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  • Artemis II: aplausos y lágrimas en el despegue de la misión para regresar a la Luna y que lleva un nanosatélite argentino

    » Clarin

    Fecha: 01/04/2026 20:30

    Fueron algunos minutos tensos en los que todo Estados Unidos y buena parte del mundo contuvo la respiración, en medio de una enorme expectativa, durante la cuenta regresiva y un poco más allá porque el riesgo de que todo explote es crítico en los primeros 8 minutos. Tres, dos, uno ¡Lift off! (¡despeguen!), ordenó el centro de comando. El suelo tembló con la fuerza endiablada de los motores que lanzaban llamaradas. Y poco después llegaron los suspiros de emoción y los aplausos cuando la primera misión tripulada hacia la Luna en más de medio siglo despegó y ascendió sin contratiempos por el cielo azul de Florida este miércoles en una aventura extraordinaria: tres hombres y una mujer astronautas hicieron historia al iniciar la odisea de dar una vuelta alrededor del satélite de la Tierra, algo que no sucedía desde 1972, en un gran paso de Estados Unidos hacia una nueva era de la exploración espacial. La misión de la NASA, bautizada Artemis II, se gestó durante años y sufrió muchos contratiempos y demoras, pero finalmente pudo despegar a las 6.35 de la tarde, hora local, 19.35 hora argentina, desde el Kennedy Space Center en Florida, con un cielo despejado que permitió una ventana climática sin inconvenientes para la partida. Este viaje que durará 10 días marcará la primera vez que los humanos salen de la órbita terrestre baja en más de medio siglo, cuando tras la misión Apolo 17 de 1972 se abandonaron los viajes al satélite terrestre. También batirá el récord del Apolo 13 (1970) de la distancia que los humanos han recorrido en el espacio (400.000 kilómetros) y sentará las bases para un futuro alunizaje y exploración del espacio profundo. Bajo el potente sol de Florida, unas 250.000 personas pudieron presenciarlo en directo desde lugares cercanos al lanzamiento y hubo aplausos y hasta algunas lágrimas cuando el cuerpo de todos tembló con la fuerza de los motores al máximo. Periodistas, curiosos y familias enteras esperaron por horas en el lugar hasta que el inmenso cohete naranja y blanco se elevó por el aire con una estela de fuego, y luego fue desprendiéndose de motores y otras partes no esenciales para la travesía, en los primeros 8 minutos del despegue, que son los de mayor riesgo de accidente, según los expertos. Millones lo siguieron congregados en salones en EE.UU. y desde todo el mundo a través de una transmisión en vivo de la NASA. En la Argentina el lanzamiento también se vivió con expectativa: en otro hecho histórico, que confirma la capacidad del país para desarrollar tecnologías competitivas a nivel internacional, un nanosatélite bautizado Atenea, con desarrollo íntegramente nacional, se sumó a la misión estadounidense y viaja con los astronautas. Luego de someterse a una rigurosa selección y superar a más de 50 países que buscaban participar de la experiencia, solo cuatro lograron un lugar: Alemania, Arabia Saudita, Corea del Sur y Argentina. El desarrollo de Atenea fue una colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE); la Universidad de Buenos Aires; la Universidad Nacional de La Plata; la Universidad Nacional de San Martín; el Instituto Argentino de Radioastronomía y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la empresa VENG S.A. Atenea navegará en una órbita a 72.000 kilómetros de altura, una posición en la que no existen satélites. Esto permitirá medir la radiación existente, cuyos datos son vitales para estudiar su impacto en el organismo humano y también probar nueva tecnología que luego se podría aplicar, por ejemplo, en vehículos terrestres. También evaluará las comunicaciones con las bases terrestres desde esa lejana posición. En una transmisión de varias horas en vivo de la NASA se vio a los astronautas con sus inmensos trajes naranjas saludar a sus familiares y los técnicos antes de introducirse a la cápsula Orion, el pequeño habitáculo de unos 9 metros cúbicos en el que permanecerán al menos 10 días antes de volver a la Tierra. El equipo está compuesto por los astronautas estadounidenses Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto) y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, ambos especialistas. Es la primera vez que una mujer, un afroamericano y un ciudadano no estadounidense participan en una misión a la Luna. También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete lunar de la NASA, denominado SLS, diseñado para permitir que Estados Unidos regrese de manera recurrente a la Luna en los próximos años. La misión de Artemis II incluye circunvalar la Luna y por primera vez viajarán al lado oscuro del satélite antes de regresar a la Tierra. La cápsula Orion amerizará luego en el Océano Pacífico. La experiencia también incluye verificar que tanto el cohete como la nave espacial están en perfecto estado de funcionamiento durante la travesía, con la esperanza de allanar el camino para un regreso y un alunizaje en 2028. El objetivo a futuro es establecer en la Luna una base permanente que sirva como plataforma para una exploración más profunda y también la posible explotación de recursos valiosos como agua y Helio 3. A la vez, es un peldaño hacia Marte, donde podríamos tener la mayor probabilidad de encontrar evidencia de vida pasada, pero también es una piedra de Rosetta para entender cómo se forman otros sistemas solares", dijo la astronauta Koch en una conferencia de prensa el fin de semana. El lanzamiento del Artemis II marca un hito arriesgado, costoso (unos 107.000 millones de dólares) y técnicamente desafiante: la reapertura formal de la ambición humana de explorar el espacio profundo. Además, es una meta personal para el presidente Donald Trump, que busca que EE.UU. vuelva a pisar la Luna durante su mandato, que culmina en menos de tres años. Si bien desde hace años astronautas viven por meses en la Estación Espacial Internacional y existe una creciente industria espacial comercial que envía personas a una órbita terrestre baja, ir a la Luna es más peligroso. Significa ir más lejos y más rápido, confiando en hardware que nunca se ha usado para transportar humanos a ningún sitio, y mucho menos al satélite terrestre. En una era de contratos espaciales privados y comerciales, esta es una misión tradicional, basada en un cohete y cápsula de gran capacidad desarrollados por la NASA durante más de una década. El presidente Trump siguió con atención el lanzamiento. Por primera vez en más de 50 años, Estados Unidos regresa a la Luna!, posteó en su red social. Artemis II, uno de los cohetes más potentes jamás construidos, lanzará a nuestros valientes astronautas al espacio profundo, más lejos de lo que ningún ser humano ha llegado jamás". Poco antes de pronunciar un discurso sobre la complicada guerra en Irán, agregó: "Estamos ganando: en el espacio, en la Tierra y en todas partes, económica, militarmente y ahora, más allá de las estrellas", añadió el magnate. "Nadie puede competir! Estados Unidos no solo compite, domina, y el mundo entero nos observa. Las últimas palabras del comandante Glover a la prensa fueron "Los amo, chicos". En las horas previas al lanzamiento, los astronautas jugaron a las cartas, una tradición de la NASA para que los comandantes "quemen toda su mala suerte" antes de embarcar. Ahora hay que esperar que todo marche bien y los astronautas puedan regresar sanos y salvos. Estados Unidos. Corresponsal MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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