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» TN
Fecha: 02/04/2026 09:00
Mientras avanza la causa que investiga las presuntas fiestas con drogas robadas en hospitales, la Justicia allanó la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires y secuestró documentación clave en el caso. Del procedimiento, los efectivos se llevaron actas que confirman que hubo reuniones con los anestesiólogos involucrados, Hernán Boveri y Delfina Lanusse, y que el organismo brindó detalles a la Justicia sobre el contenido de esas conversaciones. Además, la Asociación figura como denunciante en la causa. De igual manera, informaron que siempre pusieron a disposición el material requerido. El allanamiento nos tomó por sorpresa, pero somos los que más queremos saber qué pasó. Apenas tomamos conocimiento, corrimos a la Justicia a denunciar, explicó el abogado de la asociación, Eduardo Gerome. Esta institución es denunciante. Es una investigación que está a cargo de la Justicia y, como denunciantes, vamos a poner a disposición lo que requieran, agregó. En el mismo sentido, previo señaló que solo pudieron brindar registros sobre reuniones que hayan tenido dentro de la institución, pero que no se indagó sobre la vida privada de cada profesional. A la par, se informó que el audio que se difundió no está involucrado en la causa todavía. Los imputados fueron separados del Hospital Italiano: el anestesista renunció y la residente tiene licencia psiquiátrica. Allanamientos a los imputados Durante los operativos, la Policía secuestró cajas con tubos de anestesia, jeringas, celulares y computadoras. Los dos profesionales quedaron imputados en la causa, que investiga cómo estos medicamentos salieron del Hospital Italiano y terminaron en manos de particulares. Todo comenzó en febrero, cuando Alejandro Salazar, anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y exresidente del Hospital Rivadavia, fue encontrado muerto en su casa. La autopsia determinó que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo. Junto a su cuerpo, la policía encontró medicamentos y una bomba de infusión, lo que encendió las alarmas en el sistema de salud. La investigación reveló que los fármacos que usó Salazar provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires. Allí, se identificó a Boveri y a Lanusse como presuntos responsables del robo y distribución de las drogas.
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