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» TN
Fecha: 02/04/2026 10:43
Es cierto, no hay una gran película sobre Malvinas, así como sí hay grandes libros. Cuesta encontrar, en la escasa filmografía sobre la guerra, equivalentes a Las Islas, de Carlos Gamerro, o Los Pichiciegos de Fogwill. Probablemente sea Iluminados por el fuego, de Tristán Bauer, la más destacable acerca de la terrible experiencia de los combatientes. O el documental Hundan al Belgrano, de Federico Urioste, sobre el marco histórico y las consecuencias de la guerra. En ese panorama, y al cumplirse un nuevo aniversario, Los vencedores, que estrena en el inminente BAFICI (viernes 17, domingo 19 y martes 21 de abril), aparece como un pequeño gran hito. Una película documental filmada en las islas Malvinas, nombradas como Falklands para los que la protagonizan. Un film hablada en inglés y abierto a la escucha y a la observación. Pablo Aparo, guionista y director, (La gente del río, El espanto), viaja a las islas para filmar un documental. Pero, como dice la sinopsis, lo que empieza como un retrato del conflicto se convierte en una inesperada historia de amistad con el enemigo. Uno de sus primeros encuentros con los locales es hostil. Se le hace saber que no gusta que un argentino esté ahí, filmando. Y siguen entrevistas a cámara de vecinos de Stanley, de distintas edades y ámbitos, algunos acaso funcionarios. Hasta que Pablo, al que no veremos sino apenas al final, decide ir al campo en busca de un tal Matthew, sobre el que le advierten. Y no conviene contar más porque Los vencedores, un título que entraña un cuestionamiento, pertenece al cine que merece ser visto. Una obra que se permite ser modificada por la realidad, que a pura y simple curiosidad, se desmarca de corpus de lo visto hasta ahora sobre Malvinas. Por algún motivo siempre me interesó lo que sucede con Malvinas, desde un profundo interés por lo que pasó y más que nada por la gente que está ahí, dice Aparo a TN. Siempre percibí a las islas por lo que vemos, por lo que nos cuentan, por los artículos, como un lugar gris y vacío. Y sentí que hay gente viviendo ahí y al menos me gustaría ir a conocerlos. Todas las películas que vi sobre la guerra son muy valiosas, pero son casi todas sobre la guerra y las experiencias de los excombatientes. No hay mucho intento, ni siquiera del lado británico, de al menos entender quiénes son los que están ahí, qué les pasa. Que esta primera entrevista suceda en la fecha sensible del 2 de abril obliga a ser cuidadosos, nadie quiere herir susceptibilidades. Pero la película, que quizá será compleja o polémica para algunos solo por el hecho de darles voz a esas personas, hablará por si sola. Acaso el tiempo transcurrido desde 1982 habilita el surgimiento de obras que traspasan algunas ideas, un patriotismo unívoco, como sucedió con la exitosa Campo Minado, de Lola Arias. Primero obra de teatro y luego película que registró un hecho inédito: una puesta creada en conjunto por excombatientes de uno y otro bando. Quise hacer un retrato de esa gente, conocer su punto de vista, dice Pablo. Empecé a entrar en lo que me contaban, ejercitando la escucha, tratando de entender y ver qué salía de todo eso. En lo que había visto, se contaba muy poco sobre el campo, la gente que representa cómo ellos originalmente estuvieron ahí, con la ganadería, en el medio de la nada, autosuficientes. Contactar con ellos fue más difícil, pero así di con Mat. Para mi sorpresa, con nuestras diferencias de carácteres, de idiosincrasia y muchas cosas, hay puntos en común muy importantes. Uno muy grande que descubrí con la amistad con él y la gente del lugar es esta idea conjunta de que la dictadura fue lo peor que nos pasó, en muchos sentidos, y a ellos también. Fui encontrando esa película: termina siendo una película final y fuertemente contra la dictadura. Como en el buen cine, hay una emoción que surge naturalmente en Los vencedores, y que perdura. La emoción de lo humano, que pide despojarse de prejuicios y anteojeras. Es un fuego en mi cabeza que no puedo apagar, dice Mat en una escena especial, íntima y cargada. Quizá sean muchos, de un lado y de otro, los que sientan algo parecido.
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