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» Clarin
Fecha: 02/04/2026 14:30
El largo llanto italiano se prolonga por tercera vez seguida y es menos ruidoso que las otras dos, porque el pesimismo parece tocar fondo. El presidente de la Federación de fútbol, Gabriele Gravina, de 72 años, renunció este jueves. Duró desde 2018 hasta ahora, aferrado a su cargo después de la ausencia repetida de 2022, que los dejó por segunda vez ausentes del Mundial en que el campeón fue Argentina. Los que esperábamos un llanto más ruidoso quedamos un poco sorprendidos. Pero era lógico que esta tercera vez los italianos esperaban la mala experiencia. Parece mentira porque la historia de Italia en el fútbol supo ser gloriosa, con cuatro campeonatos mundiales ganados y una cantidad extraordinaria de jugadores campeones que existen hoy solo en el recuerdo, porque el presente es desalentador: cada vez hay más extranjeros que refuerzan los equipos y son cada día menos los buenos jugadores. La única gloria del presente es Carlo Ancelotti, Carletto para los italianos y Carlinho para los brasileños, que saben de fútbol y lo eligieron como lo mejor para salir también ellos del pantano menos dramático en que se encuentran. Gabriele Gravina renunció pero dejó en claro que no se siente el único culpable. En esto todos concuerdan con él. El 22 de este mes se elegirá a su sucesor. Como todos, los que vieron el partido quedaron con pocas palabras. Este corresponsal también lo siguió y está de acuerdo: los modestos bosnios jugaron mejor, no hay disculpas. Los lamentos se prodigaron pero fueron sobre todo la constatación de que la crisis es mucho más profunda. Italia no entró a los últimos tres mundiales. Sobre todo a este último, donde los finalistas que jugarán en EEUU, México y Canadá serán 48 equipos, de otros tantos países. No haber logrado ni esta vez en que entraban todos, como se decía en los últimos meses para dar un enfoque optimista a la que se veníia, ha sido demasiado. Ya no quedan muchas fuerzas para ir más allá de una rabieta. La noción de que Italia ha caído en picada es popular. Un ejemplo es que la gran mayoría de los italianos considera que el director técnico italiano, Gennaro Gattuso, hizo lo que pudo con el material humano que cayó en sus manos y debe quedarse para empinar la larga cuesta de un mejoramiento esforzado. El dolor de los más chicos Si hay un lamento extra para agregar es la de sufrir por los chicos. Millones de italianitos se han quedado sin el juguete favorito que llega con la clasificación al Mundial. Muchos chicos, ellos sí, lloraron fuerte por el desastre de los adultos. El horizonte largo, muy largo, no quita urgencia a la cuestión de como mejorar el futuro. En tándem con Turquía, Italia organizará el torneo europeo de fútbol de 2032, en el que se espera, al menos una nivel de juego superior al de hoy. En la federación, los nuevos aspirantes al control y a la presidencia, plantean ya que la prioridad de ir a un plan para trasladar a los jóvenes los instrumentos para mejorar los rendimientos técnicos. Se reparte de cero. ¿Por qué no emergen nuevos jugadores? Hoy, los jóvenes más motivados de convertir al fútbol en su futuro provienen de familias de ingresos humildes, no pueden pagar las escuelas privadas que florecieron en el pasado. Por los cuatro costados resuenan los reproches. ¡Cuantos errores! Todos a casa, titula el diario La Repubblica, mientras que otro es más drástico pero no exagera al afirmar en su titular: Desastre nacional!". Sobre la firma Newsletter Clarín
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