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  • Artemis II: qué puede fallar en la misión a la órbita lunar y cómo se prepara la NASA para minimizar riesgos

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    Fecha: 31/03/2026 19:09

    Artemis II será la primera misión tripulada del programa de la NASA que busca llevar otra vez astronautas a la órbita lunar. Justamente por eso, será la prueba real de sistemas y naves que hasta ahora no volaron con personas. La propia agencia espacial definió esta misión como fundamental para demostrar que Orion puede sostener a una tripulación en el espacio profundo y permitir que los astronautas practiquen operaciones necesarias para el alunizaje de Artemis IV en 2028. El principal punto de atención está en un problema que dejó Artemis I. La Oficina del Inspector General de la NASA advirtió que esa misión reveló anomalías en el escudo térmico de Orion. Resolver este tema fue clave para el éxito de Artemis II y la seguridad de la tripulación. El escudo térmico, el riesgo más sensible Cuando Artemis I llegó a la Tierra después de sobrevolar la Luna en 2022, la NASA identificó más de 100 puntos en los que el material ablativo del escudo térmico de Orion se desprendió de una manera no prevista durante la reentrada. En ese descenso, la nave alcanzó velocidades cercanas a 40.000 kilómetros por hora y soportó temperaturas de casi 2700 grados. Según los informes de la agencia, ese comportamiento inesperado del material genera el riesgo de que el escudo no proteja de forma suficiente a la cápsula y a la tripulación en futuras reentradas. Además, si el mismo problema se repitiera, podría provocar la pérdida del vehículo o de la tripulación. Leé también: Artemis II: cuándo y cómo ver en vivo el lanzamiento de la misión de la NASA que llevará astronautas a la Luna La NASA ya informó que la causa de la pérdida inesperada de material durante la reentrada de 2022 fue encontrada y concluyó que la cápsula puede volar con tripulación de forma segura en la próxima misión, siempre que regrese con un perfil de reentrada ajustado. Lanzamiento y escape de emergencia Además del problema ya conocido del escudo térmico, Artemis II tiene otros frentes de riesgo que también podrían comprometer la misión si algo no sale como está previsto. Uno de los primeros puntos sensibles está en el despegue y el ascenso. Si surge una anomalía en esos minutos iniciales, Orion depende de su sistema de aborto de lanzamiento para separar a la tripulación del cohete con rapidez. Lo que puede fallar en esa fase incluye pérdidas parciales o totales de propulsión, pérdida de control del vehículo o fallas de sistemas, ya sea en el propio lanzador o en la nave, que impida alcanzar la órbita de forma segura. Radiación solar y comunicaciones en espacio profundo En marzo de 2026, la NASA explicó que equipos especializados siguen la actividad del Sol antes y durante la misión para reducir la exposición de la tripulación a la radiación solar. Orion llevará seis sensores dentro de la cabina y cada astronauta usará dosímetros personales. Si los niveles aumentan, la nave puede emitir alertas y la tripulación tiene procedimientos para reaccionar. Las comunicaciones también forman parte de la lista de puntos delicados. La NASA ya prevé un apagón de comunicaciones de unos 41 minutos cuando Orion pase detrás de la Luna, una interrupción planificada porque el satélite bloqueará la señal con la Tierra. Eso no sería una falla en sí misma, pero obliga a que la red de seguimiento y los sistemas de la misión estén preparados para recuperar la señal y priorizar datos críticos apenas la nave reaparezca. Leé también: La NASA alertó por una tormenta solar que podría afectar la misión Artemis II La inyección translunar La inyección translunar será una de las maniobras más delicadas de Artemis II. Ese encendido es el que colocará a Orion en trayectoria hacia la Luna y, al mismo tiempo, marcará un punto de no retorno operativo para la tripulación. A partir de ahí, la misión dejará de moverse en un entorno relativamente cercano a la Tierra y pasará a una fase de mayor exposición, con varios días por delante en espacio profundo y con menos margen para corregir cualquier inconveniente. La reentrada a velocidad extrema La reentrada será una de las etapas más violentas de toda la misión. Orion deberá regresar a la atmósfera terrestre a velocidades cercanas a 40.000 kilómetros por hora, en una fase que concentra exigencia térmica, estructural y operativa. En ese tramo, cualquier falla en la protección de la nave o en la secuencia de descenso puede transformarse en un problema crítico, porque se trata de uno de los momentos de mayor estrés para todo el sistema. Leé también: Viaje a la Luna: la diferencia clave entre Artemis II y las Apolo de los 70s que agradecen los astronautas El factor humano Artemis II también pondrá a prueba a la tripulación: pasar unos 10 días en espacio profundo implica mantener altos niveles de concentración, coordinación y capacidad de respuesta en un entorno aislado, exigente y de mucha presión. A la demanda técnica de la misión se suman el desgaste físico, la carga psicológica del aislamiento y la necesidad de operar con precisión en cada etapa del vuelo. Por eso, además de evaluar la nave, Artemis II funcionará como una prueba de resistencia humana en condiciones extremas.

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