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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/04/2026 03:21
Este martes, se vivió un nuevo episodio de tensión en un colegio secundario, pero esta vez en la provincia de Córdoba. Un alumno de 12 años llevó a la escuela una pistola de aire comprimido dentro de su mochila y uno de sus compañeros dio aviso a las autoridades. Este hecho ocurrió tal solo un día después del ataque en una escuela de Santa Fe, donde un chico de 13 años perdió la vida. Eran cerca de las 11.30 de la mañana cuando un estudiante advirtió a las autoridades del establecimiento sobre la presencia del arma en poder de su compañero. El director de la institución se acercó al chico señalado, le pidió que abriera la mochila y confirmó la existencia del dispositivo. Tras corroborar la situación, la dirección de la escuela ubicada en Santa Rosa de Calamuchita, activó el protocolo institucional y dio aviso a la Policía local. Una patrulla llegó al lugar y procedió al secuestro de la pistola de aire comprimido y, posteriormente, se dio aviso a los padres del menor. Respecto a la información indicada por La Capital de Córdoba, fuentes oficiales aclararon que, a pesar de la circulación de versiones sobre una posible amenaza, el alumno no llegó a intimidar a ningún compañero. Según precisaron, el objeto permaneció guardado y solo fue mostrado a uno de los estudiantes. El caso se suma a otro episodio registrado el lunes en la Capital cordobesa, donde se incautó una réplica de pistola en circunstancias similares. Ambos hechos activaron los protocolos dispuestos para este tipo de incidentes en instituciones educativas. El autor del crimen ejecutó entre cuatro y cinco disparos, provocando además severas heridas en dos alumnos y cortes más superficiales en otros seis. La balacera se desató pasadas las 7 de la mañana, al grito de sorpresa. El ataque comenzó dentro del baño de la planta alta, de acuerdo con el relato de Axel, compañero de las víctimas y del agresor, a la prensa. Según la investigación, a cargo de Carina Gerbaldo, fiscal de menores de la Unidad Fiscal Rafaela y de la Unidad Fiscal San Cristóbal, y del fiscal Mauricio Espinoza, con asiento en la Unidad Fiscal de San Cristóbal; el tirador usó una escopeta del mismo calibre, perteneciente a su abuelo para cometer el ataque. El adolescente fue derivado a un centro de alojamiento para menores en Santa Fe, en donde permanece a disposición de la Justicia juvenil. La abogada Macarena Oroño, representante de la familia del acusado adolescente, ofreció detalles sobre el estado del menor y el marco legal del caso. La defensora indicó que su defendido enfrenta un proceso depresivo y que, según sus propias palabras, sentía que no encajaba y quería quitarse la vida desde hacía años. Oroño relató que uno de los abogados del equipo se entrevistó con el joven poco después de los hechos, pero, primero, el adolescente no pudo explicar con claridad lo sucedido: No pudo responder por qué hizo esto. Sentía vergüenza de hablar frente a la madre. No fue un ataque dirigido hacia una persona. Fue algo más relacionado a algún tipo de reacción psiquiátrica, psicológica, señaló la letrada. La defensa remarcó que, si bien existían antecedentes de autolesionesy el joven se hallaba bajo tratamiento psicológico, no había signos de violencia hacia terceros, una constante confirmada tanto por los padres como por los compañeros de clase.
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