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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/04/2026 11:56
El pianista y compositor Bart Howard creó Fly Me to the Moon en 1954 bajo el título original In Other Words, resistiendo la sugerencia editorial de modificar la icónica frase central. La canción, grabada originalmente por la actriz y cantante Kaye Ballard ese mismo año para el sello Decca Records, tuvo más de 100 versiones en apenas una década. Pero todo cambió a partir de ahí: en 1964 Frank Sinatra la transformó en un clásico de todos los tiempos. Frank Sinatra incluyó la canción en su álbum It Might as Well Be Swing, acompañado por la orquesta de Count Basie. La música de este álbum fue arreglada por Quincy Jones, quien había trabajado con el director un año antes en el álbum This Time by Basie, que también incluía una versión de Fly Me to the Moon. El crítico musical Will Friedwald comentó que Jones aceleró el tempo y la llevó a un cuatro por cuatro aún más marcado para la versión de Basie, pero cuando Sinatra decidió interpretarla con la combinación Basie/Jones la recargaron y la transformaron en un swing directo [que]... prácticamente explota de energía. Es así: quien quiera que escuche la canónica versión cuyo video ilustra esta nota, puede comprobarlo. Fly me to the Moon en la Luna Méritos musicales al margen, la canción está inevitablemente asociada a los viajes al espacio. Y hay una historia fascinante al respecto. Buzz Aldrin relató que tras el alunizaje del módulo lunar el 20 de julio de 1969, se inclinó hacia atrás para tomar un casete que tenía grabada la canción. Así se consolidó la leyenda: la versión de Sinatra habría sido la primera en sonar en la superficie lunar. Beth OLeary, historiadora de la ingeniería espacial y coautora del libro de 2016 The Final Mission: Preserving Nasas Apollo Sites (La misión final: preservar los sitios del Apolo de la NASA) no tiene ninguna duda de que Fly Me to the Moon se escuchó en la Luna. Fue la primera música reproducida por cassette en la Luna, en la Tranquillity Base, por iniciativa de Buzz Aldrin. Nancy Sinatra dijo que la noticia de que su padre había sido escuchado en la Luna fue una de las mayores emociones de su vida. Pero este relato continúa. El regreso de la misión a la Luna de 1969, Estados Unidos y el mundo celebraron con alegría el regreso seguro de los tres astronautas: el mayor general Michael Collins había permanecido a bordo del Módulo de Comando y Servicio del Apollo 11 mientras Neil Armstrong y Edwin Eugeni Buzz Aldrin recorrían la superficie lunar, y fueron recibidos en casa como héroes el 24 de julio. Poco más de tres semanas después, los astronautas asistieron a una gran celebración en Houston, Texas. El padre de Aldrin, Edwin Eugene Aldrin Sr., estuvo presente; su madre no. La mujer que había nacido como Marion Moon (la inquietante coincidencia del nombre era algo que Aldrin describió como destino) se había quitado la vida en mayo de 1968. Según se informó, había estado ansiosa y deprimida por la fama inminente de su hijo. La celebración masiva en Houston por el regreso de los astronautas del Apolo 11 transformó la ciudad en un escenario festivo. Más de 250.000 personas llenaron las calles para recibir a los héroes, en medio de una lluvia de certificados lunares y billetes ficticios que dejaron la ciudad cubierta bajo más de sesenta centímetros de papel. Durante la ceremonia privada posterior al desfile, la voz de Frank Sinatra se convirtió en protagonista. Han llegado muy lejos, muchachos. Bienvenidos a casa. Estamos orgullosos de ustedes, declaró Sinatra antes de interpretar Fly Me to the Moon. La canción ya era parte del imaginario colectivo en plena carrera espacial. La interpretación generó una ovación inmediata. El vínculo entre Frank Sinatra y la misión lunar trascendió lo anecdótico. En una entrevista con la revista GQ en 2018, Quincy Jones relató el entusiasmo del cantante: ¡Tenemos la primera música en la luna, hombre! ¡La vamos a poner de nuevo en el show! Para Sinatra, la conexión con ese momento histórico era motivo de orgullo y también una oportunidad de potenciar el valor comercial de su emblemática interpretación. El estatus simbólico de Fly Me to the Moon El estatus simbólico de Fly Me to the Moon como emblema cultural quedó sellado cuando la NASA lo incluyó en la misión Apollo 11, y más tarde en el memorial de Neil Armstrong en 2012, confirmando la transversalidad del catálogo nacido de un estándar de cabaret neoyorquino a icono espacial y multimedial. La versión se consolidó como la lectura definitiva para la industria, desplazando centenas de adaptaciones anteriores, incluidas las de Julie London, Paul Anka y la instrumental que Joe Harnell llevó a las listas de éxitos en 1962. La cifra de crecimiento continuó en la década posterior: en 1995 ya existían más de 300 grabaciones del tema, marcando un estándar pocas veces alcanzado en el negocio editorial angloparlante. La resonancia de la canción no se limitó al circuito anglosajón ni al trazo discográfico. Su inclusión sistemática en películas y series como Wall Street, RoboCop, El diario de Bridget Jones, Sex and the City, Mad Men y Los Simpson, entre otras tantas producciones. Tony Bennett la incorporó en su repertorio desde la década de los noventa, eligiendo interpretarla en su icónico show MTV Unplugged de 1994 e incluso haciedo una parodia titulada Slimey to the Moon para el programa infantil Sesame Street en 1998. La primer interpretación pública de Fly to the Moon ocurrió en el Blue Angel Cabaret de Nueva York en la voz de Felicia Sanders, acelerando la circulación entre intérpretes de jazz y pop. Artistas como Chris Connor, Johnny Mathis, Nat King Cole, Portia Nelson, Nancy Wilson, Eydie Gormé y Peggy Lee grabaron la canción en los años cincuenta. Entre los hitos de adaptación, la cantante Connie Francis lanzó versiones en italiano (Portami Con Te) y español (Llévame a la Luna), ampliando la proyección internacional.
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