Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Pachu Peña: su trabajo con Pergolini y el abuso de un cura que calló por décadas

    » Clarin

    Fecha: 01/04/2026 07:30

    Con el primer cachet potente que cobró por una publicidad de AFJP, Pachu Peña compró una Harley-Davidson Fat Boy como la de Arnold Schwarzenegger en Terminator. Un cuarto de siglo después, maneja un scooter negro 350 cc. Mientras serpentea por la calle con su nave, le gritan "Richard Gere con inflación", o "El Gere del subdesarrollo". José María se ríe con las definiciones y provoca inmediatamente un efecto dominó: hace estallar a los otros y eso incrementa su propia carcajada. Un círculo vicioso del que no puede salir. Sin embargo, el rosarino es un tipo serio, tímido. No anda por la vida derrochando chistes. Más que artesano del chascarrillo, Peña es un traficante de la gestualidad. Frunce el ceño o eleva las cejas y eso le basta para ser letal, para que su casi millón de seguidores en Instagram reaccione como si le estuvieran haciendo cosquillas. Desde hace 30 años vive de su expresión facial y ahora supo reconvertir el negocio, amoldarse a las redes, redireccionar y ampliar el ecosistema y hacerse viral entre quienes no habían nacido cuando su humor era imperio en VideoMatch. "Hay muchos que me dicen 'te veo y me río, no tenés que hacer nada'. Pero yo trato todo el tiempo de hacer algo para provocar la risa, pienso personajes, no quiero que lo mío sea solo un gesto, sino me sentiría mal", admite a los 63, sorprendido por la expansión de su "consumidor". Él, que empezó llevando por los canales su material en VHS, ahora se descubre viral en recortes de Tik Tok. Con el algoritmo como aliado, Pachu intensifica cada vez más su marca personal, ampliando los formatos laborales tradicionales en los que se mueve: trabaja en Pop, junto a José María Listorti de lunes a viernes de 16 a 19 y en BTV tres veces por semana junto a Beto Casella (América). El otro ingreso económico viene por los sketch en eventos empresariales en los que junto a Pablo Granados se despachan con poesías personalizadas, o desempolva a su personaje "El alemán Jürguen". Podemos verlo bañándose junto a Pablo Granados y enjabonándole la espalda para promocionar un calefón. O desfilando desmesuradamente en el Festival de Música de Coachella. O posando gracias a la IA como uno de los hermanos Tarzani, de Chacarita, en la reedición de Deportes en el recuerdo. Sigue siendo un peón del humor, un remador sin verguënza al ridículo. En octubre irá de gira teatral por España, junto a Sebastián Almada con la obra Tertawa: Delivery de humor. En su plan de "reciclaje", Pachu también incluyó una revisión de su humor noventoso con límites a veces difusos. -¿Hubo una "reeducación"? -Veo en las redes viejas cosas que suben y digo: "¿Cómo podíamos decir o hacer esto?". Y bueno, también era una época de un vale todo en el humor. Después entendimos bien lo que es el respeto. Y ahí cambiamos. Una vez, por ejemplo, haciendo un evento privado, había un chiste que siempre funcionaba, hasta que una mujer me dijo: "eso es machista". Lo empecé a analizar, lo entendí y lo cambié por otro pavada. Antes no me daba cuenta porque las mujeres también se reían. -Sos muy serio... Entre lo que promocionás y lo que hacés en la vida real existe una brecha. -Soy serio y de perfil bajo. Muy tranquilo. No ando por la vida riéndome. A veces me piden la foto y me dicen: "Pero reíte". Y les digo que se queden tranquilos, me río para la foto. A veces estamos con Pablo (Granados), en un aeropuerto y nos dicen: "Che, en la tele son más divertidos". Y explicamos que no estamos haciendo payasadas todo el tiempo para llamar la atención. Somos como cualquier laburante. -Filmaciones, radio, TV, eventos empresariales y redes suman cinco trabajos. ¿Pasaste épocas de vacas flacas? -A ver... Soy un poco ansioso, siempre me gusta terminar el año sabiendo qué voy a hacer el otro. Sí hubo un año en que nos habíamos ido de Videomatch a Canal 9, hicimos La peluquería de Los Mateo con el gran Gerardo Sofovich, y después No hay dos sin tres. Pero cuando se vendió el canal quedamos a mitad de año afuera. Ahí no sabía bien para dónde correr, no estaba desesperado, pero me las rebuscaba haciendo shows. -¿Invertiste o hiciste malos negocios? En un momento armaron la productora La La La con Freddy Villarreal y Pablo Granados... -La productora la formamos cuando fuimos a Canal 9 y duró lo que duró el programa No hay dos sin tres. Se disolvió la empresa... Tal vez algún día pueda hacer inversiones, aunque es un poco tarde, ¿no? Antes y después de Tinelli "Pachuli" -luego Pachu- fue bautizado así de bebé, luego de que su madre viera una película en la que el niño le recordaba a su hijo. Rosarino (del 23 de agosto de 1962), los primeros años fantaseó con ser policía, obnubilado por las motos que recorrían sus pagos. "Estaba enloquecido con la policía motorizada, que manejaba Harley Davidson. Venían en grupo con ese sonido especial de la Harley y yo me quedaba paralizado, más por las motos que por otra cosa". Su vida laboral empezó antes de la mayoría de edad, como cadete en una casa de regalos empresariales de Rosario. Para entonces todavía jugaba al rugby. Las siguientes experiencias fueron en la tabacalera Nobleza Piccardo en la que manejaba las estadísticas de venta, y en el sector contable de una bodega que comercializaba Vino Toro. Para fines de los ochenta, cuando Pablo Granados lo buscó para comenzar lo que sería una sociedad del humor imbatible, Pachu era administrativo de una distribuidora de gaseosas. Saltó al vacío a pura intuición. -¿Cómo dejaste un empleo estable por lo que parecía una "locura" sin certezas? -Pablo tenía el programa de cable Propuesta joven, con Luis Rubio y otros chicos. Yo siempre los veía y me gustaba esa idea del humor. Un sábado salgo y me encuentro a Rubio en un boliche allá en Rosario. Le tiré un par de ideas y me preguntó si me animaba a hacerlas. Grabé, quedó en la nada, y un día en la distribuidora de bebidas me dicen: "Señor Peña, lo buscan". Era Pablo, que se había quedado solo. Largué todo y salió bien, no paramos de trabajar. Después radio, Macaferri & Asociados... Hacíamos letras en joda. Cada tanto algo nos entra por SADAIC (se ríe) con algún tema que hoy es medio cancelable, como Bombacha veloz. -¿Y se puede decir que antes de Tinelli tu otro "descubridor" fue Pergolini? -Fue un paso medio fugaz con Pergolini. Había venido el Teto Medina a Rosario y le hicimos una cámara oculta. A esa nota la editamos, vamos a Videomatch, o a lo que en realidad era su productora, en Florida y Viamonte, TM. Él justo salía, dijimos "mirá Marcelo, tenemos esto", y como estaba apurado no nos dio bola. Así que fuimos a la vereda de enfrente. Estaba Diego Guebel, mostramos los tapes de lo que hacíamos en Rosario. Y empezamos a trabajar en Hacelo por mí, los domingos a la noche. -¿Fantaseás cómo hubiera sido la historia de seguir trabajando con Pergolini? -Sí, tal cual, siempre lo pienso. Las elecciones, los caminos que te llevan a otro lado. Con él no estuvimos mucho, no llegamos al año porque Pablo lanzó el disco de Macaferri & Asociados a nivel nacional y la difusión de la discográfica se cierra con Telefe. Entonces Mario le dijo a Pablo: "No quiero que vayas a cantar al programa de Cris Morena y des vueltas por Telefe...". Dejamos el programa y tiempo después Pablo fue a cantar a Ritmo de la noche... Dejó los tapes de lo que hacíamos y a Tinelli le gustó. Al año siguiente me vine a Buenos Aires. -¿Cómo es tu relación hoy con Pergolini y con Tinelli? -Con Mario no teníamos prácticamente contacto en ese momento en el pasaje Gelly. La última vez que lo vi fue en Cariló, simpático, agradable, pero no le dije"¿Te acordás cuando trabajamos juntos?". Y con Marcelo, como siempre digo, lo quiero mucho, estoy muy agradecido, tengo muy buena relación con él. Hace mucho que no hablo...Ya va a salir de esta. O no sé, capaz que ya salió. Una confesión dolorosa Lejos está Peña de aquel que hace diez años admitía a los periodistas que estaba "destruido, hecho pelota". Por entonces pareció hundirse después de un confuso episodio en una carnicería que lo tuvo en la lupa de los medios. Corría julio de 2016 y una cámara de seguridad de un local de Martínez lo captó tomando 400 pesos que estaban sobre el mostrador. "Pedí disculpas inmediatamente, lo fui a devolver y me hice cargo del error", aclaró. Hoy prefiere borrar ese capítulo que se magnificó por el poder viral de las redes. Por estos días duerme poco Pachu, que además de sus ocupaciones diarias está a punto de filmar una miniserie en formato vertical (para celulares), una comedia junto a Eugenia Tobal. "Si no pudiera trabajar más de esto, qué se yo que haría. Sería bueno en Uber Moto", bromea el que a lo largo de su vida manejó media docena de vehículos motorizados de dos ruedas, la primera una Norton 500. Separado de Felicitas Isse Moyano tras 25 años de matrimonio, su escaso margen para el ocio está consagrado a sus cuatro hijos y a su nueva pareja, Paula Paparella, vinculada a la moda y de bajísimo perfil, con quien Pachu sale desde hace ocho meses. Dos de los Peña siguen de algún modo el camino de Pachu, entre los medios de comunicación y la actuación. Iñaki, el segundo de los cuatro hijos, es periodista deportivo y trabaja en la productora de Agustín Pichot, mientras que Olivia, de 20 años, estudia en la academia de arte de Cris Morena, Otro mundo. Fue en una iglesia de Rosario donde atravesó un doloroso episodio que recién años despues pudo poner en palabras con amigos. "Soy muy creyente, yo iba a misa a agradecer, tendría 17 años y el cura me invita a pasar al despacho", detalla. "Me dice: 'Veo que venís seguido. Pasá que te muestro unos libros que te pueden interesar'. Y como yo tengo el sí fácil, para no cortarle el rostro, entro. Me pongo a mirar los libros en un escritorio, el tipo viene de atrás y me abrocha y me aprieta, me abraza muy fuerte. Le digo: '¿Qué hacés, la c... de tu hermana'. No sé, le podría haber pegado una piña, qué sé yo. Agarré y me fui. No existía eso de denunciarlo a la policía, ni de pedir ayuda". -¿Te quedó dando vueltas ese hecho traumático? -No, lo tomé como diciendo que hijo de..., qué basura de persona y nada más. No es que tampoco lo tomé como algo normal, sino como algo desagradable, pero no se lo conté a nadie enseguida. - ¿Y cómo es tu relación con la Iglesia ahora? -Desconfío, creo mucho en Dios, en la Virgen, pero, habla el cura de un sermón o una charla, una misa y nada, no voy. Paso a veces por una Iglesia, si tengo tiempo, entro, rezo, agradezco y sigo viaje. Sobre la firma Newsletter Clarín Tags relacionados

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por