02/04/2026 17:01
02/04/2026 17:01
02/04/2026 17:01
02/04/2026 17:00
02/04/2026 17:00
02/04/2026 17:00
02/04/2026 17:00
02/04/2026 16:59
02/04/2026 16:59
02/04/2026 16:56
» La Nacion
Fecha: 02/04/2026 15:06
Polémica. Se autoperciben mujeres, se pelearon en el pabellón de la cárcel e hirieron a una guardia CÓRDOBA.- Estuvo ocho meses prófugo. Hace 20 días fue capturado y como en su DNI figura como sexo femenino ingresó en el pabellón de mujeres de la cárcel de Bouwer. Allí se peleó con otro detenido que se autopercibe mujer y en la riña agredieron a una guardiacárcel. El protagonista de la historia es Javier Grasso, imputado por el encubrimiento agravado del femicidio de Milagro Bastos, la chica de 22 años que fue encontrada asesinada en su departamento del centro de Córdoba. Por ese crimen está acusado y preso su hermano, Horacio Grasso, policía provincial que ya fue condenado por el homicidio de un niño. Javier Grasso estaba prófugo desde el 6 de julio del año pasado, cuando el cadáver de Bastos fue hallado dentro del placard del departamento situado en Buenos Aires al 300, en el centro de Córdoba. Fue detenido a mediados de marzo en la localidad de Senda Hachada, en el norte de Salta, en una zona próxima a la frontera con Bolivia. En el 2024 había sido detenido en Paraguay (de donde fue expulsado), acusado de robar una mochila con miles de dólares; en ese momento presentó documentación en la que se identificaba como mujer, aunque conservaba su nombre masculino. Por ese DNI fue alojado en el pabellón de mujeres de Bouwer. En la cárcel se peleó con Gabriela Nahir Fernández, quien también se autopercibe mujer y está acusada de haber violado y dejado embarazadas a otras presas, con el agravante de haber contagiado a las mujeres de sífilis. La imputaron como probable autora penalmente responsable de los delitos de abuso sexual simple reiterado (dos hechos) en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante continuado en perjuicio de siete detenidas, calificado por el conocimiento de ser portadora de una enfermedad de transmisión sexual grave. Una guardiacárcel que intervino en la pelea para separar a Grasso y Fernández terminó con una herida en una ceja. La polémica excede ese ataque y tiene que ver con la presencia de estas dos personas en el pabellón de mujeres de ambos. Estamos reuniendo todos los elementos para solicitarle al Gobierno Nacional la posibilidad de trasladar a Grasso a Buenos Aires porque no puede estar con mujeres dijo la secretaria de Gestión Penitenciaria, Nadia Fernández, a El Doce. Las dos personas dicen que son de género femenino, pero se encubren en una ley nacional para tener beneficios y tener contacto con víctimas. Es la Justicia la que tiene que determinar dónde alojar a estas personas por su identidad autopercibida. Historia de Fernández En septiembre del año pasado la fiscalía pidió la elevación a juicio de la causa de Fernández, quien ingresó a la cárcel en octubre del 2016 llamándose Gabriel, y estaba condenado a tres años de prisión por lesiones leves calificadas y privación de la libertad calificada. En 2018 dijo autopercibirse mujer, por lo que fue trasladada al pabellón femenino de la cárcel de Bouwer con el nombre de Gabriela Nahir Fernández. Allí violó a sus compañeras. Cuando la Justicia le otorgó la libertad condicional, una nueva pareja de género femenino la denunció, pero con su nombre masculino. Por esas acusaciones volvió a la cárcel en 2023 y hace un año la Cámara de Acusación de Córdoba ratificó la prisión preventiva de Fernández y ordenó trasladarla a una celda sin contacto con mujeres ni con hombres. Para brindar completitud a los derechos de la aquí imputada, se vulneraron o se pusieron en riesgo los derechos de 481 mujeres internas, sin contar a las funcionarias, también mujeres, encargadas del cuidado de las alojadas, plantea aquella sentencia. Los jueces reconocieron que, paradójicamente se encuentran ante un supuesto contrario al previsto, es decir, la imputada, quien se autopercibe mujer y perteneciente al grupo LGBTI, es la que convierte en víctimas o presas de sus necesidades o gustos a sus compañeras, aprovechando, claro está, que se encuentra alojada en un establecimiento que no estaría preparado para esos casos de excepción, al menos por el momento. Cuando salió ese fallo de Cámara, la abogada de Fernández, Alfonsina Muñiz, dijo que no se identifica tampoco con el género femenino y planteó la necesidad de debatir si las cárceles están preparadas para quienes no se perciben de un género u otro.
Ver noticia original