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Concordia » Diario Junio
Fecha: 01/04/2026 19:55
En el frío océano, Malvinas se hizo nostalgia, también Malvinas, con el tiempo, se hizo poesía; y el tiempo encendió más la llama del recuerdo. Pero tenemos en claro que no basta para la revolución frente a los usurpadores y sus lacayos serviles, solo podemos tener una respuesta: que Malvinas, como poesía, es la llama que alimenta la recuperación. Bebemos nuestras lágrimas en el recuerdo, comamos solo de nuestro pan, que de ese sudor amasado nacerá irredenta la lucha hasta el final Será la hora de los discursos de los militares abyectos, honrándose a sí mismos de la miserable entrega de sangre argentina, como salvavidas espurios de explicar lo inexplicable, nacido de su cobardía política. Malvinas fue la hora del sacrificio de sangre joven, cuando en las trincheras, volando buitres oscuros en forma de aviones, cuyo plumaje anglosajón envía solo mensajes de destrucción y muerte por doquier Luego el cielo refleja la luz de la sangre inocente derramada en los rostros de las víctimas, donde se aprecian los jirones de la historia mancillada En cada trinchera, en el fango, soldados adolescentes se preguntaban: ¿quién, cuándo y cómo me trajo a esta lucha? ¿quién y por qué me hicieron desertar de mi niñez? La guerra es una patria de siniestra catadura donde el dios de los ejércitos no retrocede nunca. ¡Honor eterno a nuestros soldados! ¡Viva la patria! Malvinas: tierra, patria, sangre y muerte adolescente A través de la historia se ha comprobado que las guerras son un retroceso civilizatorio, donde el homo sapiens, de la nacionalidad que sea, desata el gen animal para someter a otros de su misma especie. Eso sería una explicación antropológica. Pero se convierte en un hecho criminal cuando usurpadores de un poder que no les corresponde mandan a la hoguera de la guerra a quienes no habían elegido el camino de las armas para defender, como motivo principal, a jóvenes de sangre nueva que se convirtieron en víctimas del último manotazo del horror en busca de la supuesta legitimación de un poder de facto que ya había aniquilado a miles de ciudadanos en las mazmorras del horror.
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