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» La Nacion
Fecha: 01/04/2026 12:29
Una periodista estadounidense fue secuestrada en pleno centro de Bagdad: hay un sospechoso detenido La reportera independiente Shelly Kittleson permanece desaparecida mientras las fuerzas de seguridad iraquíes intensifican la búsqueda; Estados Unidos apunta a una milicia proiraní y revela que la periodista había recibido amenazas en su contra - 4 minutos de lectura' BAGDAD.- El secuestro de la periodista Shelly Renee Kittleson en Bagdad volvió a poner en foco los crecientes riesgos para la prensa en Medio Oriente en medio de la escalada regional. La reportera independiente, con amplia trayectoria en Irak y Siria, fue capturada el martes por la noche en una calle de la capital iraquí y, hasta el momento, continúa desaparecida. Según informaron autoridades de Irak y Estados Unidos, Kittleson había sido advertida en reiteradas ocasiones sobre amenazas concretas en su contra en los días previos al secuestro. Incluso, funcionarios estadounidenses señalaron que el Departamento de Estado la contactó múltiples veces incluida la noche anterior para alertarla sobre el riesgo de ser atacada por milicias alineadas con Irán. La periodista, de 49 años, reside en Roma pero viaja con frecuencia por la región para cubrir conflictos. A lo largo de su carrera colaboró con medios internacionales como Al-Monitor, Foreign Policy, Politico y la BBC, con reportajes centrados en zonas de guerra como Afganistán, Irak y Siria. De acuerdo con Hussein Alawi, asesor del primer ministro iraquí Mohammed Shia al-Sudani, Kittleson había intentado ingresar a Irak el 9 de marzo desde Siria a través del paso fronterizo de al-Qaim, pero fue rechazada. Las autoridades le negaron el ingreso por no contar con un permiso de trabajo como periodista y por motivos de seguridad vinculados a la intensificación del conflicto regional, en particular la guerra con Irán y los ataques aéreos en el espacio iraquí. Posteriormente, logró entrar al país con una visa de entrada única válida por 60 días, destinada a ciudadanos extranjeros en tránsito. Llegó a Bagdad pocos días antes del secuestro y se alojaba en un hotel de la ciudad. El secuestro en plena capital El rapto ocurrió en una calle concurrida de la capital. Imágenes de cámaras de seguridad muestran a al menos dos hombres interceptando a la periodista y forzándola a subir a un vehículo. Según testigos, los secuestradores operaban con un convoy de dos autos. Las fuerzas de seguridad iraquíes iniciaron una persecución tras recibir la alerta. Durante la huida, uno de los vehículos volcó, pero los captores lograron trasladar rápidamente a Kittleson a un segundo automóvil y escapar. En el operativo, las autoridades lograron detener a un sospechoso, luego de que el auto que conducía se estrellara. El individuo está siendo interrogado, mientras continúan los esfuerzos para localizar a la periodista. Un funcionario de inteligencia iraquí, bajo condición de anonimato, indicó que las autoridades creen que Kittleson sigue retenida dentro de Bagdad y que cuentan con información sobre los secuestradores, aunque no dieron detalles adicionales. Sospechas sobre una milicia proiraní Funcionarios estadounidenses apuntaron a Kataib Hezbollah, una poderosa milicia iraquí respaldada por Irán, como responsable del secuestro. El grupo, sin embargo, no se atribuyó el hecho y el gobierno iraquí evitó confirmar públicamente esa vinculación. Kataib Hezbollah fue señalado en el pasado por secuestros de extranjeros y ataques contra intereses estadounidenses en la región. La milicia mantiene estrechos lazos con la Fuerza Quds de Irán y fue designada por Washington como organización terrorista. En las últimas semanas, la tensión aumentó con ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como acciones de milicias aliadas en territorio iraquí. En ese contexto, la embajada estadounidense en Bagdad había recomendado a sus ciudadanos abandonar el país. Antes del secuestro, funcionarios iraquíes ya habían alertado a sus pares estadounidenses sobre una amenaza específica contra Kittleson por parte de grupos armados proiraníes. Pese a ello, la periodista decidió continuar con su labor en el terreno. Desde Washington, el subsecretario de Estado para asuntos públicos, Dylan Johnson, afirmó que el gobierno cumplió con su deber de advertir sobre los riesgos y que trabaja junto al FBI para lograr su liberación. El caso generó una rápida reacción de organizaciones internacionales. El Comité para la Protección de los Periodistas instó a las autoridades iraquíes a intensificar los esfuerzos para encontrarla, mientras que la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios destacó su trayectoria en coberturas de alto riesgo. También el Club Nacional de Prensa calificó el secuestro como alarmante e inaceptable y recordó que atacar a periodistas constituye una violación grave de la libertad de prensa. Statement from @NPCPresident @MarkSchoeff on reports of American journalist Shelly Kittlesons abduction in Iraq: National Press Club (@PressClubDC) March 31, 2026 El gobierno iraquí aseguró que el caso es seguido de cerca por las agencias de seguridad e inteligencia bajo supervisión directa del primer ministro. Las fuerzas locales continúan con operativos para dar con el paradero de la periodista y capturar a los responsables. Agencia AP y diarios The Washington Post y The New York Times
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