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Fecha: 02/04/2026 12:31
Mientras la causa por la soberanía de las Islas Malvinas cosecha un apoyo histórico en la ONU, Palestina ha acompañado de forma sistemática la posición argentina en foros internacionales, a diferencia de Israel, cuyo respaldo ha sido irregular o ausente en votaciones clave. - Por AF para Confirmado El reclamo de Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas es uno de los casos de descolonización más sostenidos dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con un respaldo mayoritario que se mantiene desde hace casi seis décadas. Sin embargo, el comportamiento de distintos actores internacionales evidencia diferencias significativas, particularmente entre Palestina e Israel. El punto de partida del reconocimiento internacional fue la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965 con 94 votos a favor, sin votos en contra y 14 abstenciones. Allí se reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y se instó a ambas partes a negociar. A esta resolución le siguieron otras como la 31/49 de 1976, que volvió a ser aprobada por amplia mayoría 102 votos a favor y un solo voto en contra reforzando el llamado al diálogo y la necesidad de evitar medidas unilaterales en el territorio. En este marco de consenso global, Palestina ha mantenido históricamente una posición alineada con Argentina. En los foros multilaterales y en el Comité de Descolonización, su política exterior centrada en el principio de autodeterminación de los pueblos ha derivado en un apoyo constante al reclamo argentino, interpretando la cuestión Malvinas como un caso de colonialismo pendiente. Este respaldo se enmarca en una tendencia más amplia del llamado Sur Global, donde la mayoría de los países de Asia, África y América Latina votan sistemáticamente a favor de las resoluciones impulsadas por Argentina. Por el contrario, Israel ha mostrado una postura mucho más distante. Si bien en algunas ocasiones ha acompañado resoluciones generales vinculadas al principio de solución pacífica de controversias, no se ha destacado por un apoyo consistente y explícito al reclamo argentino en las votaciones específicas sobre Malvinas dentro de la ONU. En la práctica, su posición ha oscilado entre la abstención y el bajo perfil diplomático en este tema, evitando confrontar con el Reino Unido en el ámbito multilateral. Tras la guerra de 1982, la ONU reafirmó su postura a través de la Resolución 37/9, insistiendo en la necesidad de retomar negociaciones bilaterales, lo que consolidó aún más el respaldo internacional a la Argentina. Desde entonces, el Comité de Descolonización ha reiterado anualmente este llamado, con apoyo mayoritario y sostenido. Actualmente, más de diez resoluciones de la ONU reconocen la disputa de soberanía y promueven el diálogo entre las partes, lo que refleja el aislamiento relativo del Reino Unido en este tema dentro de la Asamblea General. En ese contexto, la diferencia entre Palestina e Israel adquiere relevancia política y simbólica. Mientras el primero sostiene un respaldo coherente con su doctrina internacional y vota en línea con la mayoría de los países que apoyan a Argentina, el segundo mantiene una postura más ambigua, sin consolidar un apoyo firme en los foros donde se dirime la cuestión. La lectura geopolítica es clara: más allá de alianzas coyunturales, el apoyo a la Argentina en la causa Malvinas sigue encontrando su base más sólida en los países del Sur Global y en aquellos que históricamente impulsan procesos de descolonización, un espacio donde Palestina se ubica con claridad, a diferencia de Israel.
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