La vigilancia epidemiológica permitió establecer que en ese operativo se identificaron 10 personas febriles con síntomas compatibles, quienes aseguraron no haber realizado viajes recientes ni tener contacto con viajeros. De ellas, siete recibieron diagnóstico positivo por laboratorio, según el documento oficial. El Ministerio de Salud bonaerense remarcó que el virus lo contagia el mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue. Respuesta oficial y acciones en el territorio Ante la propagación del brote, el Ministerio de Salud de la Nación reforzó su acompañamiento a las provincias afectadas y desplegó equipos técnicos en las zonas más comprometidas. La titular de la cartera, junto a especialistas de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán, detalló el envío de test rápidos para fortalecer el diagnóstico en áreas con circulación confirmada del virus. Estos insumos, utilizados como herramienta de tamizaje, permiten agilizar la confirmación de casos en entornos con menor acceso a laboratorios complejos. En Salta, los equipos sanitarios realizaron acciones de control focal en decenas de viviendas de Aguas Blancas y Salvador Mazza, localidades ubicadas en zonas fronterizas y de alta movilidad poblacional. Las intervenciones incluyeron la eliminación de criaderos de mosquitos, fumigación intradomiciliaria y búsqueda activa de personas con síntomas. La estrategia también contempló la capacitación de equipos locales y la intervención en sitios críticos con alta concentración de criaderos. Transmisión y síntomas de la fiebre chikungunya El brote de chikungunya en Argentina exhibe un patrón de transmisión local, especialmente en Salta, Santiago del Estero y Tucumán, donde se detectaron casos sin antecedentes de viaje. La vigilancia laboratorial permitió identificar infecciones en diferentes grupos etarios, con una mediana de edad de 33 años y predominio en personas de sexo legal femenino, según datos del Boletín Epidemiológico de Salta. El cuadro clínico se caracteriza por fiebre mayor a 38,5 °C, dolor articular intenso, mialgias, cefalea y, en algunos casos, erupciones cutáneas. La principal diferencia de estos síntomas con el dengue es que el virus chikungunya provoca más dolores en las articulaciones, mientras que el padecimiento del otro virus se concentra más en músculos y huesos, además de tener posibles derivaciones más severas, explicó el Ministerio de Salud bonaerense. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el dolor articular puede persistir durante meses en hasta el 40% de los pacientes. Diagnóstico, tratamiento y prevención El diagnóstico de la fiebre chikungunya se basa en la combinación de síntomas y el antecedente de exposición en zonas con circulación viral. El Ministerio de Salud publicó la Guía Abreviada de Manejo Clínico de Chikungunya, documento elaborado junto a equipos técnicos provinciales y referentes de la Red Federal de Referentes Clínicos para la Atención de Personas con Arbovirosis. El texto reúne criterios para la sospecha clínica, identificación de manifestaciones graves y recomendaciones de tratamiento según la fase de la enfermedad. Actualmente, no existe un tratamiento antiviral específico ni una vacuna generalizada contra chikungunya. El manejo se centra en aliviar los síntomas mediante antipiréticos, analgésicos, hidratación y reposo. Las recomendaciones incluyen evitar el uso de antiinflamatorios no esteroides hasta que se descarte dengue, debido al riesgo de hemorragia asociado a esta infección, advirtió la Mayo Clinic. La prevención de la fiebre chikungunya depende principalmente de la eliminación de criaderos del mosquito Aedes aegypti. Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de evitar la acumulación de agua en recipientes al aire libre, cubrir tanques y depósitos, y descartar objetos que puedan retener líquidos. El uso de repelentes, ropa que cubra la piel y mosquiteros en puertas y ventanas representa una barrera efectiva para reducir el riesgo de picadura. Durante los brotes, la fumigación y el control de larvas en cuerpos de agua cercanos a los domicilios complementan el esfuerzo comunitario. La colaboración entre vecinos, instituciones y autoridades resulta indispensable para frenar la proliferación del mosquito y evitar el avance de la enfermedad, concluyó el Ministerio de Salud de la Nación.
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