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» Clarin
Fecha: 31/03/2026 21:58
Podría escribirse una novela sobre los códigos y las formas de la corrupción en el fútbol (por ahora supuesta, aunque para los futboleros ya no quedan dudas) con los chats que trascendieron entre Juan Pablo Beacon, mano derecha de Toviggino, y un grupo de árbitros. "Juan Pablo, laburé una banda. Jugó mal Tigre", escribió Luis Lobo Medina luego del empate en tres entre Tigre y Mitre de Santiago del Estero, en 2021."Dejaste todo hermano, tranquilo que esas cosas se ven. Mi amigo está muy conforme", le responde Beacon. Laburar una banda para Lobo Medina implicó amonestar a un futbolista de Mitre a los 3 minutos de juego y expulsarlo a los 26. Y más tarde cobrar un penal a favor de Tigre, que peleaba por ascender a Primera. "Ahora que me banquen porque Racing me borra... avisale a Pablo", busca apoyo Fernando Espinoza después de la derrota de Racing frente a Arsenal, también en 2021. A esta altura no hace falta aclarar quién es Pablo. Espinoza también escribe: "No es tiro de esquina", recortando la jugada en la que llegaría el gol del triunfo de Arsenal. Remarca su intervención tramposa como una muestra de orgulloso deber cumplido ante el jefe. "Si yo te hablo, ya sabés de dónde viene", chapea Beacon con el árbitro Adrián Franklin, que muestra su obediencia, inclinándose: "Claro que sí... siempre al pie del cañón". De los mensajes se desprende un modus operandi muchas veces comentado en voz baja pero que ahora asoma en toda su profundidad. La corrupción en la AFA no era (el pasado no significa que se haya superado) una cuestión de equipos grandes y chicos, sino de favores y deudas que se recibían y se pagaban según la circunstancia. Por eso Tigre es beneficiado contra Mitre de Santiago del Estero, la provincia de Toviggino, y ahí aparece en segundo plano la silueta de Sergio Massa, jefe político del santiagueño. La lógica del "mañana te toca a vos" es la que explica la complicidad, en la derrota y en la victoria, de decenas de dirigentes que acompañaron en silencio. Hay que dejarlo claro: cómplices de la corrupción. También se advierten las jerarquías: el que pedía y luego evaluaba "el trabajo", el que quedaba "conforme" era Pablo. Era (es) Toviggino. No aparece, al menos por ahora, Tapia en las menciones. Su ausencia también concuerda con un secreto a voces: del trabajo sucio en los arbitrajes se ocupaba el tesorero. Finalmente, no se trataba de una excepcionalidad, de un mecanismo ocasional, sino de una rutina de cada fin de semana y en todas las categorías. La afirmación de Franklin, "siempre al pie del cañón", describe un engranaje continuo de pedidos recurrentes. La descripción sirve para ratificar la existencia de una organización con jefes, secuaces y subordinados. Es importante recordarlo en estos días en que el foco judicial ilumina las acusaciones por falta de pago de impuestos y aportes desde la AFA, en todo caso un delito ajeno al desarrollo de las competencias. Todo forma parte del mismo círculo de millones de dólares desviados, pero en la degradación del fútbol argentino participaron, por acción o por mirar hacia otro lado, muchos más que Tapia y Toviggino. No son inocentes las decenas de dirigentes que aceptaron la corrupción arbitral a cambio de una promesa de favor futuro. En algún momento, sino la Justicia, los clubes, los hinchas y el país futbolero deberá cobrarles esa cuenta. Sobre la firma Newsletter Clarín
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