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» Clarin
Fecha: 01/04/2026 00:24
Es el cáncer más frecuente en el mundo. Y el que más mata. Aunque su principal factor de riesgo se puede prevenir, el cáncer de pulmón representa uno de los desafíos más significativos en el campo de la oncología. Se llega tarde, porque hay muchos fumadores que fumaron años (y muchos jóvenes que están ahora empezando a fumar y vapear), pero se puede detectar precozmente y cambiar, para muchos de esos pacientes, un destino escrito. Prevención holística, lo llama Jens Vogel-Claussen, jefe del Departamento de Radiología del Charité. Habla para los periodistas en una recorrida por el impresionante sector de diagnóstico por imágenes del Virchow-Klinikum, uno de los cuatro campus que tiene en Berlín el Charité, el hospital universitario más grande de Europa y reconocido año tras año en posiciones top en los rankings de mejores centros de salud del mundo. Justamente este miércoles, Alemania comienza su plan nacional de screening de cáncer de pulmón. Esto significa que desde ahora lo cubrirá la seguridad social a quienes integren el grupo de riesgo. En el Charité, con las ventajas de ser un hospital universitario, el equipo de Vogel-Claussen arrancó hace un mes con este diagnóstico poco invasivo y de alta eficacia: una tomografía computarizada de baja dosis. Ampliaron la capacidad de atención en los 13 tomógrafos de última generación que tienen y establecieron un sistema fácil para sacar turnos. Ya tienen todo reservado hasta fin de año. El Ministerio de Salud alemán indicó el estudio para todas las personas que tienen entre 50 y 75 años y fumaron 25 años, o que dejaron de fumar hace menos de 10 años. Es el octavo país del mundo en incluir un plan nacional de cribado: hasta ahora, lo tenían EE.UU., China, Taiwán, Corea del Sur, Croacia, Polonia y República Checa, según relevó la Fundación Europea del Pulmón. No hay ninguno de América Latina. Tiene evidencia científica que lo respalda, y se sigue construyendo. El estudio NELSON, que empezó en Bélgica y los Países Bajos en 2003, y otro realizado en Estados Unidos demostraron que la tomografía puede detectar precozmente el cáncer de pulmón y por ende reducir la mortalidad. Y un equipo liderado justamente por Vogel-Claussen publicó en diciembre en The Lancet Oncology el estudio HANSE, del que Alemania tomó los lineamientos para la nueva recomendación. HANSE estimó una reducción del 20% de la mortalidad por cáncer de pulmón y del 6,7% por todas las causas. A diferencia de la radiografía de tórax, que sólo en el 21% de los casos detectó un tumor en el estadio I, el más temprano, la tomografía lo hizo en el 50% de los casos. El radiólogo trae el ejemplo de la mamografía para graficar lo que la tomografía puede significar para el cáncer de pulmón. Los números de casos de cáncer de mama se dispararon en Alemania cuando se estableció la obligatoriedad de la mamografía, pero la mortalidad se mantuvo estable. A diferencia de la mamografía, que es un método de screening de cáncer de mama cubierto por el sistema de salud al igual que el PAP para el cáncer de cuello de útero, en Argentina la tomografía de baja dosis no está indicada como método de tamizaje. Sin embargo, la recomendó la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria y en algunos centros médicos privados y públicos se están haciendo pruebas piloto. Una de las claves para que el sistema funcione está en la consulta médica. Estos potenciales pacientes con cáncer de pulmón no tienen síntomas, entonces hay que atajarlos antes. Por eso, en el Charité los médicos internistas están entrenados para detectar factores de riesgo en el consultorio y mandarlos a hacerse el estudio. El uso de la IA en el diagnóstico por imágenes Vogel-Clausse muestra diapositivas en una de las aulas del hospital universitario, donde trabajan más de 300 profesionales sólo en el área de Radiología. En ellas, se ven los nódulos que son un tumor. Y le sirven al experto para explicar la otra gran clave de por qué este sistema funciona: el uso de la inteligencia artificial, que por primera vez las autoridades regulatorias alemanas autorizaron para analizar las imágenes de una tomografía. Su colega Federico Collettini es de Roma, pero hace 15 años que está en el Charité. Explica a Clarín que desde que implementaron este sistema de screening, esa doble lectura de las tomografías que antes hacían dos radiólogos, ahora la arranca la IA: el algoritmo analiza las imágenes. El radiólogo hace una segunda lectura, es un curador remarca el especialista italiano. La decisión siempre es del radiólogo. Incluso un ojo experto puede perderse entre el 10% y el 15% de los nódulos que pueden ser relevantes para un tumor. La IA, trabajando conjuntamente con el médico, captura ese porcentaje. "Sabemos que la IA en estos campos controlados ahorra dinero y mejora la calidad al mismo tiempo, afirma el director de Radiología del Charité. Este gigante de la salud europea, al que vienen a atenderse pacientes de distintos lugares de Europa, mantiene alianzas estratégicas con distintos socios públicos y privados para expandir sus investigaciones (cuenta casi 780 ensayos clínicos). Entre otros, tienen acuerdos de cooperación con la Organización Mundial de la Salud, el hospital universitario Karolinska y el laboratorio Bayer, cuyas oficinas están en esta ciudad y organizó la recorrida con periodistas de América, Europa y Asia. Justamente, ahora está ampliando la investigación para que los algoritmos ayuden a indagar en qué más muestra la tomografía de baja dosis y lograr mejores diagnósticos en calcio en las arterias coronarias (un predictor de riesgo cardíaco) enfisema y osteoporosis, entre otras enfermedades. Y volviendo al cáncer, ¿podrá la inteligencia artificial mejorar también el diagnóstico de los tumores mamarios? Nos estamos moviendo hacia eso, agrega el especialista alemán, y concluye: El futuro es el radiólogo con la IA. AS Sobre la firma Newsletter Clarín
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