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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 31/03/2026 23:11
Desde respuestas inusuales a gestos inesperados, Darío Barassi vive todo tipo de situaciones en Ahora Caigo (Eltrece). En ese marco, este martes, el conductor sorprendió con su característico humor al abrir la puerta de su intimidad y contar la ayuda que recibió de su esposa. Barassi compartió ante las cámaras que, tras padecer un grano en una zona íntima, optó por hablarlo abiertamente con la audiencia y se animó a bromear junto a su compañera de programa sobre su esposa, Luli Gómez Centurión, quien, según sus palabras, se encargó de la extirpación. Muy generosa, mi mujer procedió a hacer la extirpación del objeto. Pobre, la verdad. Igual yo tengo muy buena cola, expresó el conductor, revelando la zona de la que hablaba. Como si fuera poco, la figura de la televisión sumó: Y aparte con los pelos me escribí Luli. No es la primera vez que Barassi lleva situaciones personales o temas delicados a la pantalla. Semanas atrás, durante un diálogo con un participante, el conductor abordó espontáneamente el asunto de la depilación. Notó que el joven tenía las cejas prolijas y le preguntó si se depilaba. Tras una respuesta afirmativa, el actor indagó a fondo sobre otros métodos y, con gestos, se refirió también a la zona de la cola. En ese contexto, el conductor confesó que acude a profesionales para quitarse el vello de esa parte de su cuerpo y también reveló que se somete a depilación definitiva en la espalda. Si bien el momento lo incomodó, recurrió al humor para cambiar de tema y suavizar el ambiente, manteniendo su sello personal y provocando las risas del estudio. En otra oportunidad, Barassi también abordó cuestiones médicas relacionadas con su salud sin perder el tono descontracturado. Días atrás, el conductor interrumpió al participante Caio al ver que sacaba algo del bolsillo y le dijo con ironía: Pensé que iba a sacar un arma. Luego, Darío comenzó la profunda reflexión: ¿Vos sabés que siento que voy a morir así con un disparo en el programa? La gran Joker". El conductor abrazó al concursante, oriundo de San Juan, y deseó que ganara el juego. En un episodio anterior, después de conversar con una participante llamada Patricia, quien contó que su esposo trabaja en el transporte de óbitos, el diálogo derivó en el tema del velorio. Barassi le hizo un pedido a su compañera Luli Latorre: No dejes que me lleven en una bolsa. Te lo pido, por favor. En ese momento, el conductor expresó su opinión sobre la despedida: Que la gente me llore a los gritos, que me vea ahí muerto y que me toque. No en una bolsa. Maquíllenme un poco, traje que me adelgace y sáquenme pelos del pecho, no quiero que la gente diga que era peludo. A través de estas intervenciones, el conductor recurre al humor para abordar asuntos que suelen tratarse con seriedad. De esta manera, fortalece el vínculo con el público tanto en televisión como en redes sociales. El humor de Barassi también surge al hablar de temas de salud. En marzo, el conductor contó a sus seguidores que se encontraba atendido en el sanatorio Mater Dei y que debió someterse a un bloqueo por un intenso dolor en el ciático. Aclaró varias veces que no, nada grave, nada grave, y le restó importancia al procedimiento médico. El presentador explicó: Me hacen un bloqueo ahí en el ciático. Los que están viendo el programa se van dando cuenta que estoy rengo... Tuve un golpe fuerte ahí en la cola... y se me desajustó el ciático, así que bueno, tuvimos que hacer un bloqueo ahora. Agradeció al personal del centro sanitario por la atención recibida. Al terminar esa jornada, Barassi relató una situación inesperada en su camarín. Apenas concluyó la intervención médica, conservó el humor y, todavía bajo los efectos de la medicación, contó una situación insólita ocurrida el día anterior: Ayer estaba en mi camarín y, una vez que termino el programa, me quedo ligero de ropa, en ropa interior y una remera. Fui al baño, me senté tranquilo a hacer mis necesidades y después me distraigo con el celular, canto, vocalizo, mando mensajes, hago una transferencia, subo contenido... Me puedo quedar en el baño sentado cuarenta minutos. La anécdota resultó aún más incómoda cuando, en plena distracción, una empleada de limpieza ingresó al baño: Escucho un ruidito de una puerta, como un (imitación de puerta). Ah, no es nada. De repente levanto la mirada y la chica que tenía que limpiar el camarín me mira y hace Oh y yo la miro y hago Oh. Nos quedamos cinco minutos tiesos. No entiendo por qué ella no reaccionó y no se fue y por qué yo no reaccioné y cerré la puerta del baño. Pero fue un momento muy incómodo. Desde bromas sobre la muerte hasta relatos médicos y situaciones embarazosas tras bastidores, Barassi mantiene su conexión con la audiencia a través de un humor autocrítico, incluso al abordar temas delicados.
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