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  • Inundaciones y complicaciones en el corazón productivo bonaerense

    » TN

    Fecha: 01/04/2026 14:49

    La última semana de marzo dejó una postal que se repite con mayor frecuencia en la región pampeana: lluvias intensas, concentradas en pocas horas, que alteran la dinámica productiva y exponen las limitaciones estructurales del territorio. En el centro de la provincia de Buenos Aires, localidades como Azul y Olavarría quedaron en el epicentro de un evento climático extremo que combinó altos milimetrajes con impactos inmediatos sobre el agro y la vida cotidiana. Leé también: Inundaciones bonaerenses: piden explicaciones por el freno en un tramo clave del Salado Entre el 28 y 29 de marzo, Azul registró 171 milímetros en un solo día, mientras que en Olavarría el acumulado alcanzó los 151 milímetros. Se trata de valores que rozan los máximos históricos para el mes y que, por su intensidad, generaron anegamientos tanto en áreas rurales como urbanas. Caminos intransitables, evacuaciones preventivas y dificultades logísticas fueron algunas de las consecuencias visibles en las primeras horas posteriores al temporal. Impacto productivo inmediato Desde el punto de vista agronómico, el efecto más inmediato fue la saturación de los suelos en una etapa clave de la campaña. Con cultivos que ya se encuentran en fases avanzadas, el exceso hídrico complica el ingreso de maquinaria a los lotes y retrasa las tareas de cosecha. A esto se suma el riesgo de pérdida de calidad en los granos, especialmente en aquellos que permanecen más tiempo expuestos a condiciones de alta humedad. El acumulado mensual también refleja la magnitud del fenómeno. En Azul, marzo superó los 300 milímetros, revirtiendo el déficit hídrico que había caracterizado al verano. Sin embargo, esta recomposición de los perfiles se dio de manera abrupta, generando un costo productivo significativo. En Olavarría, la situación fue similar, con registros muy por encima de lo habitual para esta época del año. Leé también: Lluvias desparejas complican la cosecha y abren interrogantes en la región núcleo El contraste con otras regiones del país vuelve a poner en evidencia la heterogeneidad climática. Mientras el centro bonaerense enfrenta excesos, provincias del norte como Chaco continúan con déficit de precipitaciones, agravado por temperaturas que superaron los 35 grados y elevaron la evapotranspiración. Este escenario dual complejiza la planificación agrícola y refuerza la incertidumbre. En paralelo, el fenómeno también tuvo repercusiones políticas. En la Legislatura bonaerense, la diputada Silvina Vaccarezza presentó un pedido de informes al Ejecutivo provincial para conocer el estado de la infraestructura hídrica y la respuesta oficial ante las inundaciones. El planteo refleja una preocupación creciente en torno a la recurrencia de eventos extremos y su impacto sobre el entramado productivo. Leé también: Lluvias desparejas pero claves: el agua llegó a la región núcleo y empieza a recomponer perfiles Productores y referentes del sector advirtieron que la situación varía según cada distrito, pero coinciden en que los mecanismos de asistencia suelen llegar con demoras frente a la velocidad con la que se desarrollan estos fenómenos. En zonas bajas o con problemas de drenaje, el agua permanece por más tiempo, agravando las pérdidas y dificultando la recuperación. De cara a los próximos días, los pronósticos anticipan nuevas precipitaciones por encima de lo normal en la zona núcleo, lo que podría profundizar los excesos en áreas ya comprometidas. Así, el cierre de la campaña queda atravesado por una variable que se consolida como determinante: la volatilidad climática. En ese contexto, las imágenes de caminos convertidos en ríos y campos anegados vuelven a instalarse como símbolo de una producción cada vez más condicionada por los extremos.

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