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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 02/04/2026 12:28
Santiago O'Donnell El 24 de agosto de 2024, en un partido por la Copa Argentina en cancha de Independiente, barras bravas de Huracán, devenidos en analistas de política internacional, colgaron una bandera de veinte por dos metros en una de las cabeceras del estadio. El trapo llevaba la frase Sí al fútbol, no a la guerra con una bandera argentina en un extremo y en el otro, la de Ucrania tachada con una gran cruz negra. El gesto despertó algunas reacciones de sorpresa entre usuarios de redes sociales pero pasó mayormente desapercibido en Argentina. En cambio quedó cuidadosamente registrado en un informe de inteligencia ruso filtrado por el medio africano The Continent y compartido con un consorcio de medios de investigación que incluye a openDemocracy (Gran Bretaña), Dossier Center e iStories (Rusia), All Eyes on Wagner y Forbidden Stories (Francia) y Filtraleaks (Argentina) y dos periodistas independientes de habla rusa. El documento es uno de los 76 por un total de 1431 páginas que componen la filtración, la cual detalla las actividades de un grupo de espionaje ruso llamado La Compañía en África y América latina. Los medios europeos del consorcio vienen publicando artículos detallados basados en la filtración desde hace más de un mes sin que el gobierno ruso haya intentado desmentirlos o responder a ofrecimientos de derecho de réplica. En el caso de Argentina, los documentos muestran que en abril de 2024 La Compañía lanzó una campaña mediática y política de seis meses para desacreditar al gobierno de Javier Milei. En ese entonces la relación con el presidente ucraniano Volodimir Zelenski, que estuvo presente en la inauguración de Milei, era clave para su política exterior. El presidente argentino seguía a rajatabla los lineamientos de Estados Unidos, que entonces era gobernado por Joe Biden y estaba firmemente alineado con Kiev en la guerra contra Rusia. Tras la asunción de Donald Trump en enero de 2025 Estados Unidos se despegó de Ucrania y Argentina siguió su pasos. Entonces la campaña de desinformación rusa en Argentina perdió su principal objetivo y fue discontinuada. La Compañía es una reencarnación del Grupo Wagner, una corporación paramilitar que fue disuelta en 2023. Wagner surgió en 2014 como un grupo paramilitar que operaba en apoyo de las fuerzas separatistas en la región ucraniana del Donbás, y posteriormente expandió sus operaciones a África y Siria. Wagner desempeñó un papel importante en la guerra con Ucrania pero su líder, Yevgeny Prigozhin, se rebeló contra el presidente Vladimir Putin por el rumbo de la guerra e intentó marchar sobre Moscú en 2023. Poco después murió, según la versión oficial, en un accidente aéreo. La mayor parte de la estructura del grupo fue posteriormente asumida por la inteligencia militar rusa. Y las actividades de Wagner en África y sus operaciones de información fueron puestas bajo el control del servicio de inteligencia exterior ruso SVR, según los documentos filtrados verificados de forma independiente por el consorcio. Al menos 17 de los más de 60 agentes desplegados en 2024 y mencionados en estos documentos tienen vínculos previos con Wagner. Uno de ellos es Alexey Evgenievich Shilov, quien se unió a la Compañía en 2014. Su biografía filtrada dice que dirigió la campaña de desinformación en América Latina entre 2024 y 2025. Organizó y llevó a cabo una operación sociopolítica para desacreditar la política pro ucraniana del liderazgo argentino agrega el documento. Según los documentos, al mismo tiempo que desembarcaba en Argentina para lanzar su campaña anti Milei y anti Ucrania, La Compañía operaba en Bolivia para mejorar la imagen del entonces presidente Luis Arce y para esmerilar la imagen del expresidente Evo Morales luego de un confuso episodio en junio de 2024 que el gobierno boliviano tildó de intento de golpe y la oposición denunció como simulacro de autogolpe. Los documentos filtrados señalan que La Compañía también operó en Venezuela para intentar mejorar la imagen del entonces presidente Nicolás Maduro luego de que se proclamara ganador de las fraudulentas elecciones de julio de 2024. La campaña argentina, según los documentos filtrados, además de criticar y descalificar al presidente y su gobierno con un mix de noticias verdaderas y falsas, consistió en fomentar divisiones internas dentro del oficialismo, apoyar a la oposición y alentar conflictos con países vecinos. Además, según la información filtrada, la campaña incluyó la realización de encuestas, reuniones y sesiones informativas sobre partidos políticos y sindicatos, perfiles de líderes políticos y entrevistas con expertos, incluyendo políticos (peronistas), politólogos de la oposición y economistas . También incluyó análisis del complejo militar-industrial argentino y los recursos petrolíferos en la Antártida, una campaña para promover proyectos de ley cuestionando y demandando información acerca de la adhesión de Argentina al Grupo de Contacto de Amigos de Ucrania y un plan para apoyar a los candidatos de la oposición en las elecciones legislativas de 2025. Más aún, la documentación detalla, cuantifica y le pone precio a una red para la distribución de contenidos mediáticos en los medios de comunicación argentinos y en el segmento local de las redes sociales. La filtración cita más de 250 artículos de noticias, análisis y opinión publicados en más de 20 medios digitales entre junio y octubre de 2024 a un costo de al menos $283,100 dólares. Según un resumen de lo gastado en agosto de 2024, al menos ese mes, Argentina era por lejos el país en el que más se había invertido en propaganda y desinformación de toda la campaña de La Compañía en África y América latina. Además del gasto en contenido multimedia, los presupuestos y registros financieros de la Compañía muestran otros $343,000 gastados en Argentina en recopilar inteligencia, organizar trabajos en el territorio y otros gastos. Los medios citados en la filtración como receptores de los artículos pagos por los rusos varía en tamaño, alcance y hasta orientación política: Infobae (2 artículos), Realpolitik (20), Ámbito (8), C5N (17), Diario Con Vos (37), El Destape (27), Big Bang News (16), Diario Registrado (26), A24 (10), Dos Bases (19), La Patriada Web (9), En Orsai (11), Sección Ciudad (5), El Ciudadano Web (6), Política Argentina (12), Tiempo Argentino (6), Grito del Sur (6), El Cronista (2), Infocielo (3), Data Clave (1), Agenda Urbana (2), Ciudadano Agro (1) y Contraste MDP (1). Extracto de la lista de artículos y pagos que aparece en los documentos filtrados. También aparecen nombrados en los documentos no menos de cincuenta cuentas en las redes sociales de Instagram, X y Youtube de influencers y medios digitales que figuran recibiendo aportes monetarios, así como cuatro pagos de 4000 dólares cada uno con sus respectivas fechas a título de transmisión en la tv argentina. A primera vista el contenido de los artículos señalados por La Compañía no llama la atención: se trata en general de artículos que critican distintos aspectos del gobierno de Milei como el recorte educativo, la baja de salarios y protestas sociales y sindicales, la clase de material que habitualmente se lee en medios argentinos no oficialistas. Decenas de artículos se refieren también a las tensiones entre el gobierno de Milei con los gobiernos progresistas de la región, lo cual tampoco resulta muy llamativo. En cambio llama sí llama la atención por lo exagerado el monto que La Compañía dice haber pagado. Junto a cada artículo citado en los documentos aparece una cifra de entre 350 y 3100 dólares, muy por encima de lo que se cobra en Argentina, donde el salario medio de un periodista no supera los 700 dólares. openDemocracy, Forbidden Stories y Filtraleaks, que colaboraron en esta investigación, solicitaron comentarios a todos los medios de comunicación mencionados en la filtración y mantuvieron entrevistas o conversaciones informales con editores y directores de 13 medios. Todos ellos negaron cualquier implicación en las campañas rusas y casi todos negaron haber recibido dinero por publicar los artículos. La gran mayoría de los que aceptaron hablar con nosotros pidieron no ser nombrados . Cuando se les preguntó sobre el origen de los artículos, respondieron casi sin excepción que no conocían a los autores y que los artículos habían sido ofrecidos gratuitamente por un tercero, al que describieron como «consultora», «agencia» prensero o «intermediario», una práctica habitual en medios digitales atravesados por la precarización laboral. Un editor aceptó haber recibido una suma en pesos muy inferior a la que aparece en los documentos rusos. Otro editor dijo que el intermediario le contó que le pagó 20 mil pesos por artículo a los redactores que publicaron las notas, pero el medio no recibió nada porque es más barato pagarle al redactor que hacer un acuerdo con la empresa. Este equipo periodístico pudo contactar a dos intermediarios que negaron cualquier vínculo con los rusos y se declararon intermediarios de otros intermediarios, supuestamente vinculados a empresarios de la construcción opositores de Milei, que no pudieron ser localizados. Por lo tanto no se pudo corroborar que los pagos que figuran en los documentos se hayan realizado y a quién. Sin embargo, la campaña rusa dejó su huella. Para empezar, muchos de los artículos no tenían autor, y cuando aparecían firmas, los nombres eran desconocidos o falsos. Según los documentos, el sitio Realpolitik publicó 20 artículos por 550 dólares cada uno. Todos tenían firma, pero cuando se le preguntó por ellas, su director, Santiago Sautel, declaró que no las conocía. Publicamos artículos de opinión constantemente, dijo. Desconocemos el origen de estos en particular. Sin embargo, podemos confirmar que no fueron el resultado de ninguna maniobra clandestina urdida a puerta cerrada en una misión diplomática. Y si alguno de estos artículos fue orquestado en secreto para servir a una agenda específica, lo desconocemos. Uno de esos autores, Manuel Godsin, firma la nota Universidades se manifiestan contra los recortes presupuestarios de Milei. Es el mismo Manuel Gosdin que el año pasado fue expuesto por Africa Confidential como un perfil en línea que se utilizaba para difundir desinformación prorrusa en esa región. Manuel Godsin aparece con un doctorado de la Universidad de Bergen, lo cual no es cierto, y trabajando para un inexistente Centro de Estudios Políticos y Estratégicos, acompañado de una fotografía de un ruso llamado Mikhail Malyarov. Estos rostros no pertenecen a estos falsos autores: Manuel Godsin, Juan Carlos López, Gabriel di Taranto y Marcelo Lopreiatto. Otros autores fantasmas identificados en esta investigación son Gabriel di Taranto, Juan Carlos López y Marcelo Lopreiatto. Los tres aparecen firmando artículos en Diario Registrado, por los cuales, según los documentos, se pagó 28.600 dólares. Di Taranto aparece en 20 artículos de Diario Registrado, C5N y Ámbito nombrados en la filtración. En la ia de Google aparece como graduado de una maestría en comunicación política por la Universidad Nacional de Avellaneda. Pero la universidad nos negó tener tal título y dijo que Di Taranto no estaba registrado como estudiante ni en ninguna otra capacidad. Un rostro vinculado a su biografía fue generado usando software de Nvidia, según un artículo de Metro publicado en 2018, y se ha utilizado en varios perfiles de redes sociales. La cara de Juan Carlos López aparece en un banco de fotos y, de nuevo, en los perfiles de redes sociales en Facebook y LinkedIn, asociado con diferentes nombres y actividades. Marcelo Lopreiatto firma 12 artículos en C5N y Diario Registrado. Su cara aparece en 2019 en un artículo sobre una empresa que regala fotos de perfil generadas por IA como parte de una promoción.. C5N, el sitio web del canal de noticias de televisión C5N, figura en los documentos rusos como publicador de 17 artículos publicados por 32.500 dólares, 14 de ellos firmados por Lopreiatto y Di Taranto. Además de falsos articulistas la campaña rusa de desinformación habría incluido noticias falsas. En agosto de 2024 El Destape publicó una historia sobre tres terroristas argentinos que habrían sido apresados en Chile con un artefacto explosivo y planes para volar un gasoducto y así interrumpir el flujo desde Argentina y obligar al gobierno del izquierdista de Gabriel Boric a comprarle gas a Estados Unidos, que estaría detrás del atentado, apelando a la mano de obra del gobierno cipayo de Milei. La articulista cuenta además que la ministra de Defensa chilena se trasladó al lugar de las detenciones en localidad de Ñuble y por la gravedad del hecho recorrió la infraestructura local, un puente y desagües pluviales, para asegurarse de que no hubiera ningún problema grave. También contó que cuando Mieli viajó el 8 de agosto a una conferencia de gas en Chile en realidad había ido a tener una reunión secreta con Boric para negociar la liberación de los tres turistas que llevaban la bomba, pero que Boric no lo recibió. Sin embargo no hubo argentinos detenidos, el oleoducto no cruza Ñuble, la ministra no viajó. Milei estuvo en Chile para una conferencia de Andes Gas y Boric no lo recibió aduciendo una agenda cargada, pero no había terroristas por los cuales negociar. El artículo lleva la firma de Fernanda Velásquez, cuya única huella digital es una página con sus artículos en El Destape. La historia fue recogida unos días después por dos sitios web chilenos que publicaron un resumen. El Destape aparece publicando 27 artículos por 67.500 dólares en los documentos filtrados rusos. Ante nuestra consulta la empresa optó por no hacer declaraciones, pero bajó los 27 artículos mencionados de su página web. La historia sobre el falso intento de sabotaje se describe en un documento interno de La Compañía fechado en septiembre de 2024, bajo el título Turistas argentinos: Objetivo y descripción: Crear tensión entre Argentina y Chile (del 13 al 29 de agosto), se difundió una historia sobre Milei enviando un grupo de sabotaje para organizar un ataque terrorista contra el gasoducto transandino en Chile con el fin de interrumpir un contrato de gas en el interés de Estados Unidos. Los otros dos temas propuestos en el documento para generar malestar entre los dos países son «Mapa de la partición de Chile tras la guerra con Argentina» y «Se están reclutando soldados en Argentina para una guerra con Chile. Hasta donde nuestro equipo pudo averiguar ninguna de esas ideas se plasmó en artículos o posteos. Otro texto surgido de la imaginación de los espías rusos se refiere a Milei y sus perros. Objetivo y descripción: Inyectar una historia sobre Milei comprando cinco collares para perros de Cartier por valor de 64.000 dólares en EE. UU., dice el documento. No hay referencias sobre dónde se publicó, pero una historia en estas mismas líneas, falso recibo incluido, apareció en un sitio web de noticias de República Dominicana y en una publicación de Instagram con 1.1 millón de seguidores. Más allá de estos ejemplos, en varios medios argentinos citados en la filtración no surgen evidencias de artículos falsos o firmas inventadas. Muchos parecen ser copias o adaptaciones de artículos de agencias y medios disponibles en internet. Además de medios digitales y redes sociales, de intermediarios y falsos articulistas, de fundirse con el fútbol y la política electoral, la campaña rusa tomó la calle: según la filtración, el proyecto especial «Argentina no necesita una guerra extranjera», incluyó pintar 89 graffitis en Buenos Aires y colgar un número indeterminado de pancartas y banderas por toda la ciudad. El gobierno argentino está al tanto de las actividades de La Compañía en la Argentina por lo menos desde el 18 de junio de 2025. Ese día informó en conferencia de prensa a través de su entonces vocero presidencial, Manuel Adorni, que había detectado una red relacionada con el gobierno ruso y denominada la Compañía vinculada al proyecto Lakhta. (El proyecto Lakhta de Prigozhin, lanzado en 2013, tenía como objetivo la injerencia en la política y las elecciones de Estados Unidos y otros países occidentales). Los objetivos en Argentina eran crear un grupo de personas leales a los intereses rusos para desarrollar campañas de desinformación e influencia contra el Estado argentino. Dos residentes rusos, Lev Konstantinovich Andriashvili y su esposa Irina Yakovenko, fueron señalados como los líderes del grupo, y sus fotografías fueron distribuidas a la prensa. La senadora argentina Patricia Bullrich, quien para entonces era ministra de Seguridad, nos contó que había sido advertida sobre las actividades de desinformación rusa a mediados de 2025 en una llamada telefónica segura desde la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires con la entonces secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem. Según Bullrich, Noem no mencionó a la Compañía, pero sí habló de pagos a medios de comunicación y periodistas. Recibí información fidedigna sobre una campaña destinada a difundir información falsa contra nuestro gobierno y nuestro presidente, en un intento por influir en las elecciones y sembrar confusión entre la ciudadanía respecto a nuestro gobierno. Denunciamos esta situación. Recibimos una respuesta de la embajada rusa, que nos llamó para decirnos que todo era una absoluta mentira. Anteriormente, la SIDE había emitido un informe en el mismo sentido, dijo Bullrich. La denuncia del gobierno argentino fue investigada por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), en un trabajo realizado los periodistas Sandra Crucianelli (coordinadora), Facundo Lo Duca y Maximiliano Firtman, sobre desinformación extranjera publicado en enero de este año. Según el informe Andriashvili y Yakovenko abandonaron Argentina rumbo a San Petersburgo días después de que el gobierno revelara sus nombres, pero regresaron en octubre de 2025. Se abrió una investigación penal, pero los ciudadanos rusos no han sido procesados ni acusados. Al momento de publicar esta investigación, Andriashvili y Yakovenko aún residen en Buenos Aires. Consultado por WhatsApp, Andriashvili negó las acusaciones del gobierno argentino contra él y su esposa y se quejó por el impacto negativo de la denuncia en su vida privada. Quiero dejar en claro que las afirmaciones realizadas el 18 de junio carecen de veracidad. Nunca hemos contactado a medios de comunicación, periodistas ni figuras políticas argentinas. Y no tenemos ninguna relación con la organización mencionada en su descripción. Tampoco se han presentado pruebas que respalden dichas acusaciones, simplemente porque no existen. Asimismo, la denuncia mencionada no ha tenido ninguna consecuencia legalToda esta situación me ha dado la impresión de que fuimos utilizados simplemente como personajes dentro de un juego político ajeno a nuestra voluntad. Según Martín Becerra, investigador del CONICET experto en medios de comunicación, sembrar confusión con información falsa forma parte del modus operandi histórico del Grupo Wagner. Y esa forma de operar no difiere de lo que muestran los documentos acerca de las actividades de sus sucesores de La Compañía en Argentina. Las operaciones de desinformación de Wagner y Putin implican crear caos y desorden, socavando la credibilidad de instituciones que antes se consideraban legítimas, incluidos los medios de comunicación y los periodistas, afirmó Becerra. El objetivo, en última instancia, es aprovecharse de la agitación. Sería incompleto, como mínimo, atribuir una lógica unidireccional a las campañas de desinformación de Rusia. (*) Periodista, elaboró este artículo junto a Diana Cariboni y Sofía Alvarez Jurado
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