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  • Cómo cultivar una planta de menta en un vaso de agua

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 02/04/2026 12:26

    En muchos hogares, la falta de espacio limita la posibilidad de tener un rincón verde, pero existen alternativas prácticas para incorporar naturaleza en ambientes reducidos. Cultivar una planta de menta en un vaso de agua se presenta como una solución sencilla y eficaz, que aporta aroma y frescura a la cocina, según informan especialistas citados por The Guardian. Esta técnica, que no requiere tierra ni macetas tradicionales, permite a cualquier persona disfrutar de hierbas aromáticas en espacios pequeños y sin experiencia previa en jardinería. Beneficios de cultivar menta en agua El método de cultivo hidropónico, que consiste en mantener las raíces de la planta sumergidas en agua, se adapta a diferentes tipos de hierbas, pero la menta destaca por su resistencia y capacidad de adaptación. De acuerdo con The Guardian, la menta crece con facilidad y tolera la luz indirecta, lo que la convierte en una opción versátil para cocinas, escritorios o alféizares. Uno de los beneficios principales es la simplicidad del proceso. Solo es necesario cortar un tallo sano de menta, colocarlo en un recipiente de vidrio con agua limpia y esperar a que desarrolle raíces. En pocos días, la planta comienza a emitir raíces nuevas y mantiene un aroma fresco y característico. El agua debe ser cambiada cada dos o tres días para evitar la proliferación de bacterias y mantener la menta saludable. Además, la menta cultivada en agua puede utilizarse directamente en la cocina. The Guardian detalla que las hojas frescas se aprovechan tanto en infusiones como en platos fríos y calientes, y su aroma contribuye a perfumar el ambiente de manera natural. El método también reduce la aparición de plagas del suelo y elimina la necesidad de sustratos o fertilizantes complejos. Consejos prácticos y usos culinarios Para obtener buenos resultados, es importante seleccionar tallos jóvenes y sanos de menta, cortándolos justo por debajo de un nudo y eliminando las hojas inferiores antes de sumergirlos. El recipiente debe contener suficiente agua para cubrir aproximadamente la mitad del tallo, y conviene ubicarlo en un lugar iluminado pero sin luz solar directa. El agua debe renovarse al menos dos veces por semana para asegurar un entorno limpio y oxigenado. De acuerdo con el medio, la menta cultivada en agua puede permanecer indefinidamente en el recipiente si se mantiene la higiene y se aporta algo de fertilizante líquido. Si la planta desarrolla un sistema radicular extenso, es posible trasplantarla a tierra para obtener un crecimiento más vigoroso y hojas de mayor tamaño. La menta fresca cosechada de esta manera puede añadirse a bebidas como limonadas, mojitos, tés helados y jugos, o utilizarse en aderezos, ensaladas, pastas y postres. Es una de las hierbas más versátiles de la cocina, y su aroma refresca cualquier ambiente, describe Fernández. Además, las plantas de menta actúan como repelente natural de insectos y contribuyen a mejorar la calidad del aire interior. Según The Guardian, la técnica de cultivo en agua representa una alternativa accesible y sustentable para quienes desean incorporar naturaleza y sabor en la vida cotidiana, sin necesidad de grandes inversiones ni experiencia previa. La facilidad del proceso y la variedad de especies que pueden cultivarse en agua convierten a esta práctica en una tendencia creciente en hogares urbanos de todo el mundo. Otras hierbas que prosperan con este método La menta no es la única planta que prospera en agua. Según The Guardian, especies como el romero, la albahaca y el tomillo pueden crecer bajo condiciones similares, aunque presentan distintos requerimientos de luz y frecuencia de cambio de agua. El tomillo exige mayor dedicación y luz abundante, mientras que la albahaca y la menta son aptas para principiantes, afirma Fernández. El cultivo en agua resulta especialmente útil para quienes buscan aprovechar espacios reducidos y transformar pequeños rincones en fuentes de ingredientes frescos. Esta técnica permite observar el crecimiento de las raíces y facilita el monitoreo del estado de la planta. Expertos cobnsultados por The Guardian recomiendan emplear frascos de vidrio transparente y evitar la exposición directa al sol, que puede favorecer la formación de algas en el agua. Algunas especies, como el perejil y el orégano, también pueden adaptarse, aunque su desarrollo suele ser más lento. El uso de agua filtrada y la incorporación ocasional de fertilizante líquido diluido mejoran el vigor de las plantas y prolongan su vida útil en estos sistemas hidropónicos caseros.

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