01/04/2026 12:40
01/04/2026 12:34
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
01/04/2026 12:30
Gualeguaychu » Reporte2820
Fecha: 01/04/2026 11:00
Fotos: Argentina goleó 5-0 a Zambia en la despedida de su gente antes del Mundial La selección argentina necesitaba una respuesta y la encontró a tiempo. Después de la actuación opaca ante Mauritania, el conjunto dirigido por Lionel Scaloni despejó los interrogantes con una versión más reconocible, juego, goles y, sobre todo, con ese sentido colectivo que la posiciona como candidata natural a volver a conseguir el título de campeón mundial. En la noche que marcó la despedida de Lionel Messi del público argentino, el equipo dejó algo más que un triunfo: en el 5-0 sobre Zambia dio señales claras de que la base empieza a definirse y de que aquella deslucida presentación anterior fue, efectivamente, apenas un traspié que no puede repetirse. La tranquilidad del director técnico, que había sido crudo tras la victoria sobre Mauritania y había dejado en claro que no dudaría de hacer cambios pese a tener prácticamente definida la lista, explica en parte su conformismo. Derrotar como local a un rival que aparece 91° en el ranking FIFA es una obligación para una selección que llega al Mundial como favorita, pero que esta vez necesitaba una respuesta más convincente: un triunfo sin objeciones para recuperar la confianza y dejar atrás una actuación pálida y esos signos de relajación que tanto incomodan al entrenador y también a los hinchas. En un clima mucho más distendido que frente a Mauritania, sin la presencia de Claudio Tapia en el campo de juego y ante tribunas casi completas, el equipo entró rápidamente en partido y el gol tempranero desactivó toda preocupación. Sin pisar del todo el acelerador, pero con la necesidad de ganar con suficiencia para dar vuelta la página tras el mal trago del viernes, la selección mostró una cara distinta, tanto en la actitud como en el juego: sostuvo el ritmo durante los 90 minutos y no le dio margen de reacción a Zambia, en una noche que se vivió con otro ánimo, más cercano a uno de celebración que a uno de examen. La formación inicial de gala que planteó Scaloni, y que se proyecta para el debut del 16 de junio, ante Argelia, casi no mostró fisuras y le permitió al entrenador probar variantes para terminar de delinear la nómina. La novedad entre los titulares fue la presencia de Leandro Paredes en lugar de Rodrigo de Paul. El volante de Boca, que hoy parece sacar una leve ventaja sobre el mediocampista de Inter Miami, fue más que un 5 posicional: con la libertad y los espacios que concedió el rival, se adueñó del mediocampo, armó y distribuyó el juego, y también hizo pases largos, como en la acción del primer gol. Fue, tal vez, quien mejor aprovechó su oportunidad para meterse en la consideración con miras al Mundial, algo que ya ocurrió en Qatar 2022, aunque luego perdió su lugar. Lionel Messi, en su adiós, jugó suelto, disfrutó la noche y contagió al equipo en su hábitat y su rol natural: el de líder de una selección que ya no depende solo de él, sino que lo acompaña. A los 38 años, mostró chispazos de su talento y señales de que sigue vigente, que invitan a pensar en su presencia en el Mundial, pese a que la exigencia será otra. Levantó a la Bombonera con una pisada al inicio, asistió a Julián Alvarez para el 1 a 0 y, con un toque sutil de cabeza, dejó a un oponente en el camino para quedar de frente al área. Luego convirtió y también intervino en otro gol: le cedió un penal a Nicolás Otamendi, otro histórico del seleccionado que se despedirá después de la Copa del Mundo. Hoy, además de la clase, lo sostiene la experiencia: administró muy bien los esfuerzos ante un adversario físico, y hasta se animó a probar al arco desde detrás de mitad de cancha. Sin la explosión de otros tiempos, el 10 sigue viendo lo que otros no. La prueba es el tanto del 2 a 0: de espaldas al arco y con siete rivales en el área, se acomodó con un quiebre de cintura, buscó una pared con Alvarez y la devolución de la Araña lo dejó de frente al gol, en un ángulo algo cerrado para la mayoría, pero no para él. Si el partido con Mauritania había encendido las alarmas y provocado un cimbronazo interno por el nivel del equipo, el triunfo frente a Zambia barrió esas dudas. Sin perder de vista la jerarquía del contrincante, Argentina dio un salto en el juego y pudo conseguir más goles. En el banco, lo único que inquietó a Scaloni fue, justamente, la circulación lateral y la falta de cambio de ritmo para lastimar. Argentina, que tuvo 80% de la posesión de la pelota, avanzó más que lo que profundizó. Remató cuatro veces, y anotó cuatro goles (el restante fue en contra). El grito de dale campeón premió el juego de Argentina y reforzó la seguridad de un plantel que alcanzó la cúspide y que precisaba un triunfo sin atenuantes para encarar de mejor manera la recta final al Mundial. Fuente: La Nación
Ver noticia original