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  • Raúl Isabelino Martínez, veterano de Malvinas paranaense: Intentaron ocultarnos

    Parana » Uno

    Fecha: 02/04/2026 09:05

    Al cumplirse 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, Argentina conmemora a los 649 combatientes fallecidos y reafirma la soberanía. Raúl Isabelino Martínez, oriundo de Paraná, Entre Ríos, ex combatiente y mecánico de aviones en 1982, convirtió la pintura en su forma de expresar lo vivido a los 23 años, transformando recuerdos dolorosos en arte y memoria perdurable. Raúl Isabelino Martínez, veterano de Malvinas paranaense: "Intentaron ocultarnos" Raúl Isabelino Martínez, veterano de Malvinas de Paraná, relató en diálogo con UNO cómo transforma su experiencia de guerra en pintura y memoria. Martínez relató en diálogo con UNO que su paso por la guerra y los lazos con sus compañeros marcaron su vida: "Fue una parte muy importante de mi vida, porque fui a la isla a los 23 años. Ya estaba volando el Pucará; la Fuerza Aérea te prepara de joven para todo. En 1980 llegué a Reconquista y ya estaba volando como mecánico de a bordo. En 1982 nos sorprendió que íbamos a ser el único avión de la Fuerza Aérea que operaría desde las islas, principalmente por el diseño del avión. A tantos años de las islas, encontrarme con compañeros, pilotos, mecánicos y armeros se formó una hermandad. No éramos solo amigos, éramos hermanos. Pasamos frío, hambre y no sabíamos hasta cuándo íbamos a estar allí. Mi panorama se abrió cuando caí herido el 29 de mayo, y desde entonces mi guerra continuó en un catre de campaña. Recién en febrero de 1983 me dieron de alta y volví a Reconquista y a volar". Malvinas en los ojos de Raúl Isabelino Martínez Los años posteriores a la guerra estuvieron marcados por la falta de reconocimiento y dificultades para los veteranos. Martínez explicó que, durante mucho tiempo, la experiencia de Malvinas fue ignorada por el Estado: "Los primeros años fueron muy duros porque intentaron ocultarnos y hacer como si Malvinas no hubiera existido. Muchos soldados se enteraron tarde de la guerra y la atención del Estado llegó años después. Hoy, aunque la obra social no cubre todo y tenemos problemas de salud propios de nuestra edad, el reconocimiento se percibe en el pueblo y en los actos, pero seguimos peleando por Malvinas durante todo el año". A pesar de las circunstancias políticas, Martínez aseguró que su objetivo siempre fue recibir atención y reconocimiento sin importar el partido de turno: "Nosotros a todos, sea del color político que sea, les exigimos lo mismo: que nos atiendan y que se acuerden de nosotros. Depende de quién esté, tenemos más o menos incidencia". La pintura se convirtió en su refugio y su forma de expresar lo vivido. Martínez contó cómo el arte le permitió canalizar sus emociones: "La pintura fue mi cable a tierra. Tuve que pasar por momentos difíciles con psicólogos, y ellos me decían que debía dedicarme tiempo. En mi casa tengo mi lugar, y cuando estoy mal me voy a pintar. Paso horas pintando; el óleo no se seca enseguida, así que al día siguiente puedo reformar la obra. Tengo treinta cuadros que muestran la historia de Malvinas en tres partes: los seis primeros cuentan desde el primer avistaje en 1520 con la expedición de Magallanes, la llegada de los argentinos, el gaucho Rivero y Luis Bernet, la creación de la primera comandancia militar entre 1826 y 1829, y la expulsión de los argentinos en 1833. La segunda etapa muestra la recuperación de las islas y los preparativos de abril de 1982, y el último tramo se centra en los combates desde el 1° de mayo en adelante". Sobre uno de sus cuadros más recientes, Martínez explicó cómo refleja la realidad de la guerra y su experiencia personal: "Hay un cuadro que pinté hace dos semanas que representa algo de lo que la gente no habla: nadie quiere ir a la guerra porque sabe que puede haber muerte. En él hay dos caídos y un herido. En ese herido me siento representado porque caí herido de noche, con luna llena. Para mí, la pintura habla por mí y es muy significativa". Para él, mantener viva la memoria histórica y enseñar a las nuevas generaciones es un compromiso que no termina con los actos oficiales. Martínez reflexionó sobre la importancia de transmitir la experiencia a los jóvenes: "Nadie está preparado para una guerra, aunque haya ido a una escuela militar. Imaginate si nos ponemos a pensar en lo que está pasando en Ucrania o en el Medio Oriente: la gente civil también está sufriendo. Fui a escuelas, mostré mis cuadros y hablé con los chicos. Es fundamental que comprendan la historia y sepan que hubo argentinos allí. Cada recuerdo y cada conversación ayuda a mantener viva la memoria mientras podamos". Cada visita a una escuela, cada cuadro exhibido y cada relato compartido son para Martínez un acto de resistencia contra el olvido y un legado para quienes aún tienen que aprender la historia de Malvinas. Sus pinturas y palabras recuerdan que Malvinas no es solo una fecha en el calendario, sino una experiencia viva que sigue marcando a quienes la vivieron y a quienes escuchan su historia.

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