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  • Cómo ahorrar en traslados: tres claves para enfrentar la suba de los combustibles y gastar menos

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 01/04/2026 10:10

    Aunque la Argentina tenga Vaca Muerta y esté muy lejos de Medio Oriente, la crisis de energía que vive el mundo a causa del aumento del petróleo por la Guerra en el Golfo Pérsico inevitablemente está impactando en los costos, no sólo de los usuarios de automóviles particulares sino también en el transporte de pasajeros o cargas, e incluso en el servicio de autos con chofer a través de aplicaciones como Uber, Cabify o Didi. En el caso del transporte pesado, la evolución de la tecnología de los motores diésel que se utilizan en grandes camiones hace que la mayoría de los vehículos que circulan por las rutas en Argentina tengan que cargar Diésel Premium, justamente el combustible que más aumento de precio por litro tuvo en el último mes. Esta es una variable que las empresas de transporte no podrán evitar trasladar al costo de la operación de flete, tanto sea tercerizado como propio. El costo de tener auto propio Tener un automóvil insume muchos más gastos que el solo acto de comprar un vehículo, porque hay un costo de mantenimiento y un costo de uso. Dentro de este último rubro está el gasto en combustible, peajes y estacionamiento, que cuando se suma en una rutina diaria termina arrojando cifras elevadas que mucha gente no contempla. Una de las formas de evitar estos costos cuando los números suben más de lo que se puede pagar es parar el auto un tiempo y manejarse con transporte público, taxi o servicios de aplicación. Pero como el auto sigue generando costos de mantenimiento, después de un tiempo sin que mejore la situación, hay muchas personas que toman la decisión de vender su auto y comprar una moto o directamente dejar de tener un medio propio de movilidad. De hecho, en tiempos de crisis se suele dar la situación de una suba muy significativa en la venta de motos de 110 a 150 cm3, las más accesibles del mercado, y una reducción de la venta de autos 0 km. Es una ecuación que se repite, al menos en la Argentina, con la misma frecuencia de los momentos económicos complejos que se viven periódicamente. Pero quién no quiere llegar al extremo de desprenderse del auto, tiene algunas maneras de gastar un poco menos y, de esa forma, mantener acotado el presupuesto destinado a combustible. Dos métodos con el auto propio La primera medida es la más difícil de tomar, que es dejar el auto parado para viajes innecesarios o no urgentes. Diagramar un recorrido que permita hacer varias tareas con cada salida y no entrar y salir a cada rato por diferentes motivos ayuda mucho porque ahora varios kilómetros en el mes. Usar servicios de delivery, por ejemplo, permite bajar el costo de algunas salidas. La segunda modificación en las conductas es conducir más suavemente, que no significa necesariamente a menor velocidad, sino presionando apenas un centímetro el pedal del acelerador y esperar que el auto levante velocidad más progresivamente. Ir rápido de una esquina a otra más allá de dar una falsa sensación de ahorrar tiempo (que no se ahorra porque se frena nuevamente en pocos segundos), genera un consumo de combustible mucho mayor. Si se trata de un auto automático, ir con poco acelerador permite que el sistema funcione mejor porque el vehículo hará el cambio a una marcha más alta por sí mismo. Si es un auto con caja manual, la recomendación es usar la primera marcha solo para mover el auto y enseguida poner segunda y a mitad de cuadra tercera. Si se va a transitar por una avenida con velocidad constante, se puede ir en cuarta velocidad a 50 km/h sin problemas, pero siempre controlando que el acelerador no se hunda hacia el piso más de uno o dos centímetros. Usar autos de aplicación como alternativa La última medida es ajena al auto particular y puede funcionar en determinados viajes. Se trata de evaluar el costo de trasladarse con servicios de aplicación, porque más allá del consumo de combustible tienen un tipo de funcionamiento que puede bajar los costos a números menores que el de usar el auto propio. Como se sabe, las empresas que prestan estos servicios tienen tarifas diferenciadas de acuerdo a la demanda, por lo tanto, de acuerdo al horario. Si se pretende hacer viajes en horarios pico como los de ir al trabajo o al colegio de los chicos, que son horarios considerados de alta demanda, o si se va a un partido de futbol o un recital, que también lo son, probablemente la cuenta arroje un resultado a favor. Pero para viajes en horarios menos demandantes, la tarifa es más baja y puede ser más conveniente que usar el vehículo propio. Para saberlo, todas las aplicaciones tienen un modo de ver el precio que se va a pagar por un viaje, de modo tal que si conocemos la distancia a recorrer y el consumo de combustible de nuestro automóvil particular, se podrá establecer qué medio de transporte utilizar. Solo hay que simular el viaje y comparar resultados, teniendo en cuenta que un auto compacto, si no se conduce con extremo cuidado para evitar mayor consumo, puede promediar entre 6 y 8 kilómetros por litro, es decir unos $2.000 para esa distancia. En ese caso el auto particular probablemente será menos costoso que un servicio de aplicación, pero si hay peajes o distancias más largas, que incluyan mayor consumo de combustible, hacer la cuenta vale la pena.

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