Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Así murió Jesús: la historia detrás de una larga agonía provocada para que su sufrimiento sea más prolongado

    » Clarin

    Fecha: 01/04/2026 09:05

    Cuando llegaron al lugar llamado 'del cráneo', lo crucificaron junto con otros dos malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda. Lucas 23-33-34. Cuando la historia hace referencia a un fusilamiento, se analizan todas las causas históricas y políticas que rodean a ese fusilamiento. Sin embargo, nada se dice respecto al fusilamiento en sí mismo. ¿Por qué? Porque un fusilamiento es tan simple y común que no requiere ninguna explicación. Lo mismo sucede con esta cita bíblica donde simplemente dice lo crucificaron. ¿Por qué? Porque la crucifixión no requiere mayores explicaciones. Los romanos de entonces aplicaban esta pena muy frecuentemente. La crucifixión de Jesús, decidida por el procurador Poncio Pilato fue precedida por un intenso suplicio: los azotes del látigo. Los verdugos romanos sometían al reo al flagrum. Este era un instrumento de tortura constituido por un mango, con un número variable de tiras de cuero. Éstas tiras, en general dos o tres, tenían en sus extremos bolas de plomo o huesos de algún animal. Las tiras de cuero producían cortes en la piel. Por su parte, las bolas de plomo o huesos de los ex- tremos laceraban los tejidos en profundidad aumentando así el daño. Lesionaba así no sólo la piel y el paniculo adiposo que se encuentra debajo de ella, sino también el músculo y su cubierta tendinosa, la aponeurosis. El flagrum, como podrá comprenderse, fue concebido para producir intenso dolor y lastimar en profundidad. No solo producía dolor en cada latigazo, también hemorragia. Una antigua ley judía, citada en Deuteronomio 25, limita el número de azotes a un máximo de 40 para evitar el daño exagerado. Esta ley no contaba para los verdugos romanos. Ellos sólo limitaban los castigos ante el riesgo de muerte inminente, para así permitir que el ajusticiado llegara vivo a la cruz, para que su dolor y sufrimiento sea visto por todos. Otra agresión más importante que lo que habitualmente se supone es la fijación de una corona de espinas en la cabeza. El cuero cabelludo es una zona abundantemente irrigada e inervada. Es decir que se encuentran gran cantidad de vasos sanguíneos y nervios. Si asumimos que una corona de espinas debe estar bien fijada al cuero cabelludo como para que se mantenga en su posición, debemos considerar que las espinas deben ser muchas y estar profundamente insertadas. Cualquiera que se haya lastimado la cabeza podrá recordar la fuerte hemorragia que produce. Esto es debido a que los vasos sanguíneos mencionados, sean arterias o venas, tienden a sangrar mucho debido a que casi no hay tejido que lo rodee y detenga la hemorragia por efecto de compresión. Asimismo, en el cuero cabelludo se encuentran una gran cantidad de filetes nerviosos que conducen los estímulos dolorosos. La parte anterior del cuero cabelludo se encuentra inervada por ramas del nervio trigémino. Éste es un nervio muy sensible al dolor. Para darse una idea de la posible intensidad del dolor basta tener presente que el trigémino es el nervio que transmite el dolor de muelas, oído y córnea. La parte posterior del cuero cabelludo no se queda atrás, ya que está interrogada por el nervio occipital, cuyo estímulo resulta ser muy doloroso. Luego llegaría el momento de subir al reo a la cruz. Así los romanos debieron primeramente extender los brazos de Jesús sobre el patibulum, parte horizontal de la cruz que todavía estaba en el suelo y luego lo clavaron al madero. Con los brazos extendidos los clavos atravesarían las muñecas para fijar así sus manos al patíbulo. Los clavos no pasaban por la palma de las manos, porque estas no podrían sostener a un crucificado. A continuación clavarian sus pies a la pieza vertical de la cruz. Aquí un solo clavo atravesaría ambos talones para fijarlos a la madera. Las rodillas debían estar ligeramente flexionadas. De este modo Jesús podría apoyarse sobre el clavo de los pies en cada movimiento respiratorio y de tal suerte no moriría rápidamente y su sufrimiento seria aun mas largo. El intenso dolor disminuye la presión arterial por vía neurológica refleja. A esto se agrega la hemorragia de las lesiones en la espalda, los brazos, los pies y la corona de espinas. La taquicardia trata de compensar la hipotensión arterial y la hemorragia. El cuadro clínico configura un shock hemorrágico. La insuficiencia circulatoria disminuye el aporte de oxigeno a todo los tejidos, principalmente al cerebro, riñones, hígado y al propio corazón. También se asocia con un shock neurogénico debido a que el intenso dolor produce vasodilatación arterial con la consecuente hipotensión. El colapso cardiovascular se manifiesta en baja presión, piel pálida, fría y sudorosa. Los riñones ya no filtran , insuficiencia renal aguda. Se acumulan sustancias tóxicas en sangre. El shock circulatorio y la acumulación de sustancias tóxicas producen alteraciones neurológicas con un estado de alteración de la conciencia. Estupor, mareo y adormecimiento. El esfuerzo por respirar es intenso y dificultoso. Jesús debia literalmente pararse sobre el clavo de sus pies para poder respirar. La frecuencia respiratoria normal de 12 a 14 respiraciones por minuto debió haber llegado a unas 30 o 40 veces por minuto para compensar la falta de aire y la insuficiencia circulatoria. Con baja concentración de oxígeno en sangre y alta concentración de anhídrido carbónico se configura una situación tóxica que se visualiza por el color azul- violácio de los labios y los extremos de los dedos. La entrada de aire a los pulmones es cada vez más dificultosa y se configura así una condición de acidosis metabólica, con acumulación de acido en la sangre. Cuadro clínico: hemorragia, colapso circulatorio y neurogénico, disminución de la presión arterial, insuficiencia renal aguda, acidosis metabólica, taquicardia, arritmia cardiaca y en última instancia muerte por asfixia. Así murió Jesús hace más de 2000 años, a las 3:00 de la tarde de un día viernes Certificado de defunción: Paciente: Jesús Sexo: masculino Edad: 33 años Lugar de fallecimiento: Jerusalén Año: cero Día: viernes Hora: 3:00 de la tarde Motivo de fallecimiento: paro cardiorrespiratorio traumático Causa: asfixia por crucifixión Aquel día comenzó un nuevo calendario para la historia universal, un antes y un después de Jesús. Aquel día, para los creyentes, también comenzó una era de Fe. * El autor escribió el libro El estrés de Jesús (Ed. San Pablo) Sobre la firma Newsletter Clarín

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por