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  • Argentina goleó 5-0 en un amistoso que le quedó demasiado chico - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798

    Concordia » Cadena Entrerriana

    Fecha: 31/03/2026 23:14

    Con Thiago Almada como figura descollante y un Messi generoso que le cedió un penal a Otamendi, la Selección despachó a un rival sin equivalencias. Un triunfo que sirve para las estadísticas, pero que por momentos careció de ritmo competitivo. Hay partidos que, más que una medida futbolística, parecen un entrenamiento con público. Argentina le ganó 5 a 0 a un rival que jamás opuso resistencia, en un encuentro donde la diferencia de jerarquía fue tan abismal que la Selección se permitió el lujo de «caminar la cancha». Aunque los técnicos siempre encuentran valor en estos ensayos para probar variantes, el trámite por momentos rozó lo soporífero debido a la displicencia lógica de quien se sabe infinitamente superior. Un monólogo de tenencia y pases atrás El marcador se abrió rápido, apenas a los 3 minutos, gracias a Julián Álvarez. Sin embargo, tras el grito sagrado, el equipo entró en una meseta de «fulbito»: lateralización excesiva, pases hacia atrás y una lentitud cansina que durmió a la multitud. Solo los arranques de Nahuel Molina por derecha y la visión de Thiago Almada por izquierda intentaban romper la monotonía de un primer tiempo que Argentina dominó con un 80% de posesión, pero sin profundidad. Sobre el cierre de la etapa inicial, apareció el «10». Lionel Messi, tras una pared precisa, encontró el único resquicio entre el arquero y el palo para marcar el 2-0 y despertar a las tribunas antes del descanso. El gesto del capitán y la irrupción de Almada El complemento trajo mayor verticalidad. Apenas iniciado, Almada el mejor de la cancha fabricó un penal que derivó en la imagen de la noche: Messi llamó a Nicolás Otamendi para que lo ejecutara. El defensor, que transita sus últimos pasos con la Albiceleste, definió con categoría para el 3-0. Un gesto de liderazgo que vale más que el gol mismo. Lionel Scaloni movió el banco y refrescó el esquema. El ingreso de Valentín Barco (esta vez como volante interno) y de Nicolás González (como lateral) le dio otra dinámica al equipo. El cuarto gol llegó tras una triangulación entre Almada y el «Colo» Barco, que terminó con un desvío en contra de Chanda. Sobre el final, Barco selló el 5-0 definitivo tras otra asistencia quirúrgica de Messi. Conclusiones de un trámite liquidado Argentina mejoró su imagen en el segundo tiempo, abandonó el trote cansino y buscó el arco de enfrente con más hambre. Se destacó la frescura de Thiago Almada, consolidado como una pieza de recambio vital, y la vigencia de un Messi que jugó los 90 minutos administrando energías pero siendo determinante en cada toque. ¿Sirven estos partidos? Para el rodaje grupal y el homenaje a referentes como Otamendi, seguramente sí. Para el análisis táctico riguroso, queda el sabor amargo de un rival que no exigió ni una sola vez a la defensa campeona del mundo. Argentina ganó caminando, en el sentido más literal de la palabra. Las claves del 5-0: - La Figura: Thiago Almada. Rompió el molde con gambeta y verticalidad cuando el partido era aburrido. - El Gesto: Messi cediéndole el penal a Otamendi para que el «General» tenga su ovación. - La Pizarra: El uso de Valentín Barco por adentro y Nico González como lateral izquierdo. - La Deuda: Mayor intensidad en el manejo de la pelota durante los tramos de dominio absoluto para evitar la previsibilidad.

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