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  • Cómo se construyó Atenea, el satélite argentino que viaja en la misión Artemis II de la NASA

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 31/03/2026 16:14

    La comunidad científica argentina celebra un logro sin precedentes: el microsatélite Atenea participará en la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado al entorno lunar en más de medio siglo. El lanzamiento, previsto para este miércoles 1 de abril de 2026 desde el Centro Espacial Kennedy, posiciona a Argentina en la vanguardia de la exploración espacial y confirma la capacidad del país para desarrollar tecnologías competitivas a nivel internacional. El desarrollo de Atenea representa el fruto de una colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), junto con la empresa VENG S.A. El proyecto fue seleccionado por la NASA entre propuestas de casi 50 países, de los cuales solo cuatro lograron un lugar en la misión: Alemania, Arabia Saudita, Corea del Sur y Argentina. A partir de la firma de Argentina de los acuerdos Artemis con la NASA, se invitó a todos los países firmantes a presentar proyectos espaciales que acompañen la misión espacial. De los 61 países participantes, solo cuatro quedamos seleccionados para llevar cargas útiles como un micro satélite. Entre los requisitos, hubo que cumplir los estándares de seguridad extremadamente estrictos que exige la NASA para no poner en riesgo una misión tripulada como esta, explicó a Infobae, Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA. El satélite Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones de aproximadamente 30 x 20 x 20 centímetros. Su desarrollo fue íntegramente nacional y su objetivo principal es operar a 70.000 kilómetros de distancia de la Tierra, estableciendo una comunicación directa con estaciones de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba. La misión pone a prueba la robustez de las comunicaciones y la recolección de datos en un contexto de alta exigencia técnica, ya que Atenea será desplegado poco después del lanzamiento, cuando el módulo Orion Stage Adapter se separe de la nave principal. Un laboratorio argentino en el espacio profundo La misión Artemis II, que orbitará la Luna con una tripulación internacional, marcará la primera vez desde 1972 que humanos se acercan tanto al satélite natural. Atenea acompaña esta travesía como parte de la carga secundaria, en un entorno donde la validación tecnológica es prioritaria. Estoy muy involucrado en este proyecto y en el conocimiento de la ingeniería espacial con la que se trabajó para su desarrollo, ya que toda mi vida trabajé en comunicaciones satelitales. Y desde hace tiempo, en la UBA, empujamos distintos proyectos espaciales, como ASTAR, nuestro primer microsatélite, además de colaborar con otras misiones de Conae, la agencia espacial argentina, precisó Martínez. El decano de FIUBA agregó que, a partir de los acuerdos Artemis que la Argentina firmó con la NASA en 2023, surgió la posibilidad de participar de la misión Artemis II mediante el desarrollo de un microsatélite. De las decenas de países convocados fueron seleccionados solamente cuatro naciones para subirse al cohete con destino a la órbita de la Luna y Argentina fue uno de ellos, junto a Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita, lo que implica un gran orgullo y reconocimiento de la NASA para el ámbito espacial y educativo de nuestro país, sostuvo Martínez. Y añadió: La novedad del microsatélite Atenea será que navegará el espacio en una órbita terrestre a 72.000 kilómetros de altura, una posición en la que no existen satélites, ya que los más lejanos están ubicados en una órbita geoestacionaria a 36.000 kilómetros de altura. Esta posibilidad nos permitirá medir la radiación existente, cuyos datos son vitales para estudiar su impacto tanto en el organismo humano como también en distintas partes sensibles del satélite, como la electrónica". Según detalló, Atenea también medirá el sistema GPS desde una altura inusual y probará nueva tecnología que luego se podría aplicar, por ejemplo, en vehículos terrestres y evaluará las comunicaciones con las bases terrestres desde esa lejana posición. Para la humanidad, el experimento que realice Argentina será muy importante. La información será transmitida a las antenas de Conae y a otras estaciones en el mundo. Esta misión representa un gran avance para el país, para la Conae, para las empresas participantes y las facultades que ensamblaron el microsatélite. Todos los alumnos y profesores sienten un inmenso orgullo por llevar un pedacito de Argentina en una misión a la Luna, concluyó Martínez. Fernando Filippetti, director del Proyecto ASTAR y responsable de FIUBA para ATENEA, remarcó que uno de los principales objetivos del diseño y la puesta en órbita de estos satélites es la validación tecnológica; es decir, probarlos en condiciones reales, tanto en lo referido a componentes como a recursos y procedimientos. El profesor precisó que los desafíos técnicos de Atenea incluyen la medición de niveles de radiación en órbitas bajas y profundas, el análisis del comportamiento de componentes electrónicos bajo condiciones extremas, la evaluación de señales de navegación GNSS (GPS, GLONASS y Galileo) a altitudes superiores a la constelación y la validación de enlaces de comunicación de largo alcance. Por su parte, Dario Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, afirmó: Cada proyecto de ingeniería fortalece nuestras capacidades tecnológicas, forma recursos altamente calificados y nos vuelve un proveedor confiable para la nueva economía espacial. El despliegue de Atenea será seguido por una activación autónoma y la posterior verificación de todos los subsistemas. La estabilización de la orientación y el comienzo de la transmisión de telemetría permitirán a las estaciones terrestres recibir la información más lejana jamás lograda por un microsatélite argentino. La operación implica ensayar capacidades de seguimiento, recepción, procesamiento y gestión remota de datos, en un escenario técnico de alta complejidad. Atenea también probará sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación, además de recopilar datos GPS para optimizar maniobras en órbitas de transferencia geoestacionaria. El satélite evaluará el rendimiento de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs), dispositivos optoelectrónicos de alta eficiencia que encuentran aplicaciones en comunicaciones, sensores y pantallas avanzadas. Estas tareas permitirán elevar el Nivel de Madurez Tecnológica de subsistemas clave y potenciar su uso en futuras misiones más complejas. Cooperación federal y presencia internacional El proyecto ATENEA no solo fortalece las capacidades locales de investigación y producción, también promueve la formación de nuevos especialistas y sitúa a la tecnología espacial argentina en los circuitos internacionales de mayor valor agregado. Nos llena de orgullo que Argentina haya sido el único país de América Latina invitado por la NASA a integrar una carga secundaria en esta misión, resaltó Dario Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación. La participación federal se evidencia en la integración de equipos de la UBA, la UNLP, la UNSAM, el IAR, la CNEA y VENG S.A., además de la colaboración de los departamentos de Electrónica y Física de la FIUBA. La mayoría de los desarrolladores de Atenea son estudiantes, quienes asumieron el desafío de materializar un proyecto de alta complejidad en tiempo récord. La última vez que intentamos incorporar uno de nuestros satélites en una misión fue en el año 2000. En ese momento no fue posible, por lo que estamos muy entusiasmados con esta nueva oportunidad, relató Filippetti. El lanzamiento de Artemis II está previsto para una ventana de oportunidad que se extiende del 1 al 6 de abril de 2026, desde el Centro Espacial Kennedy en los Estados Unidos. La fecha definitiva dependerá de las condiciones técnicas y meteorológicas. Una vez en órbita, la nave Orion seguirá una trayectoria denominada free return, rodeando la Luna y regresando a la Tierra tras diez días de vuelo. Artemis II validará sistemas de propulsión, navegación, comunicaciones y soporte vital, constituyéndose en la aproximación humana más cercana al satélite desde la misión Apolo 17. La comunidad internacional observa con atención el vuelo de Atenea y su aporte a la misión Artemis II. Su desempeño será clave para definir la participación argentina en futuras misiones lunares y marcianas, en un contexto donde la cooperación internacional y la innovación tecnológica abren nuevas perspectivas para el desarrollo científico y productivo del país.

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